El cuerpo técnico de Sarmiento: Mario Sciacqua (DT), Gerardo Alfaro (AC), Facundo Besada (AC), Gastón Biain (PF 1), Nicolás Simón (ayudante PF), Joaquín Bongiovanni (PF 2) y Rodrigo Burela (EA). (Foto: Prensa CAS)
El cuerpo técnico de Sarmiento: Mario Sciacqua (DT), Gerardo Alfaro (AC), Facundo Besada (AC), Gastón Biain (PF 1), Nicolás Simón (ayudante PF), Joaquín Bongiovanni (PF 2) y Rodrigo Burela (EA). (Foto: Prensa CAS)
COPA DE LA LIGA PROFESIONAL

Ceder el protagonismo para contraatacar: el juego de Sarmiento en el regreso a Primera

Las distracciones defensivas y la falta de efectividad en el área rival llevaron a que el Verde no pueda quedarse con la victoria en partidos claves. No consiguió ganar de visitante, condición en la que registró cuatro empates y tres derrotas.

Sarmiento finalizó la participación en la Fase Regular de la Copa de la Liga Profesional en la posición N° 12. Más allá de los números, que se analizarán a continuación, vale destacar que el momento para realizar un balance es cuando termina la competencia. 
De esta forma, se puede abordar el hecho/actuación de una forma integral sin quedar sujeto o a la espera de nuevos imponderables que condicionen la mirada.
“El que vea a Sarmiento en Primera se va a encontrar a un equipo que juega, intenso, agresivo y ordenado. Esos son mis paradigmas de equipo y que ahora se va a ver en la Liga Profesional”, fueron las palabras que eligió el entrenador Mario Sciacqua, en diálogo con este medio a mediados de enero, para anticipar la manera en que jugaría el Verde meses después.
Fiel a sus declaraciones, como a los principios que tiene en la vida diaria, lo que anticipó Sciacqua se cumplió: Sarmiento fue un equipo intenso, agresivo y ordenado. En lo que hace al juego también demostró una definición al respecto: la búsqueda de la fortaleza defensiva y, a partir de ella, atacar. A tal punto que se volvió un equipo con un juego predictivo, lo cual no es malo, ya que el objetivo de todo entrenador es encontrar un estilo futbolístico claro para sus dirigidos, pero que no supo reinventarse a las particularidades de cada rival.

Los números del Verde en el regreso a Primera
El Verde concluyó la participación en la Copa de la Liga Profesional con 12 puntos, anteúltimo, por encima del Newell´s de Germán Burgos y por debajo del Patronato de Iván Delfino.
Perdió cinco partidos, una cantidad inferior a la que vivenciaron Lanús, Defensa y Justicia, Patronato, Platense o Arsenal; pero la complejidad pasa porque el Verde es uno de los equipos que menos victorias logró en las 13 fechas junto a Newell´s y Huracán, entre todos los de la máxima categoría. 
Asimismo, vale resaltar que en la Zona 1 todos los equipos consiguieron un mínimo de tres victorias contrastando aún más este dato.
Otro aspecto para destacar, y que contribuye a este análisis, es que Sarmiento fue el equipo con menor cantidad de goles convertidos, con un registro de 10 goles a favor y 19 en contra.
Sin embargo, el que peor número tuvo en cuanto a diferencia de gol fue Arsenal, que anotó 11 goles y recibió 23, con un balance de -12; mientras que el de Sarmiento fue de -9.
En el estadio Eva Perón, Sarmiento logró dos victorias, dos empates y dos derrotas, siendo la localía un aspecto en el que los dirigidos por Sciacqua supieron hacer valer. Por el otro lado, fuera de Junín, el Verde no consiguió ganar en condición de visitante, cosechando cuatro empates y tres derrotas.
Sarmiento logró mantener el 0 en la valla en dos ocasiones: ante Unión de Santa Fé y Gimnasia Esgrima La Plata. Ambos partidos finalizaron en un empate sin goles y, sumado al partido contra Independiente, esas tres fueron las ocasiones en las que no logró convertir.
Cuatro veces comenzó ganando y no pudo sostener la diferencia, por lo que se tuvo que conformar con igualdades contra Platense, Boca, Talleres y Newell´s. De esta manera, sumó cuatro puntos y relegó ocho en el camino. 
Con esa cantidad de unidades, el Verde hubiese terminado en zona de clasificación para la Fase Final, igualando a Talleres e Independiente.
El partido en el que más disparos efectivos a puerta tuvo el equipo de Sciacqua fue ante Boca Juniors, en La Bombonera; seguido por el encuentro frente a Defensa y Justicia en Junín. El caso inverso, es decir, el partido en el que menos remates realizó fue contra Patronato en Paraná. A lo largo de los diversos cotejos, se puede observar que el promedio de disparos que llegaron a incomodar a los arqueros rivales fue de tres o cuatro remates.
Recibió 33 tarjetas amarillas en las 13 fechas que disputó, con un promedio de casi tres por jornada. En el empate en 0 ante Gimnasia fue el partido en el que más amonestaciones recibió: 5. 
Por otro lado, fue también en el estadio Eva Perón en el único encuentro en el que no recibió ninguna tarjeta: contra Vélez, en el debut.

