Juan Carlos Murúa, el defensor que anuló a Garrincha en la final del Sudamericano 1959.
Juan Carlos Murúa, el defensor que anuló a Garrincha en la final del Sudamericano 1959.

Murió un campeón con la Selección que borró de la cancha a una leyenda brasileña en una final

Juan Carlos Murúa, ídolo de Racing, falleció a los 87 años. El recuerdo de la noche en que la Argentina obtuvo un título gracias a su destacada actuación.

Un ex defensor campeón con la Selección argentina, Juan Carlos Murúa, falleció a los 87 años y dejó cientos de recuerdos de su vida futbolística, entre los que se destaca el día que borró de la cancha a una leyenda brasileña.

Fue integrante de la Selección dirigida por Victorio Spinetto y que ganó la Copa América 1959 (en ese entonces el torneo se llamaba Campeonato Sudamericano y ese años se jugaron dos ediciones: la primera quedó en manos de la albiceleste y la segunda fue para Uruguay).

El ex futbolista había nacido en Misiones el 17 julio de 1935, pero se crió desde chico en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada, donde el fútbol comenzaría a ser parte importante de su vida.

Este domingo, a los 87 años y tras permanecer internado durante un largo tiempo por problemas de salud, Murúa falleció, dejando una larga y extraordinaria carrera detrás, según supo NA.

Su carrera como jugador lo llevó a vestir las camisetas de Racing Club, Argentinos Juniors y Platense: con la Academia salió campeón en 1958 y estuvo cerca de repetir el título al año siguiente, cuando los de Avellaneda quedaron segundos detrás de San Lorenzo. 

Las destacadas actuaciones en el plano local de aquel defensor de poco más de 1,80 metros le valieron la convocatoria a la Selección argentina, dirigida por Spinetto.

Su nombre fue uno de los elegidos por el técnico para el Campeonato Sudamericano de 1959, que se disputó en su totalidad en el estadio Monumental: allí Murúa tendría el punto más destacado de su vida deportiva.

El andar de la Selección argentina en ese torneo fue imparable: 6-1 a Chile; 2-0 a Bolivia; 3-1 a Perú; 3-1 a Paraguay; y 4-1 a Uruguay. Tras las cinco victorias consecutivas, los dirigidos por Victorio Spinetto llegaron al partido final contra Brasil, que venía de obtener su primer título mundial en Suecia 1958.

El Scratch verdeamarelo tenía una formación que daba miedo, ya que tenía jugadores de la talla de Castilho, Nilton Santos, Didí, Zito, Mario Zagallo, Garrincha y el joven maravilla Pelé.

Como el conjunto argentino le llevaba un punto de diferencia a Brasil, con un empate o una victoria se quedaría con el título.

El 4 de abril, en la cancha de River, argentinos y brasileños se enfrentaron en un duro partido que tuvo el destacado aporte defensivo de Murúa: gracias a su férrea marca, anuló de manera tremenda al explosivo Garrincha, quien no pudo asociarse con Pelé.

"La zurda de Murúa, problema de Garrincha", supo escribir el gran Dante Panzeri en su libreta de apuntes aquella noche en Núñez.

Gracias a Murúa, el Scratch no pudo desplegar su potente juego en ataque y el partido terminó en un empate 1 a 1: a los 40 de la primera parte, Juan José Pizzuti puso en ventaja al local, y en el segundo tiempo Edson Arantes do Nascimento logró la igualdad.

La imposibilidad de Brasil por alzar el título aquel año sería algo que tomaría importancia años después, ya que fue la única Copa América que jugó Pelé a lo largo de su destacada carrera: pese a haber sido elegido como mejor jugador y goleador (ocho goles en seis partidos), no pudo quedarse con el trofeo.

La carrera futbolística de Murúa luego lo llevaría a ser director técnico de una gran cantidad de clubes, como Gimnasia y Esgrima La Plata; Platense; Los Andes; Talleres de Remedios de Escalada; Cipolletti de Río Negro; Huracán Las Heras; Independiente Rivadavia; y Altos Hornos Zapla.

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