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CHARLA CON EL "LOBITO"

Juan Matías Fischer, delantero juninense que es un trotamundos del fútbol

El experimentado jugador dijo: "Hay que mirar a los clubes que trabajan bien desde abajo y tomarlos como ejemplo".

Nacido futbolísticamente en el Club B.A.P. de Junín, Juan Matías Fischer tuvo una carrera vertiginosa para los 27 años que tiene en la actualidad. Es que saltó de River Plate de nuestra ciudad nada menos que a Boca Juniors y después no paró más.
Jugó en el Bolivar de La Paz, Nueva Chicago, Almirante Brown, Sarmiento de Junín, Deportivo Español, Estudiantes de Mérida (Venezuela) y recientemente en Unión Temuco de Chile...
Y no para. Ahora, parece que se va a Perú.
El "Lobito" Fischer dialogó con DEMOCRACIA e hizo un raconto de su carrera. Habló de todo, comenzando por sus inicios deportivos:
"De chico me llevaban mis viejos a la escuelita del club B.A.P. porque vivíamos a 4 cuadras. Mi hermano ya estaba jugando allí. Como todo chico me la pasaba todo el día adentro del predio jugando y ese fue mi comienzo.
Yo jugaba de 10, volante por la izquierda como era antes. Después me di cuenta que no era habilidoso, pero hacía goles, pateaba fuerte. No encajaba en esa posición. Probé de delantero cuando llegué a 'La Loba'. Ahí estaba el 'Bocha' Juan Boianelli, me lo propuso y le dije que sí. Acá comenzó mi carrera como delantero. Fueron unos años lindos en 'La Loba', ya ganamos mucho, teníamos un lindo grupo".

La llegada a Boca

Seguidamente, sobre su pase a Boca Juniors, Fischer recordó:
"Con unos compañeros de Junín nos fuimos a probar a Boca. Fueron dos sesiones de entrenamiento y me dijeron que me tenía que presentar en enero de 2000 para iniciar la pretemporada con las divisiones inferiores.
Yo tenía 14 años y la idea de irme a un club grande, pero nunca se me había cruzado Boca. En ese momento no era tan común irse de chico a un club de Buenos Aires. Cuando me llegó esa propuesta yo lo charlé con mis viejos, ellos me preguntaron si era mi convicción irme, les dije que sí y siempre me apoyaron.
Fue un cambio radical llegar a un club que nada que ver con el que había dejado acá. A lo que yo veía era el mejor del país. Tuve que forjar nuevas relaciones, amistades con los chicos que compartía la pensión donde ninguno sabía nada del otro y hoy por hoy, llevo adelante con ellos una relación que perduró en el tiempo. En estos días pasará a visitarme por Junín uno de los chicos que vivía conmigo. Hace cinco años que no nos vemos, pero nos hablamos siempre. Son las cosas que me fue dejando Boca como institución. Jugué en las inferiores, pasé por alto sexta y llegué a quinta. Luego, Ernesto Mastrángelo me pidió y pasé a primera. Estuve del 2003 al 2006".

Primer club sudamericano

Avanzando en la charla, Matías expresó a nuestro medio:
"Luego pasé al Bolivar de La Paz. Me fue bien, hice una buena temporada pero estaba a préstamo y retorné a Boca Jrs. En ese momento estaba como técnico Alfio Basile, quien no cambiaba los 18 que tenía ni por más que se le rompiera alguno. Era hasta capaz de jugar con uno muerto... (risas).
Me tocó esperar y me fui a Nueva Chicago. Anduve bien, pero por esas cosas del fútbol tuve que emigrar a Almirante Brown. Hicimos un campañón, salimos segundos y por un pelito no ascendimos. Se había empatado con Chacarita, pero creo que Ben Hur había ganado ese día. Fue la temporada que le habían descontado 18 puntos a Almirante".

La llegada a Sarmiento

Tras ello, Matías recordó sobre su llegada a Sarmiento de Junín:
"Lamentablemente, perdí a mi viejo en esa época y me quise venir un tiempo a Junín porque yo lo necesitaba y mi familia también. Jugué en Sarmiento y el balance fue positivo, más allá de no haber podido lograr el ascenso. Hicimos dos buenas campañas, una peleando el ascenso hasta el final y la otra peleando en el octogonal.
El fútbol es impredecible y el último año nos tocó bailar con la más fea. Lamentablemente quedamos afuera".

El paso por Español

"De Sarmiento me fui a Deportivo Español. Me habían pintado una cosa y me encontré con otra. Cuando llegué era otro club, devastado por la política interna, por la barra, por dirigentes anteriores que no habían dejado nada. Fue una experiencia que el futbolista la tiene que vivir para ir creciendo. No me arrepiento de haber ido, pero si me tocara la misma situación hoy en día, la resolvería de otra manera".