El análisis táctico del Verde
“Creo que cuando más cómodos nos sentimos fue cuando nos tocó hacernos fuertes en defensa, cerrar líneas y contragolpear a equipos que nos propusieron un juego ofensivo. Del mismo modo, cuando más nos costó, fue contra rivales que nos cedieron la pelota y nos obligaron a ser protagonistas. Todo va de la mano de acostumbrarse a esta división y saber que hay jugadores que, por más que se los marque muy bien, tienen la capacidad para definir situaciones en los momentos importantes”, fueron las palabras que utilizó el arquero y capitán Manuel Vicentini en una entrevista con Democracia, la semana pasada, y sintetizan de manera clara lo que fue el juego del Verde en su retorno a la máxima categoría.
Sarmiento fue un equipo que basó el desarrollo de su juego mediante la búsqueda de la solidez defensiva, para partir de ella y, mediante la ejecución de ataques esporádicos y veloces, aprovechar los espacios que podía dejar el rival en su propio campo.
Para ello, el Verde basó su modelo de juego en un sistema táctico de 4-2-3-1, con un “doble cinco” conformado, generalmente, por Vismara y Bravo, con volantes rápidos y Torres como único delantero.
Los partidos contra Vélez (pese a la derrota), Boca, Defensa y Justicia y Lanús fueron los que mejor le asentaron al equipo de Sciacqua, porque se trató de rivales que buscaron el protagonismo con el balón a través de juegos asociativos, en los cuales se le da una importancia destacada a la gestación de juego. A partir de tales planteos, Sarmiento buscó hacerse fuerte por intermedio de defensas compactas y apostar a los ataques rápidos y directos al área rival.
Ante Platense, Huracán, Atlético Tucumán, Unión, Patronato y Newell´s se trató de rivales con varias semejanzas al modelo de juego del Verde. De hecho, a lo largo de las diferentes notas en las que se analizó fecha tras fecha a los rivales, a estos últimos se los definió como “equilibrados”, precisamente porque no apuestan a una faceta explícita del juego como los primeros, sino que depositan gran importancia en la técnica individual de sus jugadores y a la creatividad para la improvisación en los ataques. 
Además, se supo ver que Sarmiento podría haber ganado cualquiera de estos cotejos, pero volvió a sufrir esa falta de efectividad que es fundamental a la hora de mirar el resultado y, sobre todo, en la máxima categoría de nuestro fútbol.
En lo que hace meramente al análisis táctico, el Verde estableció como principio defender con un promedio de nueve futbolistas, dejando a Torres como referencia para contraatacar o iniciar ataques directos y fijando a dos centrales. Asimismo, depositó gran valor en la velocidad de Graciani, Alanís, Quiroga, Borasi para sorprender al rival y hacer valer el 1 vs 1.
Colocar esa gran cantidad de jugadores en el campo propio, replegados a la altura del área grande, era como una invitación a que el rival atacase, cediéndole el protagonismo, como expresó Vicentini, con el objetivo de que volcara a varios futbolistas en campo adversario para que, mediante la recuperación, se pudiera aprovechar tal posicionamiento y hacer valer lo vulnerable de cada defensa.
Así llegó el gol a Boca: un ataque directo que se inició en los pies de Vismara, quien jugó rápido para Quiroga, que durante muchos encuentros realizó la misma tarea que supo hacer en la Primera Nacional siendo el primer pase para iniciar la ofensiva del Verde, y este jugó para Alanís, que arrancó detrás de mitad de cancha y definió de manera “riquelmeniana” para poner en ventaja a Sarmiento en La Bombonera.

