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Rolando Funes: La Psicología aplicada al deporte

Jugó al fútbol en Mariano Moreno, llegó a San Lorenzo de Almagro, integró la selección de Junín, pasó por clubes de la zona y ayuda a los deportistas desde su profesión.

Nací en Junín en el ´66, en el Barrio Evita que en la época de la dictadura pasó a denominarse Barrio Obrero y hace poco le restituyeron el nombre. Hay que celebrar el período democrático que se vive.

Yo jugué al fútbol, primero en la Escuela 30 y en la canchita del barrio que tenía alambre olímpico, vestuario y demás. Mi padre, Quelo Funes, fue dirigente e hincha de Mariano Moreno. Entonces me cruzaba toda la ciudad en bicicleta para jugar en las inferiores donde el técnico era Chiche Tablada.
Salimos campeones en inferiores con Chiche, salí campeón con la Selección de Junín y también fui subcampeón provincial en el ´84 en Tres Arroyos.

Antes de irme a estudiar jugué en San Loreno de Almagro en cuarta y tercera, años ´85 y ´86. Tuve una lesión grande, luxación externa de rótula de la rodilla derecha, me operaron, bajé el rendimiento y me dejaron libre. Seguí jugando unos años más ya estando inscripto en la UBA, pero lo principal era el estudio y luego el fútbol como un medio para poder solventar los gastos de la carrera.

Vine a Mariano Moreno como refuerzo en un Torneo Regional, jugué dos años en Deportivo Alberdi, la Liga de Vedia, dos años en Huracán de Rojas, un Regional en el club Defensa de Dolores y en Pichón Bromo (risas). Era un equipo del campeonato interno de la Universidad de Buenos Aires donde había muchos chicos de Junín, algunos de Buenos Aires y otros de La Plata. Pasamos grandes momentos, llegamos a jugar la “A” de la UBA. Estuve citado para la selección de la UBA.

En 1993 me recibí de Psicólogo. Trabajé muchos años en Buenos Aires y hace cuatro que estoy en Junín.

Yo realizo clínica psicoanalítica y estuve trabajando en San Lorenzo de Almagro dos años en el fútbol amateur y profesional, luego me convocaron de River Plate donde estuve cuatro años junto con el departamento médico de manera interdisciplinaria.

Acá en Junín estuve en diferentes instituciones, entre ellas el básquetbol.
Hay todo un desarrollo teórico de distintas temáticas que se dan en el deportista tanto amaetur como en el alto rendimiento.

Mi modo de verlo es preservar la salud psíquica del deportista en competencia en diferentes áreas de inserción. Me gusta trabajar junto con el kinesiólogo, preparador físico, técnico, asistente, médico, traumatólogo, profesor de educación física, brindando los conocimientos.
En el alto rendimiento cada vez hay mayor presencia porque es muy necesario para poder desarrollarse lo mejor posible para alcanzar los objetivos que uno tiene.
En el caso de las seis derrotas seguidas de Argentino no puedo hablar puntualmente dado que estuve trabajando con ellos. La confidencialidad me impide transmitir respuestas puntuales. En respuesta general, siempre lo anímico tiene que ver en el rendimiento de cualquier deportista.
Los clubes que generalmente no tienen grandes dificultades económicas, implementan el servicio de Psicología.

Para mi fue una grata sorpresa haber sido convocado por un club prestigioso como Argentino. En su momento Germán Lambrisca, Marcelo Velazco y Ariel Rearte querían contar en su cuerpo técnico con un Psicólogo para ayudar a los jugadores en cuestiones que escapan a la formación que tienen un entrenador o preparador físico.

Es una cuestión muy específica que muchas veces en el ambiente deportivo suponen que por haber sido deportistas están capacitados para intervenir en la salud del mismo y no es así. Es impensado que un dirigente reemplace a un técnico o preparador físico dándole indicaciones a un jugador.

Muchas veces uno se da cuenta a través del trabajo individual o grupal que hay intervenciones del orden psicológico por personas que no son idóneas.
Yo considero que cada cosa tiene que estar en su lugar.

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