Renán Oscar “El Rana” Vigorelli
FÚTBOL

Renán Oscar “El Rana” Vigorelli

Gran jugador de Defensa Argentina en los ´60. Lo vinieron a buscar de Racing e Independiente de Avellaneda y nunca se quiso ir de Junín.

Nací en Baigorrita. Me fui a vivir a Morse a los seis años y luego recalamos en el Paraje Tordó. Finalmente nos vinimos cerca de la escuela número 5, Campo Camicia. De ahí a Junín. Estuve cinco años en Baigorrita, la vida era muy complicada. Ahí sí en ese tiempo había pobreza. “Dios y la Virgen María”… para qué recordar.

Se jugaba al fútbol los domingos, porque los días de semana se trabajaba. Hacíamos partidos de paraje contra paraje, los de Tordó contra La Agraria. Y como los de La Agraria no completaban llevaban alguno de Junín, si iba a jugar Taqueta Barrionuevo.

En realidad yo jugué en Junín sin ficharme. Pero me enteré de viejo. Si hasta mi vinieron a buscar de Independiente, primero, y Racing, después cuando se les fue Manfredini, de Avellaneda para llevarme y no me quise ir.

Antes no era como ahora donde están desesperados por fichar antes que otro a los chicos en los clubes.
Una vuelta vine a jugar un cuadrangular a Junín. Estaban El Chingolo, Suixtil –cuando era un monstruo-, nosotros y el club organizador. Yo era un jugador desconocido, de potrero. Al tiempo, en otro campeonato que hizo Rivadavia en la cancha vieja donde ahora está Nanni. Ahí me ve un tal Olivieri que dirigía las prácticas de Sarmiento los martes y jueves y me preguntó de dónde era. Al término del primer tiempo me invitó a practicar a Sarmiento, donde estaba Calvo de profesor. Fui al martes siguiente donde Calvo nos mató físicamente. Y el jueves tenía que volver a hacer futbol. Para mí era un acontecimiento haber conocido los vestuarios, el túnel. Sarmiento era el único que tenía luz eléctrica. Estuve con Taqueta, Hebert Pérez, Baliani que era un 9 de la gran siete. Eso sí, a ellos no los hizo correr.

Salí de la práctica y me fui a comer a un boliche al lado del Banco Nación que se llamaba “El Príncipe Azul”. Y Sarmiento tenía la sede a media cuadra. Tuve tanta mala suerte que cae un paisano de Sarmiento –a comprar soda- que me tenía visto de Morse y dice “Se van a probar cada caraduras a Sarmiento”. Y de la rabia que me dio no fui más.

Entonces en un Baile de Carnaval del Club Defensa me vino a ver el Moro Ale. Me convenció para que vaya a jugar a Defensa. Fue un jueves y el sábado debuté en un amistoso. Perdimos cuatro a tres y metí los tres goles.

La cancha de defensa estaba cerca de mi casa, porque era la vieja, en la zona del actual Club Social. Entonces fui unos días a entrenar. El sábado fui a ver el partido contra Sarmiento y a Defensa se le habían ido La China Ayala, el Pelado Fernández, Corriani. Yo estaba en el alambrado del otro lado y me empezaron a gritar que fuera, que tenía que jugar, porque no tenían jugadores. Si me hicieron firmar un papel en el poste del arco –que eran de madera, cuadrados-. Le hice un gol de tiro libre a los quince minutos y en el segundo tiempo, a los diez, otro más. Igual nos empataron y después nos ganaron 4 a 3. Termina le temporada amateur y Sarmiento organiza un campeonato nocturno por los 50 años.

En Defensa agarró la conducción técnica Jorge Julio y lo trajo de vuelta al Pelado Fernández, la China Ayala Corriani. Preparó un equipo para hacer un buen papel. Para mí era el último torneo, le dije que no quería jugar más. Debutamos contra Morse, que se reforzó con tres de Chacabuco: Spichiale, Chazarreta y Poy. Le ganamos 2 a 1. Hice el primero y la China Ayala el otro de penal.

Nos tocó contra Ambos Mundos y le ganamos cuatro a cero. Le metí tres. Así fuimos remontando hasta que llegamos con Sarmiento invictos a la final. Era por doble eliminación.

En la primera final le ganamos dos a uno. Para el segundo partido bajaron 4 de la “B”. Formaban con Tonelloto, Mosca y Lucero. Comisso, Manes y Ferrari. Randich, Gaza, Fernández, Cadile y Torres.

Nosotros jugábamos con: Malicia, Collman y Minetti. Catabría, Fernández y Corriani. Juárez, Carpinella, Vigorelli, Saavedra y Rotelli.

Nos pegaron un baile bárbaro. Cinco a cero perdimos. Entonces jugamos el tercero. Ellos nos salieron a sobrar, estaban muy confiados. Pasaban los minutos y nada. El primer tiempo fue cero a cero. A los veinte del segundo, gol nuestro. Lo hizo Carpinella. Se querían morir. Nos tenían a pelotazo limpio, en un arco. A los 30 nos empatan.

Yo tenía la orden de quedarme arriba, pero tenía pegado al Ñaño Mosca. No me dejaba ni a sol, ni sombra. Pero el Pelado hizo un lateral contra el mástil, se la dio a Walton y me vio solo arriba. Me la boleó. La recibí, le hice un sombrero a Mosca y la enganché de zurda. Golazo. Iban 34 minutos y aguantamos hasta el final que nos apagaron la luz de la cancha para que no pudiéramos festejar. Ahí me saqué la camiseta y se la di a Jorge Julio: “No juego más”, le dije, esto es lo que quería.

Pero anduve por la zona. Me vinieron a buscar del club Independiente –que estaba por Agustín Roca-, de la Liga homónima, pero se armó un lío bárbaro. Igual los de Defensa se fueron a hablar con ellos porque no querían que me fuera. Entonces jugué unos partidos más acá y al año siguiente sí me fui a Independiente. Salimos campeones invictos. Llevaron también a Abel Pardini, un jugadorazo. Mario Rizzi también fue.

Al otro año me vinieron a buscar de Defensores de O´Higgins. Jugaban un campeonato donde tenían que ganarlo tres años seguidos para que le den la copa. Y le faltaba uno. Cuando fui a entrenar un domingo los dirigentes me llamaron para arreglar y me preguntaron por el equipo. Entonces le dije que le faltaba un poco y que vinieran a hablar a Junín con Abel Pardini –era un JJ López de la época-. Justo no había arreglado con nadie y se vino con nosotros. Salimos campeones de punta a punta y el club ganó la copa. Faltaban dos fechas para terminar y llevábamos como 16 puntos de diferencia.

Pero acá en Junín Defensa tenía que jugar contra Rivadavia, los dos prendidos en el torneo. A Defensa le suspendieron al Reca Traverso, a Velorio Giménez y otro más. Entonces Jorge Julio habló a O´Higgins si no me dejaban jugar acá y como allá eran campeones me liberaron. Eso sí, allá me pagaban un platal y acá me tuvieron que respetar el dinero. Ahí fue cuando jugué con carita Bono, que le empató con un golazo 1-1 y en el segundo tiempo hice el gol yo y ganamos 2 a 1. Al otro partido jugaban con Sarmiento, volvieron todos los suspendidos y a mí me dejaron de lado. Ni me llamaron. Perdieron con el Verde. Ahí sí me retiré definitivamente.

¿Maradona o Messi? Maradona, un jugador de toda la cancha. Ahora si tengo que elegir entre Maradona, Messi y Taqueta Barrionuevo, estoy en un gran problema.

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