En esa jugada se pudo ver una premisa que impone el DT Sciacqua en ataque: que siempre dos futbolistas acompañen y lleguen por las bandas en velocidad y en dirección al área rival, para posibilitar opciones de juego y también desordenar al adversario. Como así también en el gol convertido a Talleres, cuando Graciani arribó por el segundo palo, tras un centro, y terminó la jugada mandando la pelota al fondo de la red.
En lo que hace a la fase defensiva, la desatención en los marcajes individuales y la falta de percepción para realizar el achique al borde del área grande posibilitaron el centro de Cardona para la cabeza de López, que se impuso en las alturas y selló la igualdad con Boca. Misma ecuación en el gol que le da el empate a Talleres, cuando el partido moría en el estadio Eva Perón.
Asimismo, ocurrió lo mismo en el debut ante Vélez: tras un remate de media distancia y una defensa que tarda en achicar posibilitando el espacio para el disparo.
Esa característica en defensa, complementado a la falta de determinación en las definiciones, es decir, de efectividad ocasionaron que los dirigidos por Sciacqua se tuvieran que conformar con empates o hasta derrotas por la mínima, relegando varios puntos, por no aumentar la ventaja. 
Este aspecto encuentra su correlato en la cantidad de goles a favor del equipo: 10. La mitad de los tantos fueron convertidos por el delantero Torres, seguido por el mediocampista Alanís con dos anotaciones. Atrás, y con un grito sagrado, cierran la tabla de goleadores del plantel los volantes Graciani y Quiroga, y el defensor Herrera.
Vale realizar un párrafo aparte para la derrota del Verde ante Independiente debido a que fue una de esas noches para el olvido. Habíamos anticipado a través de este medio que el Rojo era un equipo que no brillaba por su juego, pero que poseía una gran determinación en el área rival y así lo fue: de 12 remates al arco, 6 fueron gol, que grafica lo que fue la noche en el Libertadores de América. 
El golpe anímico que sufrió el Verde con los primeros goles fue determinante en el resultado final, ya que el equipo nunca se pudo recomponer. 
Por último, en lo referido al análisis del juego y a las pelotas detenidas, aspecto al que se le atribuye un gran valor en la cultura del fútbol argentino, Sarmiento lo sufrió más en comparación al rédito que pudo haber obtenido.
En tal sentido, realizó dos goles de pelota parada: Torres ante Vélez, mediante un tiro libre que desembocó en un centro al área, y Herrera ante 
Atlético Tucumán, tras un tiro de esquina; pero sufrió tres anotaciones por la misma vía contra: Platense, Huracán y Newell´s.
Por último, también recibió cinco goles de cabeza, tras situaciones que finalizaron por la vía aérea luego de la gestación de jugadas frente a Boca, Talleres, dos frente a Atlético Tucumán y Huracán.

Lo que no se vio en el juego del Verde
La conformación de un estilo de juego definido es la tarea que debe desarrollar cualquier entrenador en el tiempo que se encuentre al frente de un equipo, hecho que le dará tranquilidad y sobre el cual pulirá detalles para ir progresando cada semana.
Al igual que no se dan dos partidos iguales, debido a las características de los equipos, los planteles de menor jerarquía y de plantel más reducido tienden a adaptarse a cada escenario, donde la especulación y la adaptabilidad cobran un lugar central.
Sin embargo, esto no quita lugar a la importancia para implementar nuevas facetas y probar en caso de que sea necesario nuevos esquemas.
En tal sentido, lo que no se vio a lo largo de todo el torneo fue la salida inicial, es decir desde el minuto 0, de Sarmiento con dos centrodelanteros, es decir, Torres acompañado de otro futbolista para dividirse el ataque. 
Al momento de atacar se dividían este rol entre Quiroga, Borasi, Alanís o Graciani, para complementar la ofensiva, cuando el esquema mutaba a un 4-4-2, pero hubiese sido interesante relegar a un jugador en la mitad del campo y depositar a otro a la altura de la línea del “9”. 
De esta forma, y continuando con la importancia de conservar al “5” de recuperación, esta posición podría ser conservada por Vismara o Bravo, el equipo podría disponer de dos volantes internos, ocupados por Alanís y Graciani, y Quiroga más adelantado, como enlace entre el mediocampo y los delanteros; conformaría un esquema de 4-3-1-2, siendo otra posibilidad interesante de ver. 
Para acompañar a Torres, y por lo demostrado en el último partido del torneo ante Newell´s, que se posicionó y despertó gran interés entre los aficionados fue el futbolista surgido de la cantera del club, Luciano Gondou, con características similares al “Bocón” y de gran presente en Reserva.
Asimismo, Arismendi, Borasi, Rincón o Montaño podrían ser variantes para complementar tal idea.
Por otro lado, y un aspecto que se puede encontrar en pocos equipos de la divisional, pero que tanto resultado da, son las jugadas preparadas en las pelotas detenidas. Sarmiento no supo sacar provecho de esta faceta, apostando a dividir la pelota en los tiros de esquina y tiros libres cercanos al área. Hacer valer este recurso es un aspecto diferencial que puede posibilitar el triunfo en cualquier escenario frente a cualquier rival.

