FÚTBOL

Héctor Eduardo “El Ciego” López

Defensor izquierdo de los de antes. Campeón con las inferiores de Jorge Newbery y con Irigoyen de Alem. Hace 23 años que es árbitro de la Liga Deportiva del Oeste.

Nací en Junín en el barrio de Las Morochas. Un barrio espectacular, calles de tierra y  recién estaban queriendo empezar a asfaltar calle Chile. En el barrio se jugaba a la pelota. No había otra cosa. Eran todas diversiones de calle. Vivíamos por calle Colombia a media cuadra de la vía del ferrocarril y a la vuelta del túnel de calle Chile. Jugábamos ahí, en la cancha de enfrente que solían venir los circos y los parques. Éramos siete hermanos, el mayor se destacó más en Ciclismo.

Fui a la Escuela Nº 19 con Oscar Díaz, el Tara Galante, los pibes de la panadería Montiel.

De grande fiché en un club. Siempre jugué en el campito, pateando una pelota de trapo o de goma cuando se conseguía alguna. 

A los once años con mi mamá nos mudamos a calle Entre Ríos y Bernardo de Irigoyen. Seguí jugando en calle Italia y Entre Ríos, también estaba la famosa canchita de los Varas que abarcaba desde Entre Ríos a calle Salta. Teníamos la cancha del Vivero Municipal.  Había campito por todos lados.

Cuando nos mudamos detrás de la estación de servicio Puma, estaba la famosa canchita Carlos Gardel. Ahí se hacían campeonatos largos con 40 equipos y se jugaba los sábados y domingos. Ahí me entreveré con los más grandes.

A los 18 años andaban Galante y García, éste último era el técnico de las inferiores de Newbery. Me propusieron ir a jugar al club. Yo jugaba descalzo. 

A mi me gustaba el campito y le puse mil excusas para no ir. Que no tenía zapatillas, no tenía bicicleta y no tenía ganas.

Un día se aparecieron con las zapatillas, medias,  ropa y una bicicleta de regalo en mi casa. No me quedó otra que ir. Y arranqué en la quinta de Newbery donde fuimos campeones. No solamente la quinta, ese año (1979) salieron campeones todas las divisiones de Newbery. Fue la época dorada del club, cuando jugaba los regionales. 
Cuando yo llegué al club, en la primera atajaba Alfredo Mariano Gironacci. Jugaban Peteca Molina, el Reca Traverso.

En la quinta estaba el Flaco Azpelicueta, Jorge Voda, Daniel Valleta, los Rebuffo, el Cucho López, el Negro Martínez, el Negro Alaniz. Un equipazo.

Debuté en primera en un torneo nocturno, cuando se jugaba solamente en cancha de Mariano Moreno. Jugamos con la quinta división porque la primera estaba en el Regional.

Antes era muy difícil llegar a primera. En el puesto mío estaban el Tinco López, Piti Pondal, Sergio Lippi, Cogote Burgos, Juan Carlos Vílchez.

Entonces me fui a Independiente. Estaba de técnico Tuki Marmisolle. Estuve dos años con el Cano Suseret, el Negro Santillán, Armando Lucci, el Negro Sacardi, Pirilo Muñoz, el Gallego Marmisolle. Un equipo de novela.

El tema en esa época era tener el pase en la mano así te ibas a cualquier lado. Fue una época complicada del fútbol de Junín porque los clubes no te daban el pase, o directamente te pedían una fortuna para cederte.

Y el pase era mío. Me fui a Ambos Mundos con Ricardo Martínez de técnico. Luego estuve en BAP. Me vinieron a buscar los de Rivadavia. Me vinieron a buscar Sergio Lippi y Mariano Etchetto. Pero pasó algo raro y a la vez duro de digerir. Hice toda la pretemporada y a punto de debutar, unos quince días antes, me dicen que el presidente de Rivadavia no me quería y que en mi puesto tenía que jugar su hijo de 3. Hablé con Marisi y me volví a Ambos Mundos. 

Pero la revancha vino cuando tuvimos que enfrentar a Rivadavia en cancha de ellos, por la ronda de perdedores. Tenían un equipazo con el Tripa Lamónica, Tobalina, el loco Suárez. Arrancamos ganando uno a cero, nos empataron en el segundo con un gol de cabeza de Suárez. Hubo un tiro libre pasando el medio de la cancha. Me lo dieron a mi para patear. No pusieron barrera y le pegué derecho al arco. La pelota dio en el palo, rebotó en el arquero y se metió. Ganamos dos a uno. Fue un delirio, después que me habían dejado afuera del equipo. Yo ya vivía en el barrio de la cancha de Rivadavia. Me querían matar los hinchas.

En la zona estuve dos años en Irigoyen de Alem con Oscar Suárez, Héctor Zagrodny y Ricardo Capelli.  Salimos campeones una temporada.

Pasé por Defensores de Salto, Belgrano de Morse, y jugué en casi todos los clubes de Junín. Dejé a los 37 años cuando ya veía que venían las generaciones de abajo buscando espacios. Terminé en Defensa.

Estuve un año parado y me vino a buscar el finado Vanela, que necesitaba un línea para ir a la zona. Fuimos a Agustina donde no había alambre romboidal, sino solo tres hilos de alambre con la gente detrás tuyo. Y me fui haciendo. Dirigí un tiempo con Pablo Commisso en la Liga de Arenales y llegó un momento que me cansé de tantos viajes. Hubo rotura de autos, un par de accidentes y dije que no viajaba más.

Entonces me vine a la Liga Deportiva del Oeste y hace 23 años que estoy dirigiendo acá en Junín. Dirijo las inferiores y estoy de línea en la primera.

La verdad que salen pocos jugadores porque la tecnología invadió a la juventud. Los pibes están todo el día con el teléfono en la mano…y además se terminaron los campitos.

¿Maradona o Messi? Dos jugadores distintos, en épocas distintas. Hoy es Messi. Pero Maradona fue un fenómeno fuera de serie.

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