Lamentos por los daños de la sequía
EL CAMPO SUFRE LA FALTA DE LLUVIAS

Lamentos por los daños de la sequía

Del total de 128 millones de toneladas de granos que se proyectaban para la actual campaña de granos gruesos, los especialistas estiman que ahora apenas llegará a 117 millones de toneladas en todo el país.

El campo atraviesa un momento difícil por la falta de lluvias, situación que afecta a amplias zonas de la región central, con fuerte incidencia en las cosechas de soja y maíz, dos de las principales fuentes de ingresos del país. Por eso los productores estiman pérdidas que en algunas localidades llegarán al 40% y plantean que tendrán problemas a la hora de planificar la próxima siembra para la cosecha 2018-19.
La falta de agua castigó sin piedad a localidades que, paradójicamente, sufrieron en el principio de la cosecha las inundaciones. Los dos fenómenos climáticos extremos perjudicaron al campo, ya que en algunos casos la siembra fue tardía por el exceso de agua y la cosecha sería magra por la sequía.

Fuertes pérdidas
La sequía que soportan los distritos del norte y noroeste bonaerense que componen la denominada “zona núcleo” -donde están las tierras más ricas del país- es muy grave, sobre todo en aquellos lotes que recibieron apenas 20 milímetros de agua en los dos primeros meses del año, cuando la media es de 200.
Las proyecciones de los hombres de campo consultados marcan que no solo la cosecha será menor en volumen, sino que esto traerá inconvenientes en la cadena de pagos y muchos dolores de cabeza a los arrendatarios, porque hay quienes están endeudados y deberán enfrentar el duro camino de la refinanciación de pasivos. En algunos casos, esto los “sacará de la cancha”, ya que no tendrán espalda para encarar la próxima campaña, afirman.
Es que la agroindustria genera 4 de cada 10 dólares exportados y cultivos como la soja y el maíz son los más afectados por la falta de agua. Como habrá menos producción, esto significará menores ingresos para el país, ya que se esperaban 29.000 millones de dólares en esta cosecha y hoy por las pérdidas la cifra hay que reducirla al menos entre U$S4.000 y U$S5.000 millones. A los precios actuales se perderán unos U$S 2.500 millones en el caso de la soja y U$S 1.000 millones en maíz. Y el Gobierno resignará alrededor de U$S 700 millones en retenciones, según explican analistas del mercado.
Se cree que la cosecha será de 42/43 millones de toneladas de soja, cuando las proyecciones daban 53 millones, y de ese total la Provincia aportaría 22 millones o menos, cuando se esperaba que aportara no menos de 26 millones. En la campaña anterior se cosecharon 57 millones de toneladas de granos.
En maíz la situación es similar. Con una proyección de 38 millones de toneladas versus los 40 millones del ciclo anterior, la Provincia aportaría 15 millones, cuando se esperaba que aportara al menos 17.
En todo el país quedaron más de 800 mil hectáreas sin sembrar. La caída más significativa fue en soja, donde se redujo el área en 1,3 millones de hectáreas, compensadas en parte por una mejora en trigo, maíz y girasol.