El comentario sobre los refuerzos
“Te voy a nombrar a un jugador y no lo voy a quemar porque no soy de esos entrenadores, que es Luciano Gondou: es un jugador destacado. Antes de jugar la final (ante Estudiantes RC), hicimos una práctica y parecía (Erling) Haaland. No lo podían parar. También está Julián Brea que se mueve para todos lados y es un gran delantero. No quiero que se sientan mal a los que no nombro. Nosotros entrenamos con Primera y Reserva paralelamente, en el mismo espacio físico, pero canchas separadas. El método y la forma tienen una forma muy similar”, expresó en diálogo con este medio el DT Sciacqua a mediados de enero.
Sus palabras encuentran un correlato claro y efectivo en los futbolistas juveniles surgidos de la cantera del Verde que fueron ganándose un lugar en el plantel de Primera y tuvieron su debut en la máxima categoría.
Gondou, Joaquín Gho, Federico Paradela y la consolidación de Martín García como titular y de Benjamín Borasi, con encuentros desde el inicio, y como una variante siempre para el recambio, son fieles muestras de que los mejores refuerzos que potenciaron al equipo fueron de chicos surgidos en el club, a través del destacado y eficiente trabajo realizado por las divisiones juveniles.
En lo que respecta a los futbolistas que arribaron de otras instituciones, vale resaltar los rendimientos del volante Alanís y el defensor Herrera: quienes supieron ganarse un lugar y demostraron un nivel superlativo en comparación al resto de los jugadores que se acoplaron en el último mercado de pases.
Guido Vadalá (sin partidos como titular), Yair Arismendi (siempre ingresando desde el banco de suplentes), Federico Bravo (8 partidos como titular), Fausto Montero (6 cotejos desde el inicio), Sebastián Rincón (1 fecha entre los titulares y con participaciones desde el banco), Lautaro Montoya (6 encuentros entre los titulares y con buenas actuaciones al sustituir a Castet) y Nicolás Bazzana (7 partidos como titular) tuvieron partidos como titulares y contribuyeron a la idea desarrollada por el cuerpo técnico, sin lograr la estabilidad en el armado del equipo.
El mediocampista Brian Sánchez disputó tan solo un partido habiendo ingresado en el segundo tiempo ante Defensa y Justicia.
El caso del arquero Facundo Ferrero fue particular y uno de los que más sorprendió: llegado desde Atlanta, siendo suplente en el equipo de Villa Crespo, tuvo que vestir el buzo “1” en dos oportunidades debido a la ausencia por Covid-19 de Vicentini y transmitió tranquilidad y confianza a la defensa del Verde, recibiendo tan solo un gol y dejando ver que se encuentra a la altura de las circunstancias en caso de tener que suplantar al arquero y capitán.
El delantero ecuatoriano Edson Montaño, con experiencia y rodaje en la Copa Libertadores, permitió ver una gran técnica individual y jerarquía al momento de posicionarse como referente de área, suplantando muchas veces a Torres en algunos partidos, pero tuvo la complejidad de encontrarse con un modelo de juego que no lo favoreció: la apuesta a ataques veloces que siempre comenzaron desde el campo propio; la velocidad explosiva no es una característica que lo destaque. Así fue como disputó 1 partido como titular y en el resto de los cotejos ingresó en los complementos. Hubiese posibilitado maximizar las condiciones de Montaño desarrollar un juego asociativo, de mayor gestación, volviéndolo un protagonista en tal sentido.

Jonatan Torres: el jugador con más presencias
El centrodelantero Jonatan Torres fue el único jugador del plantel que disputó, y como titular, todos los partidos de la Fase Regular de la Copa de la Liga Profesional, con un total de 1088 minutos.
Lo siguieron Vicentini y Vismara, con once partidos respectivamente. Si bien fue Torres el futbolista con mayor cantidad de presencias, fue Vicentini el que más minutos disputó pese a estar ausente en dos cotejos por Covid-19, y registra un total de 1170 minutos al finalizar la fecha N° 13 del torneo. 
Por su parte, Vismara acumuló 893 minutos en la misma cantidad de encuentros (ausencias justificadas también por Covid-19), sin ver la tarjeta roja a lo largo de todo el campeonato (algo que sí lo tuvo a maltraer en la Primera Nacional), y se vio reemplazado en varios partidos por cuestiones tácticas.
Y atrás se ubicó el mediocampista Quiroga, con diez presencias como titular, el defensor lateral García con nueve y el volante Graciani con ocho.

El “11” que más resultados le dio al DT Mario Sciacqua
A través de un esquema de 4-2-3-1, los nombres con los que mayor rendimiento deportivo obtuvo en cancha fueron: Vicentini; García, Salvareschi, Herrera y Castet; Vismara y Bravo; Graciani, Quiroga y Alanís; Torres.

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