JUEGOS OLÍMPICOS

Tellechea, el gladiador sanjuanino

Cuando Gonzalo Tellechea afirma que lo suyo es darse oportunidades y buscar siempre más, porque así lo hubiera querido su padre, el componente emocional se vuelve indispensable y urge que sea repuesto: hablamos de un hijo del ingeniero Raúl Tellechea, desaparecido el 28 de septiembre de 2004 por causas jamás esclarecidas en medio de una investigación por desvío de fondos en la mutual de la Universidad Nacional de San Juan.
Como quiera que haya sido, esa circunstancia penosa -que lo alejó cuatro años de la práctica federada de los deportes- ha sido y es uno de los motores más valorados por quien será el representante argentino en la prueba de triatlón.
Tellechea y sus tres hermanos se abocaron a llevar adelante una causa que no tuvo los frutos deseados y que, como es natural, generó un enorme desgaste que en principio lo llevó a pensar que jamás volvería a dedicarse de lleno al deporte, hasta que “apareció mucha gente que me ayudó”, refiere, agradecido.
“Mi papá quería que yo fuera un hombre feliz y a mí me hace feliz el triatlón”, confiesa este sanjuanino de flamantes 31 años (los cumplió el lunes 11 del mes en curso), profesor de Educación Física y deportista desde la más temprana infancia.
Primero, tal como es justo y debido en las tierras argentas, el fútbol como rito orgánico, estructural y primordial: horas y horas, cada día, persiguiendo la pelota número 5.
Después, sanjuanino al fin, hockey sobre patines.
Y en simultáneo con el sagrado rito de esos pagos cuyanos, atletismo en los campos de la Universidad, y luego ciclismo, de forma específica en mountain bike (MTB), una disciplina que con buen suceso nacional e internacional cultivó durante más de un lustro hasta que los estudios forzaron la impasse.

¿Cómo llegó al triatlón?
Acompañaba los entrenamientos de unos amigos que sí eran especialistas en triatlón y conforme acumuló horas de ejercicios trote y natación se le volvió claro que pulsaba en él un potencial inexplorado y que tal vez reservaría nuevas emociones, nuevas satisfacciones y nuevas alegrías.
A partir de entonces se convenció y convenció de que podía destacar en triatlón y poco a poco, peldaño a peldaño, Tellechea devino un nombre familiar en la especialidad que comprende 1500 metros de natación en aguas abiertas, 40 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de pedestrismo, tres pruebas que al no ir separadas, sino continuadas, exigen transiciones rápidas y ajustadas que para los jueces son concebidas como una especie de cuarta disciplina.
Un quinto lugar en los Juegos Odesur de Medellín y dos segundos puestos (en el Ironman de Santiago de Chile y el Campeonato Argentino en La Paz, Entre Ríos) tuvieron el valor de la señal que invita a seguir en la huella y fijar objetivos superiores, tal como Tellechea se los fijó: llegar a ser un deportista olímpico, recoger experiencia en sus primeros Juegos y cumplida la meta de volver a clasificarse buscar otro salto de calidad en el siguiente.
Y así fue, puesto que en Londres compitió en el Hyde Park y valoró haber terminado en el puesto 38, se propuso alcanzar un buen nivel panamericano y terminó cuarto en los Juegos de Toronto, pero asimismo se dio el gran gusto de ganar el Triatlón Internacional de La Paz, Entre Ríos, a la vez que se abrió paso en el ránking mundial.
“Quiero llegar a lo más alto posible”, dice Tellechea, sin hesitar, confiado en el rigor de su preparación y en el venturoso porvenir que sugiere haber terminado sexto en la Copa del Mundo de Australia y quinto en la Copa del Mundo de China, pero también confiado en las intangibles reservas que, según cree, anidan en todo deportista argentino.
Y lo explica así: “Tenemos un plus, la luchamos siempre, hasta el final. Peleamos igual cuando estamos en el puesto 50 que cuando estamos cerca del podio. Esa es una virtud que me distingue: que ni me pase por la cabeza abandonar una carrera”.
Y advertido y hecha carne la certeza de que en una carrera de pruebas combinadas y tan exigente como la de triatlón, con momentos buenos y momentos malos, la fortaleza mental es tanto o más esencial que la preparación, la técnica y la resistencia, el sanjuanino Tellechea irá a Río de Janeiro dispuesto a honrarse, honrar la memoria de su padre y disfrutar del orgullo -subraya- de llevar la bandera Argentina.

COMENTARIOS