AJEDREZ

Diego Flores: “El gran campeón”

El Gran Maestro juninense va por igualar al recordado Miguel Najdorf, en títulos Argentinos ganados.

Nací en las Islas Canarias, España. Viví hasta el año y medio y luego mis viejos se vinieron a Capital Federal. Allí estuve hasta los cuatro años que fue donde mis padres decidieron venirse a Junín. Nos radicamos en el barrio El Picaflor, a tres cuadras de Roque Sáenz Peña.

Tengo recuerdos de jugar en la calle con mis amigos sin ningún tipo de problemas, es más iba solo a la escuela número 2. Cosas que ahora son impensadas con la actualidad, máxime en Capital donde vivo ahora y tengo dos hijos, uno de doce y otro de cuatro años.

Fui al secundario al Nacional. Algunos compañeros continuamos del primario, creo que éramos cuatro. Después hubo que elegir orientación, yo me fui a naturales y quedamos doce en el curso. Con algunos de ellos mantengo contacto.

De chico hice todos los deportes. Mi papá fue profesor de Tenis, así que hice tenis, padle, tae kwon do, jugué al básquet en Ciclista y Los Indios, al fútbol en Jorge Newbery, octava y novena, luego en BAP. Resultó que había un familiar de mi mamá que fue una gloria de Newbery, Alberto Cochran, y por eso fiché en Newbery.

Incluso hice Optimist, también porque mi papá era profesor de esa disciplina.

Llegué al ajedrez de una manera un poco casual. En realidad a los 6 años mi viejo me había regalado un juego porque él era muy aficionado y jugaba cuando vivimos en Buenos Aires.

A los 9 años me fracturé una muñeca, dejé de hacer muchos deportes y me arrimé a la Escuela Municipal de Ajedrez. Estaba en Hipólito Yirigoyen casi Sáenz Peña, a cargo del profesor Celso Rissolo. No dejé de jugar más. Fue un flechazo tremendo. Era el primero en llegar y el último en irme. Tenía la suerte que estaba a 3 cuadras de mi casa.

Compañeros de aquella época recuerdo a Ramiro Troilo, Santiago Casaux, Facundo Adaglio, Valentín Sangiovani, Lisandro y Leandro Lebensohn. Lisandro llegó bastante lejos, pero como la gran mayoría terminó dejando para seguir sus estudios.

Mi primera competencia oficial fuera de Junín fue el campeonato Argentino Sub 12, que lo gané, en el año 1993. Yo hacía poco que jugaba y fue bastante sorpresivo. Antes había ganado un Latinoamericano en Rafaela, Santa Fe, pero no tenía la jerarquía de un campeonato Argentino.

Yo había empezado a competir en tercera, donde era el Círculo Italiano, pasé a segunda, luego a primera allá por 1995.

Para ser Gran Maestro hay que seguir algunas normas, por ejemplo jugar torneos donde participen otros grandes Maestros. Tiene que haber extranjeros jugando y hacer una determinada cantidad de puntos.

La primera de esas normas la hice en un torneo en Cuba en 2005, luego en 2007 otra y en el 2008 hice la última en un torneo iberoamericano que se jugó la mitad en España y la otra en México. Ahí completé el título que se me venía postergando. Yo tenía un ranking muy alto, pero a veces cumplir con esos objetivos no es fácil. Muchos nervios, muchas presiones y en esa época no había tantos torneos como para conseguir ese título. Hoy en día es más ágil. Me costó pero lo logré. Tenía 25 años.

No hay secretos. Gran Maestro es el título máximo del Ajedrez, más que nada hay que tener mucho estudio, dedicación y amor por lo que uno hace. Yo realmente disfruto de lo que hago. Desde muy chico practico Ajedrez y nunca me vi en algo distinto que no sea esto. Son como señales que te da la vida.

Este último torneo fue muy difícil. Participaron casi todos de la Argentina, excepto Mareco que es el 1 de ranking. Yo venía de jugar dos torneos en Europa, en uno me fue bien y en otro regular. Jugué el Mundial donde quedé eliminado en primera ronda, que era algo medianamente lógico por el rival que me había tocado.
Justo al campeonato Argentino le habían puesto fecha para cuando me volví y llegué apretado. Hice un viaje agotador desde Siberia. El lunes arrancó el torneo, hice una partida inicial donde no jugué bien pero la pude sacar adelante y a partir de ahí mejoré sintiéndome más cómodo con mi juego. Eso es algo que comúnmente no se da. Luego se dio todo de manera impecable. Tomé mucha confianza, gané varias partidas y comencé a sentir que podía pensar en el Título.

En cuanto a lo del record de Miguel Najdorf, no me lo planteo de esa forma. Es más bien para las estadísticas. Él fue un jugador de clase Mundial, uno de los mejores del mundo, otra especie de jugador. Si alcanzo su record va a ser solamente un número, únicamente para los campeonatos Argentinos. Me faltaría ganar uno más, que no es fácil por supuesto.
El Ajedrez cambió muchísimo con el avance de las comunicaciones y la tecnología en general. Internet se adapta perfecto para este deporte, para jugar torneos, para dar clases, para seguir transmisiones de torneos en vivo. También las bases de datos.

Cuando era chico se usaban los libros para estudiar. Hoy en día la computadora te ahorra espacio físico. Antes había que viajar a los torneos con pilas de libros para consultar, con boletines de torneos de algunos jugadores para buscar sus partidas y mirar como jugaba cada uno. Y si la encontrabas era bárbaro, porque generalmente se perdían. Hoy en día con el apellido de tu rival en la compu te saltan todas las partidas que jugó en su vida. Los avances tecnológicos influyeron para bien porque hicieron que el juego se perfeccione mucho.

Por otro lado los programas de juego y de cálculo se potenciaron al nivel extremo, a tal punto que hoy en día es imposible jugar contra la computadora. La competencia entre el hombre y la máquina no tiene sentido, pero para lo que es el análisis de una apertura de juego y otros temas la computadora es de suma utilidad para la preparación.

En la Argentina hay chicos que van surgiendo, pero donde más se ve es a nivel Mundial. En Asia el ajedrez tuvo un avance increíble. Países como China, India principalmente, no tenían ninguna trayectoria ajedrecística hasta unos 20 años atrás y hoy en día son potencia mundial. Los nenes allá juegan un nivel ridículo en cuanto a lo bien que lo hacen.

En Argentina va de la mano de cómo esté el deporte. Hay un chiquito de 8 años que es el mejor del mundo en su categoría, está el caso de Alan Pichot que hace unos años ganó el mundial sub 16. De a poco van saliendo jugadores que van a marcar una nueva generación en el futuro.

Sin dudas el mejor Argentino de todos los tiempos fue Miguel Najdorf (nombre real: Moisés Mendel Najdorf). Fue el que llegó más lejos, compitió por el título del Mundo en más ocasiones, que estuvo codeándose con los mejores. Najdorf era Polaco y cuando vino a jugar una olimpíada Argentina en el ´39 se encontró con que a la vuelta estaba la segunda guerra mundial. Se quedó acá, perdió toda su familia allá. Empezó a representar a nuestro país. Oscar Panno era más joven, llegó muy lejos pero no al nivel de Najdorf.

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