“El Beto” natoli
FÚTBOL

Entrevista con Francisco Roberto Natoli

Campeón con Ambos Mundos, Villa Belgrano y el Singlar de Ascensión.

Nací en Junín en el barrio Capilla de Loreto. Una barriada llena de chicos, compañeros de la vida. Salíamos del colegio y nos íbamos al campito a jugar al fútbol hasta las nueve de la noche. A lo lejos se sentía por ahí el grito de mi vieja, que te daba un ratito más, o el silbido de mi papá que te hacia salir de raje para casa. Se hacía caso en ese entonces.

Además se jugaba a la bolita, armábamos autitos de carrera con las gomas grandes adelante –que eran de cámara de bicicletas-, hacíamos barriletes. Lo más osado era tocar timbre en las casas y salir corriendo. Eran cosas sanas.

Fui a la escuela 12 con Pinito Lombardi, el Negro Pino, Jesús Domínguez, Oscar Tuso, Iván Monticelli, entre otros que no me vienen ahora a la memoria. Pero siempre nos vemos, tenemos contacto, charlamos, nos visitamos.

La secundaria hice los dos primeros años en el Industrial, mañana y tarde. Pero eran épocas difíciles y si  bien en casa nunca faltó nada, el sueldo ferroviario de mi viejo no daba para ciertos lujos. Y a mí me gustaba tener mi platita. Entonces me pasé a la noche y podía tener mi trabajo.

Fiché en Ambos Mundos. La cancha me quedaba a dos cuadras. De chico íbamos con los pibes del barrio a ver los entrenamientos de los más grandes. En ese tiempo jugaba mi hermano y después de las prácticas compartían un refrigerio y nos invitaban a todos. Y así fui entrando al club.

En aquel tiempo, en las inferiores, estaba de técnico el Pato Real que lo ayudaba el papá de Juan Carlos Maltisotto.  Tengo muy lindos recuerdos de las inferiores del club. Salimos campeones el primer año en la cancha vieja de Rivadavia de Junín.

Después vino Edgard Aramburu, un histórico del club, una persona muy apreciada. Prácticamente todos los años llegábamos a las finales y por ahí sacábamos alguna copa para el club, hasta la sexta división.

Héctor Mosca me llevó a la primera. Estaba Hugo Villafañe como arquero, el popular “Gato”, que justo se casó y teníamos que jugar sí o sí. Me faltaban 4 días para cumplir los 16 años y me tocó debutar. Teníamos buen equipo y enfrentamos a River Plate que tenía unos monstruos. Terminamos cero a cero. Se patearon ese día 16 penales y siempre con el mismo jugador ejecutante. Para Ambos Mundos lo hizo el Lobo Sofía y para River el Piojo Caicedo, que éramos vecinos. El último penal se lo atajé al Piojo y luego lo metió el Lobo. Un lindo recuerdo.

Más adelante agarró Pitita Franchi y ya fui titular. Ganamos un campeonato que se hizo en la cancha de Mariano Moreno, organizado por ALPI, en ese entonces para recaudar fondos.

Tuve una oportunidad de irme a probar a Buenos Aires. Chiche Tablada nos recomendó para ir a San Lorenzo. Fui con el Chino Mendoza y los hermanos Ruiz. En esa época en la primera del CASLA estaban Mario Rizzi y Manolo Sanz, quienes nos dieron una mano enorme.  Hasta lograron que me pudiera quedar en la pensión de San Lorenzo. Ahí conocí grandes figuras. 

Estuve seis meses jugando con la cuarta división. Se jugaba en el viejo Gasómetro de la Avenida La Plata, con las tribunas de madera. En ese tiempo el presidente del club era un militar y no me pudieron ubicar para quedar.

Me tocó el servicio  militar y me mandaron a Neuquén. Ahí tuve la suerte de jugar en Pacífico de Neuquén. Había un suboficial mayor que estaba en la comisión del club y yo tenía todas las licencias posibles para entrenar y jugar. La contra era Independiente, que estaban a la misma distancia que Sarmiento y BAP acá en Junín.

Estuve un año y cuatro meses. Ya me habían dado la baja, pero faltaban cuatro partidos para terminar el campeonato y me hicieron quedar  para jugar.
De vuelta en Junín me llamó Héctor Mosca para ir a Villa Belgrano como suplente. Habían formado un equipazo para tirarse el campeonato. No solo que conocí gente maravillosa en Villa, sino que me dio la oportunidad de salir campeón en ese momento histórico de Jorge Newbery que llevaba como 8 años invicto. Fuimos campeones en Baigorrita que le ganamos uno a cero. Estuve cinco años en Villa.

Después nos fuimos con Carita Martínez, el Huevo Celis, a Belgrano de Morse. Hicimos un buen campeonato, que lo ganó Rivadavia de Lincoln en 1985.

Luego con Celis nos fuimos a Singlar de Ascensión. Se hizo un equipo de gran nivel, muy buena gente conduciendo el club. Ahí tuve la oportunidad de inaugurar la escuelita de fútbol. Estuve como cinco años. Estaba Mascheroni como dirigente que era empresario de la construcción  y me había empleado aparte del fútbol. Fue una linda experiencia.

Posteriormente me fui a 12 de octubre de Ferré donde dirigía las inferiores y jugaba en la primera. No me fue del todo bien, pero hice un montón de amigos.

Cuando ya pensaba dejar y estaba trotando en la ruta me vio Edgardo Carpanetto. Nos paramos a charlar y me convenció para ir a El Dorado de la Liga de Vedia. Estaba armando un equipo con jugadores de Junín. Estuve dos años y también salimos campeones. Ya después me retiré.

Hoy salen jugadores, pero menos que antes. Los mejores profes y técnicos están en Junín. Y se trabaja muy bien. Igualmente los chicos están en otra. A algunos les da lo mismo ir a jugar que quedarse en la casa. La tecnología invadió mucho la vida de los chicos que no le dan importancia a la pelota. Algunos sí se esfuerzan y al menos llegan a una primera local. Yo veo día a día en el trabajo del club que están los que le ponen fichas y quieren llegar.

¿Maradona o Messi? Cada uno en su época. A mi me encantan los dos.

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