Nicolás Blaiotta
En La Bombonera, festejando el último campeonato de Boca.
FÚTBOL

La historia de Nicolás Blaiotta, el masajista de Lincoln que salió campeón con Boca

A los 37 años la vida le regaló una verdadera sorpresa. Había hecho varios cursos pero jamás pensó que un día podría formar parte del mundo Boca. "Después de estar trabajando pocas semanas en el club, el equipo salió campeón y pude festejarlo dentro de La Bombonera", destacó.

Nicolás Blaiotta es de Lincoln, tiene 37 años y en la actualidad es el masajista oficial del plantel profesional de Boca. Llegó al club en febrero de este año, a las pocas semanas el equipo salió campeón y pudo dar la vuelta olímpica junto a los jugadores en la mismísima Bombonera.
En diálogo con Democracia recordó su vida en Lincoln, habló de su pasión por el atletismo y contó sus sensaciones de estar viviendo en el mundo Boca.
"Me gustaría estar mucho tiempo acá en el club, jubilarme acá", contó un poco en broma pero expresando en el fondo un verdadero y auténtico deseo. 
"Vos imagínate que yo estaba en Lincoln, trabajando en una distribuidora de calzados y un día me llaman para confirmarme que sería el masajista de Boca", recordó sobre uno de los momentos que difícilmente podrá olvidar.
Con mucha alegría, expectativas y quizás un poco de nervios, Nicolás y su familia armaron las valijas para mudarse a la gran ciudad y comenzar a trabajar en uno de los clubes más importantes del mundo. 
Sobre su profesión, contó: "Además de trabajar, en Lincoln comencé a correr, competí en varias carreras y empecé a hacer los cursos de masajista, en La Plata, porque en algún punto se relacionaba con el atletismo. Y uno de los profesores de estos cursos fue quien me contactó con la gente de Boca".
Añadió: "Este profesor es de La Plata y se ve que me vio condiciones para trabajar con futbolistas. Cuando me comentó no lo podía creer y cuando arranqué me parecía que era un sueño".
"La verdad es que nunca soñé con algo así. Cuando hice los cursos de masajista los hice con otro fin. Nunca pensé que se me podía dar esta posibilidad", completó.

El mundo Boca
Trabajar en uno de los clubes más populares de nuestro país y del mundo no es una cuestión menor. En este sentido, Nicolás remarcó: "Yo arranqué en febrero de este año y después de estar trabajando pocas semanas en el club, pasaron siete fechas y el equipo salió campeón y pude festejarlo dentro de la Bombonera. Fue un momento increíble". 
Agregó: "Quizás mucha gente piense muchas cosas sobre el club o los jugadores, no sé, pero la realidad es que todos son muy respetuosos, profesionales. En mi caso, jamás me han hecho sentir mal por alguna situación. Todo lo contrario, siempre amables y siempre me han tratado como uno más".
"Por eso yo siempre digo que me gustaría estar mucho tiempo acá en el club, jubilarme acá. Un poco ese es mi sueño. Trabajar seriamente y hacer las cosas lo mejor posible", remarcó el masajista linqueño. 
Entre las particularidades de su responsabilidad, al momento de describir cómo es un día de trabajo, contó: "Llego temprano, como todos y preparo las cosas en el consultorio para atender a los jugadores".
Completó: "Como dije anteriormente, desde que estoy en Boca con cada jugador que me ha tocado trabajar siempre he notado mucho respeto. Son gente que te hace sentir igual que ellos, gente sencilla y es hasta el día de hoy que me hacen sentir eso".
De la tranquilidad de vivir en Lincoln a la vorágine de trabajar en Boca debe haber abismos. Pero la fama o la notoriedad no parecen ser cuestiones que a Nicolás le interesen mucho. 
Sobre su vida y sus afectos en la vecina localidad, agregó: "En Lincoln está mi mamá, mis tíos y mis amigos. Aprovecho para saludarlos. Se los extraña. De estar en el pueblo a estar en Boca ha sido un cambio muy grande, pero lo estamos logrando. Y en todo esto también quiero destacar el apoyo de mi familia, que siempre me acompañó". 
En definitiva, no caben dudas de que el pibe de Lincoln está cumpliendo un sueño. El esfuerzo y las ganas de progresar tuvieron su recompensa. El mundo Boca le abrió sus puertas y en base a su trabajo, Nicolás se ganó un lugar.

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