JUEGOS NACIONALES EVITA MAYORES 2018

Raúl González, el más grande entre los grandes

Raúl Alfredo González, con su campera verde y azul de Chubut, está listo para una nueva partida. Faltan pocos minutos para comenzar otra ronda del torneo de ajedrez en los Juegos Nacionales Evita Mayores que se realizan en Bariloche.
La sala se viste con el color de las camperas de todas las provincias. Raúl es el cuarto tablero. Enfrente se le sienta Oscar Pedernera, de San Luis. El puntano saca un papelito y una birome para tomar nota de cada movimiento. Levanta la cabeza y le pregunta a Raúl: “¿Usted qué edad tiene?”. Raúl no duda: “88. Y el sábado que viene cumplo 89. Soy el más veterano de los Juegos”.
Nació el 17 de noviembre de 1929 en Huanguelén, Partido de Coronel Suárez, un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires, ubicado a 530 kilómetros de la Capital Federal.
En la Argentina, en aquel 1929, gobernaba Hipólito Yrigoyen. Radical como él, quien en el regreso de la democracia fue elegido intendente de Carhué en 1983 junto a la lista 3 de Alfonsín, el otro Raúl. Además, fue la máxima autoridad municipal que tuvo que lidiar con la terrible inundación de Epecuén, el 10 de noviembre de 1985. Desde hace años vive en Trelew, Chubut, y es la tercera vez que representa a su provincia adoptiva en estos Juegos.
Viudo, con cinco hijos, 15 nietos y 10 bisnietos, Raúl disfruta de los Juegos Nacionales Evita Mayores del que participan 1.149 personas de más de 60 años de todas las provincias del país, actividad organizada por las Secretarías de Deportes de la Nación y Río Negro.
“La estamos pasando bien. Es muy importante organizar un Juego así. Es una linda experiencia, ayuda a la convivencia y hace que uno siempre se mantenga activo. Siempre me gustó el ajedrez, de joven lo practicaba mucho. También hice otros deportes, pero no en forma notable. Acá en Bariloche hay muy buenos deportistas”, señaló Raúl.
La sala de planta baja del hotel Kilton está lista para arrancar otra serie. Raúl le extienda la mano a Oscar y va en busca de una nueva victoria para Chubut. Con sus 88 años, lúcido y memorioso, es un ejemplo para los más chicos y para todos. Porque Raúl, en Bariloche, es el más grande entre los grandes.

"Finito" Gehrmann, la estrella de los juegos nacionales
J
ugó seis Sudamericanos, tres Panamericanos y dos Mundiales con la Selección Argentina de básquetbol. A lo largo de su carrera, pisó las canchas en 24 países diferentes, en los que marcó más de 45.000 puntos. Además, fue la figura del combinado de América ante Resto del Mundo, cuando anotó 37 puntos en San Pablo en 1974.
Sin embargo, Ernesto "Finito" Gehrmann siente un cosquilleo especial. A pocas horas de su debut en los Juegos Nacionales Evita Mayores de Bariloche, para personas de más de 60 años, confiesa que todavía conserva la misma adrenalina.
A los 73 años, "Finito" es una de las figuras del equipo de Misiones de newcom, una disciplina que se incorporó a los Juegos Nacionales Evita en 2008 y es una adaptación del vóleibol. "No me gusta perder a nada. Todavía tengo esa mística ganadora y juego a cara de perro", indica desde sus 211 centímetros de altura el gigante misionero.
"Me motiva mucho venir a los Juegos Nacionales Evita porque son una gran iniciativa. Veo mucha gente con entusiasmo, y es una buena posibilidad para viajar y conocer lugares, además de hacer amistades. Después de los partidos, el mate es una fija", explica Finito. A la hora de jugar, Gehrmann no está solo: su mujer, Ana María Estrada, forma parte del equipo. "Le cuido las espaldas adentro y afuera de la cancha", dice su pareja desde hace 52 años.
La historia entre Gehrmann y el newcom comenzó hace dos años. Finito estaba acostumbrado a caminar por la costanera de Misiones e ir al gimnasio cuando conoció esta nueva disciplina. "Me enganché enseguida, y me favorece la altura. Me resulta fácil a la hora de recibir la pelota y puedo usar técnicas que utilicé en el básquet", explica esta gloria del deporte nacional que encandila a cada participante de los Juegos. Es que en el acto de apertura que se realizó en el Colegio Don Bosco, Finito se pareció a una estrella de rock por tanto pedido de fotos y selfies que recibió.
"Representar a Misiones me genera un orgullo enorme. Es mi lugar en el mundo", dice, y se emociona. "Cuando terminé mi carrera, me instalé allí, y allí me quedé para siempre", agrega "Finito", que dejó la actividad por un desprendimiento de retina en 1987.
Hoy, disfruta de esta nueva experiencia y una vez al mes, recorre su provincia y realiza exhibiciones con su equipo de newcom, "Los Finitos". ¿ Qué otro nombre podía tener?.

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