Llegada a Venezuela

Sobre su incursión en Estudiantes de Mérida, en Venezuela, el "Lobito" señaló:
"Es una ciudad muy linda y una Liga con un fútbol vistoso, que se está volviendo muy competitivo a nivel sudamericano. Fue una experiencia positiva. Anduve bien. Pero el manejo de los clubes en todos lados es el mismo. El dirigente es dirigente en cualquier parte del mundo. Por un problema de atraso en los pagos no aguanté la situación, me hice respetar como jugador y me volví. Futbolísticamente era para quedarse, una buena vidriera, pero yo más allá que me guste y que es lo más lindo que hay juego para ganar plata. Es mi trabajo y me lo tomo en serio".

Chile fue la última parada

Sobre su reciente actuación en el vecino país trasandino, el delantero juninense reseñó:
"Vengo de jugar en Chile, estuve un año allí. Un país muy lindo, está creciendo bastante. Me recibieron de la mejor manera, muy buen trato con el presidente Marcelo Salas, de Unión Temuco. Tuve una temporada buena, un club que tiene cinco años de vida y va creciendo vertiginosamente. Jugué hasta el último partido y convertí varios goles. Tuve la posibilidad de enfrentar a Cristian Muñoz en la copa de Chile. Estuve charlando con el 'Tigre', que es otra posibildidad que te da el fútbol de cruzarte con gente conocida. Fue una experiencia muy linda".

El futuro

"Estoy barajando una posibilidad de irme a jugar en Perú, en un club de primera división. Otra propuesta interesante, pero estoy ultimando detalles entre lo que yo pretendo y lo que ellos quieren pagar. Si arreglo, hago las valijas y me voy a la brevedad".
También Juan Matías Fischer se animó a decir:
"Yo siempre pienso terminar mi carrera en Junín. Sería lo ideal, lo soñado. Jugar para Sarmiento y poder darle más de lo que ya le haya dado por una cuestión que yo también tengo clavada la espina. El haber estado acá y jugado para mi ciudad en un torneo donde peleamos el ascenso, creo que nadie se puede olvidar de eso. Ni yo ni mis compañeros que estábamos dentro de la cancha. Es una espina que queda adentro, que por ahí no sé si sacarla, pero acomodarla de alguna mejor manera. Sarmiento es un club en constante crecimiento, conozco la gente que está trabajando, dirigentes, cuerpo técnico, todas personas extraordinarias. Además la mayoría me conoce desde que yo estaba en 'La Loba' y ellos me iniciaron en el profesionalismo. Igualmente siempre dije que tengo que jugar un partido de primera en River de Junín, donde nunca jugué y por ahí ese va a ser mi retiro definitivo en el futuro".

Un fútbol sin brillo

"El fútbol en la Argentina se volvió muy físico. Se dejó de priorizar lo que es el juego para convertirse en un deporte de atletas. Tuve la suerte de estar en Suda-mérica jugando y viendo distintos partidos. Hay jugadores técnicamente muy bien dotados. Obviamente, por ahí merman en la parte física y es ahí donde el argentino le saca diferencia. Pero es más por una cuestión física que futbolística. Yo creo que se perdió el estilo tradicional del juego argentino, el que lo caracterizó por épocas. El estilo "Taqueta" por ejemplo, de encare, de gambeta, un juego vistoso.
En Venezuela el fútbol es más tranquilo, lindo, pero no tiene la adrenalina de acá. En Chile es parecido, con jugadores virtuosos.
La gente mayor sobre todo vive repitiendo que no hay fútbol, que no se ve fútbol en la actualidad. Yo siempre que me ponía a charlar de ésto con mi viejo, él me contaba de jugadores, el mismo Taqueta, que era extraordinario. Pero caemos siempre en lo mismo, desde las inferiores a los chicos lo forman con una resistencia aeróbica alta y no les enseñan a dar un pase con precisión o a colocar un centro a la cabeza, o sacarse un hombre de encima dentro del área. Hoy quieren que corran, que sean rápidos y fuertes. Por ahí dicen que no hay más laterales. Lo que yo creo es que lo que no hay son jugadores con habilidad para jugar de laterales. Hay que cambiar el método del sentido de formación de los jugadores. Se apunta a otra cosa y no se mira a clubes ejemplos como Lanús, Vélez Sarsfield, que sacan jugadores de buen pie y el día de mañana les toca jugar en Europa y tienen una buena formación de base. Yo creo que siempre hay que mirar al que está bien y ver por qué lo hace de esa manera, en vez de mirar al mediocre que algún día ocasionalmente puede estar bien. Vélez y Lanús son un ejemplo de cómo trabajar en las inferiores".

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