El 26 de agosto corrió los 21 km de Villa Pehuenia, en Neuquén.
El 26 de agosto corrió los 21 km de Villa Pehuenia, en Neuquén.
HISTORIA DE VIDA

"El atletismo me salvó la vida"

Jorge Mantelli tiene 59 años y ya lleva disputadas unas diez carreras de 21 kilómetros. La última fue en la nieve. "Correr me ayuda a superar la muerte de mi hijo", confesó.

Jorge Mantelli tiene 59 años y ya lleva disputadas unas diez carreras de 21 kilómetros. Su última actuación fue en Villa Pehuenia, Neuquén, donde corrió en medio de paisajes soñados, repletos de nieve y montañas. Pero Jorge no es un atleta más, tiene una historia especial, de dolor y superación, de valentía y sacrificio.
En la actualidad pasa sus días junto a su esposa Cristina. También disfruta del amor de su hija Carolina y de sus cuatro nietos. Desde lo laboral, es propietario de la distribuidora de pinturas "San Nicolás" que está ubicada en la avenida Benito de Miguel 334.
En diálogo con Democracia, Jorge confesó que el atletismo lo ayudó a superar el momento más triste de su vida, la muerte de su hijo Matías. Todo ocurrió hace muy poco.
Sobre su vida, contó: "Yo soy de San Nicolás y hace casi veinte años que vivo en Junín. Amo esta ciudad porque me dio la posibilidad de trabajar y de conocer a mucha gente. Soy un agradecido porque he conocido a personas maravillosas. Donde voy a correr voy a representar a Junín, siempre".
En cuando a sus inicios en el atletismo, Jorge contó que las primera caminatas fueron en el parque Borchex. Allí, junto a un grupo de amigos, primero caminó cien metros y corrió otros cien; hasta que los metros se fueron transformando en kilómetros y kilómetros.
"Hace tres años, cuando arranqué, sinceramente me daba vergüenza ir porque caminaba unos metros, corría un poquito y tenía que volver a caminar. Antes de eso nunca había hecho deporte, más que jugar algún partido de fútbol con amigos", explicó en diálogo con este diario.

"Cuando estoy mal me sale ponerme los pantalones cortos, las zapatillas y salir a correr. Es una forma de descargar, de mantener la mente ocupada".

Sobre aquellos comienzos, Jorge agregó: "A los seis o siete meses de haber empezado con el atletismo tuve la desgracia de perder un hijo. Se llamaba Matías, tenía 38 años y en julio pasado se cumplieron dos años de su fallecimiento. El dolor es inexplicable. Y la verdad es que me aferré muchísimo más al deporte, principalmente al atletismo. En un algún punto fue lo que me salvó la vida".
Está claro que el dolor de la pérdida seguirá siendo irreparable. Pero Jorge se mantiene en pie y enfrenta la vida con una entereza inmensa.
"Hoy te puedo decir que estoy enamorado del atletismo. Necesito salir todos los días a correr. No te voy a negar que a veces estoy mal, es lógico, pero cuando estoy mal me sale ponerme los pantalones cortos, las zapatillas y salir a correr. Es una forma de descargar, de mantener la mente ocupada. Respiro, me distraigo y sigo adelante", expresó.
Y así su vida continúa. El atletismo, para él, es una especie de refugio, de lugar de contención, de descarga. Y en esta aventura Jorge va por más y asegura que para el año que viene quiere correr el doble: 42 kilómetros. Al respecto, agregó: "Ahora, el 11 de noviembre voy a correr en San Nicolás y después voy a empezar a prepararme para el año que viene correr 42 kilómetros".
"Me siento con muchas ganas para afrontar este desafío. Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a las personas que me ayudan en esto, a mi familia principalmente, a mi psicóloga Luciana Muñoz, a mi entrenador Silvio Puente y al profesor Mauro del Gimnasio Apex. A todos muchas gracias", finalizó.

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