Casos y datos
Alejandro Coresky, productor de Salto, contó que “en esta zona en dos meses recibimos entre 15 y 20 milímetros de agua, cuando entre enero y febrero lo normal es que llueva 200 milímetros. Se redujo la producción un 30% y las pérdidas pueden ser mayores en soja de primera; en la de segunda no sé si se va a rescatar algo porque en muchas zonas no valdrá la pena intentarlo, dado que no se llegará a pagar la cosecha con lo poco que quedó. Por el momento el panorama es desalentador porque se ven lluvias aisladas y en una pequeña zona. El maíz de segunda está atravesando la etapa de floración y si no llueve en estos días la caída de la producción va a ser muy fuerte”.
Y agregó que “estamos muy desalentados, no tenemos demasiadas herramientas para defendernos de esto, porque hay una ley de emergencia pero con pocos fondos, un seguro multiriesgo que nunca se implementó por ley y que nos podría ayudar en campañas como ésta, en la que empezamos con inundaciones y terminamos con una sequía. La mayoría de los productores no están endeudados, pero con una sequía así vamos a tener corte en la cadena de pagos y refinanciaciones, en especial para los arrendatarios porque ellos inician una nueva negociación con los arrendadores en este momento de la campaña con una cosecha que viene mal. Por eso para nosotros es muy importante el manejo del agua y las obras que tiene que hacer la Provincia, porque en cuencas como las del Salado o en el río Arrecifes sería bueno contener cuando llueve de más y poder utilizar ese agua cuando hay sequía”.
Jorge Solmi es productor de la zona núcleo y dirigente de la Federación Agraria Argentina (FAA). Desde Pergamino explicó el complejo momento que vive el campo bonaerense y cómo afecta a los hombres de campo, en especial a los que tienen emprendimientos chicos y medianos.“La falta de lluvias complica a todos. Los maíces se están secando sin haber llenado la espiga. La soja está en época de floración y llenado de chauchas y hay muchas chauchas en el piso, producto de la falta de agua. Las temperaturas altas hacen que el panorama a corto plazo no sea alentador. A esto se suma que los productores chicos están endeudados con las cooperativas en un 20% más que el año pasado y a tasas altas, porque se eliminaron subsidios de tasas. El productor se endeudó para sembrar pero cuando llegue el momento de pagar no va a tener con qué porque la producción se está perdiendo”, afirmó Solmi.
En tanto, Daniel Reschia, de Arrecifes, señaló que “en nuestro distrito ya hay una pérdida de entre el 35 y el 40% de maíz y soja de primera, y en soja de segunda cosecha hay lotes que ya prácticamente se han secado por completo y el maíz de segunda está muy complicado. El panorama es todavía un poco incierto porque no se sabe realmente cuánto se va a cosechar. Es muy preocupante para los productores que tienen campos arrendados y tienen que cubrir el alquiler más los gastos de producción. Hay productores que sí vienen con algún deficit de arrastre y creo que este año va a ser difícil de revertir con costos financieros altos como los que tenemos ahora. Y puntualmente productores que han sembrado maíz donde la rentabilidad es menor y se ha perdido casi por completo la cosecha”.

Un poco de todo
De distintos informes se desprende que zonas como Balcarce y Lobería están con humedad relativamente buena, pero desde Olavarría hacia el norte hay situaciones muy complejas por la falta de lluvias.
“En la zona núcleo, de 8 millones de toneladas de maíz, se estima que se reducirán a 7 por la falta de precipitaciones. El norte de La Pampa y oeste de la Provincia de Buenos Aires de 4,5 millones de toneladas puede bajar a 4 millones de toneladas.; y en el Centro de la Provincia de 2,4 a 2 millones. En muchos casos se sembró tarde por la falta de precipitaciones y el desarrollo de los cultivos no es bueno, aunque los rendimientos pueden mejorar si empieza a llover”, sostuvo Gustavo López.
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires “el 58% del maíz, el 56% de la soja, y el 45% del girasol presentan condiciones entre regular y mala”.
La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que por la sequía que afecta a amplias zonas agrícolas de la Argentina, “la producción de soja de la zona núcleo caería en casi 4 millones de toneladas respecto del año pasado”, dado que la cosecha 2017/18 dejaría 16,8 millones, contra los 20,60 millones del ciclo anterior”. Explicó que la soja de primera se perfila con rindes de 33 quintales por hectárea, “muy lejos de los 40 quintales precedentes. La expectativa con la soja de segunda se desmorona y podría quedar en solo 20 quintales”.
Carlos Marveggio, productor de Rojas, trazó un panorama de la cosecha actual, al indicar que “el maíz necesita unos 5 a 7 milímetros de agua por día y en todo enero apenas llovió 60 milímetros y en febrero 90 milímetros. En nuestra zona fue muy dispar la caída de agua. Los maíces sembrados en la primera quincena de septiembre del año pasado son los que menos han sufrido la sequía, pero aunque en algunas zonas están muy buenos, en otras perdieron entre un 15 y un 20%. Los que se sembraron en segunda cosecha, allá por octubre, tienen pérdidas mayores, de entre 20 y 25%, y peor es el panorama para los más tardíos, que fueron sembrados entrado noviembre. En cuanto a la soja, la de primera de ciclo corto es la que peor está, mientras que la de ciclo largo tiene más flexibilidad y soportó un poco mejor la falta de agua, pero en general se perdió entre un 10 y un 15%. En la soja de segunda, sembrada sobre trigo, las pérdidas se estiman en un 30 o 40% de la producción”.

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