Cae la cosecha gruesa 2017-18: ¿qué pasa con los productores rurales?
NEGOCIOS AGROPECUARIOS

Cae la cosecha gruesa 2017-18: ¿qué pasa con los productores rurales?

El problema es que gran parte de los vencimientos se sucederán cuando los productores cosechen con rendimientos menores a los esperados al inicio de la campaña.

La cosecha gruesa 2017-18 enfrenta la peor sequía en los últimos 75 años según estimó la Sociedad Rural de Rosario, por lo tanto la Bolsa de Cereales porteña rebajó a 47 millones de 50, las estimaciones para la producción de soja que ya se empezará a recolectar a mediados de marzo.
La pregunta que subyace es qué pasará con los productores, cuál será su futuro financiero, si se considera que algunos ingresan con su endeudamiento en las estadísticas del Banco Provincia que prestó al sector agropecuario de manera récord en 2017.
El Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) financió al complejo agroindustrial 63 mil millones de pesos durante el año pasado, un 85% más que en 2016.
Este volumen representa el 52,7% del total de colocaciones dentro del segmento empresas; seis de cada diez pesos se destinaron a las Pymes; la financiación con la tarjeta Procampo creció un 24 por ciento.
El problema es que gran parte de los vencimientos se sucederán cuando los productores cosechen con rendimientos menores a los esperados al inicio de la campaña.
Otro récord de este ciclo agrícola es la cantidad de superficie sembrada de soja de segunda que, es la más perjudicada por la falta de agua y la que históricamente tiene menor rinde.
Muchos productores se acuerdan de la seca del período 2008-2009 que venía de una sequía anterior (2007-2008) con una doble Niña.

“La pregunta que subyace es qué pasará con los productores, cuál será su futuro financiero, si se considera que algunos ingresan con su endeudamiento en las estadísticas del Banco Provincia que prestó al sector agropecuario de manera récord en 2017.”

En esa oportunidad se esperaban 40 millones de toneladas de soja y se cosecharon sólo alrededor de 32 millones.
Entre las diferencias con el actual déficit hídrico se encuentra que la campaña arrancó con una napa recargada (las últimas lluvias abundantes fueron en noviembre, luego se cortaron) y hay lugares como la zona de Rosario que tienen un faltante del 85% de precipitaciones.
“Una agroindustria fuerte y en expansión no sólo fortalece las economías regionales sino que es una fuente genuina de trabajo para todos”, indicó el presidente del Bapro, Juan Curutchet.
El problema climático sume a los protagonistas en la incertidumbre y habrá que ver quién se ocupa de ellos porque tendrán que remontar deudas, pago de impuestos, de insumos, ponerse al día con los costos productivos, prever la campaña de granos finos otoño-invierno que requerirá del trigo para remontar la situación. Para colmo se prevé un ciclo seco otra vez.
La situación es tal que, de acuerdo con el análisis de Franco Ramseyer y Emilce Terré, después de cuatro años consecutivos con stocks finales de soja en Argentina en torno o por encima de los 10 millones de toneladas, la brutal sequía recortará los inventarios al menos a la mitad.
Los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), consignaron que “el mercado se hizo eco del cambio de tendencia y la Pizarra Rosario quebró los 6.000 pesos la tonelada” en el recinto.
Ya desde diciembre, señalaron, lluvias por debajo de lo normal han forzado dejar fuera de los planteos 800.000 hectáreas, respecto de las intenciones iniciales del sector productivo.
Así, de 18,8 millones de hectáreas de soja que planeaban implantarse, sólo se lograron cubrir 18 millones en todo el país.
La situación hídrica no se normalizó a lo largo de los dos meses siguientes, con lo que a la menor superficie sembrada se le suma el abandono de 700.000 hectáreas que no cumplen las condiciones mínimas para su cosecha.
Los suelos ya no tienen la capacidad de hace 30 años de almacenar, retener y entregar el agua a los cultivos como corresponde.
Con ello, apenas 17,3 millones de hectáreas de soja, por ahora, serán efectivamente cosechadas en Argentina, la superficie más baja en casi una década, dijeron.
Por su parte, la Mesa de Enlace de entidades agropecuarias que integran los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria (FAA), Sociedad Rural Argentina (SRA) y la cooperativista Coninagro se reunieron y analizaron la crítica situación de los productores argentinos.
Coincidieron en pedir una entrevista para tratar el tema con el ministro de Agroindustria, Luis Etchevehere, a quien el ex presidente de la SRA, Hugo Biolcati acusó en la semana de no tener una “mirada cercana a la producción”, más abocado en abrir mercados externos.
Sin embargo la caída de la superficie sembrada y de rendimientos de soja y maíz afectará la balanza comercial y la hará más negativa, ya signada por el aumento de las importaciones, sobre las exportaciones.
En los primeros once meses de 2017, el complejo sojero (poroto, harina, aceite de soja y biodiésel) generó divisas por 15.737 millones de dólares, una cifra equivalente al 29,2% del total de las ventas externas de productos del período.
Si se suma el complejo cerealero (maíz, trigo, harina, cebada, malta y arroz), esa proporción crece hasta el 41,5% del total de las exportaciones del país, según Valor Soja.
Lo cierto es que, como siempre, los productores chicos y medianos, vendieron su cosecha anterior de soja, en el mejor de los casos a 4000-4200 pesos la tonelada hace algunos meses y no pueden lucrar con la cotización de 6.000 pesos de estos días.

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