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Los Espartanos.
RUGBY

Los Espartanos, la fundación que usa el deporte como una herramienta de inclusión

Se trata de una iniciativa que surgió en la Unidad Penal N° 48 de San Martín y que busca "bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración, la socialización y el acompañamiento de personas privadas de su libertad".

Los Espartanos  es un equipo de rugby que nació en la Unidad Penal N° 48 de la localidad bonaerense de San Martín, a partir del trabajo de Eduardo "Coco" Oderigo, y comenzó como una iniciativa que busca "bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración, la socialización y el acompañamiento de personas privadas de su libertad".
Actualmente, cuenta con más de 3000 jugadores en 65 cárceles de 21 provincias de la Argentina, y con el paso de los años el equipo dio paso a una Fundación -que lleva el mismo nombre-, que promueve "la educación, el trabajo y la espiritualidad", con la "intención de darles herramientas" a los internos para cuando cumplan su condena, "por el bien de ellos, de sus familias y de toda la sociedad".

Un chico de ocho años, si ve el cambio del padre, lo ve trabajar y estudiar, cuando crezca, por lo general, va a copiar ese ejemplo. Eduardo "Coco" Oderigo. Abogado penalista, exrugbier y promotor de Los Espartanos.  

Oderigo, abogado penalista y exrugbier, trabajó durante 15 años en el Poder Judicial, pero la vida le dio un vuelco cuando un amigo le pidió visitar una cárcel, solo por el hecho de poder conocer cómo era la situación por dentro.
"Cuando empecé a ejercer la profesión de abogado, no tuve más contacto con personas detenidas. Jugaba al rugby en el San Isidro Club y un amigo, al que le gustaban las historias policiales, un día vino con la idea de que quería ir a una cárcel. Insistió tanto que fuimos para poder sacármelo de encima", relató el letrado.
Y agregó: "Lo que vimos ahí eran muchas personas sin hacer nada que nos miraban feo, esa es la gente que sale peor de lo que entró, por eso se me ocurrió hacer algo. A mí el rugby me hizo muy bien, así que volví otro día, solo, a decirle al director que quería enseñarles a jugar a los presos".
Sin embargo, la recepción no fue la soñada: "Me sacó corriendo, dijo que era un deporte violento con personas violentas y me puso algunas trabas, pero volví. Llevó a un solo flaco para entrenar cuando había cientos de pibes detenidos, pero aparecieron otros, que eran los peores de toda la cárcel, y yo les dije que los entrenaba igual. No fue muy linda esa práctica porque no se engancharon tanto, pero empezamos a ir todos los martes".
Poco a poco el proyecto fue tomando forma, al punto que "El Gordis", uno de los internos que lideraba el penal, eligió el nombre "Los Espartanos" porque todas las noches veía la película "300".
Después, otros integrantes crearon el logo, los colores de la camiseta y algunos hasta se tatuaron el escudo en su cuerpo.
"Empezaron a bajar los niveles de violencia interna en la cárcel, todo eso lo volcaban dentro de la cancha, la canalizaban de manera lícita, dentro de reglas. Se hicieron compañeros, se empezaron a respetar y a necesitar. Y no porque yo se los dije, sino porque dentro de la cancha necesitan al de al lado, y eso se fue trasladando hacia afuera", explicó Oderigo.

Los números de su lado
Las estadísticas de la Fundación acompañan las palabras del impulsor: la reincidencia de los internos que cumplen su condena y no pasaron por el programa "Espartanos" es del 65 por ciento, mientras que los que sí formaron parte lo hacen en un 5 por ciento.
La iniciativa se replicó poco a poco en otras provincias y países, como Uruguay, Chile, Colombia, El Salvador, España, Italia y Kenia, y el equipo fue recibido por el papa Francisco en su vivienda: "Nos dijo que esto había que hacerlo en todos lados", reveló `Coco´ Oderigo.
"Te empezás a motivar cuando ves reacciones positivas. Está la pata altruista de querer hacer algo por alguien, pero también está la egoísta de evitar que alguno de ellos nos mate cuando salga. Haría cualquier cosa para que nunca más alguno de ellos salga a delinquir. Un chico de ocho años, si ve el cambio del padre, lo ve trabajar y estudiar, cuando crezca, por lo general, va a copiar ese ejemplo", añadió.
Ante el debate que se generó sobre la presunta liberación de presos por la pandemia de coronavirus, Oderigo señaló que su intención es "que no salgan ni un día antes de la cárcel", sea cual sea su comportamiento adentro.
"Hace un tiempo me llamaron de un Juzgado y me consultaron para darle salidas transitorias al capitán del equipo, que es un crack y un pibe que vale oro. El fiscal y el defensor habían dicho que sí, pero el juez quería escuchar mi opinión. Yo respondí que no estaba de acuerdo con que se vaya ni un día antes. Cuando volví a la cárcel, él me preguntó si era verdad y le dije que, efectivamente, era así. Que si salía él, tendría que salir hasta el último ‘espartano’, ¿y qué dirían las víctimas? No hay que mezclar", continuó el exrugbier.
No obstante, remarcó el contexto en el que se encuentran los internos en la prisión y cómo se las ingeniaron para continuar con el programa pese a la atípica situación mundial: "Donde entran 32, hay 80 o 90. Son cuatro pabellones de espartanos, ahora nosotros no podemos ir, pero ellos entrenan y rezan solos, están usando las herramientas ahí adentro. Para los muchachos que entran ahí, es Disney. Para ir a la cárcel de San Martín hay una lista de espera de 400 presos", concluyó.<

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