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El jugador franco-argentino Nestor Combin anota para el Milan.
UN DÍA COMO HOY

"La gloria o Devoto", a 50 años de la final de clubes más violenta de la historia

La historia del partido revancha por la final de la Copa Intercontinental de 1969 entre Estudiantes de La Plata y el Milan de Italia que se disputó el 22 de octubre en el estadio de Boca Juniors, la “Bombonera”.

Carlos Salvador Bilardo acuñó la popular frase “La gloria o Devoto” hace exactamente medio siglo, cuando su equipo, Estudiantes de La Plata, se midió con el Milan de Italia por la Copa Intercontinental de 1969, en una final que quedó marcada como la más violenta de la historia y que terminó con tres futbolistas condenados a prisión.
Estudiantes, entonces bicampeón de América, había caído en el partido de ida ante los italianos por 3-0 y, como el reglamento se había modificado ese año y ya no había posibilidad de un tercer partido, no solo debía ganar en la revancha sino además remontar la abultada diferencia de goles en su contra.
En aquella época era frecuente que los encuentros por la Copa Libertadores (y también por la Intercontinental) se convirtieran en virtuales campos de batalla donde imperaban la pierna fuerte, los insultos y el escándalo.
Pero el de aquella noche del 22 de octubre en la Bombonera superó todo lo visto hasta entonces, sin olvidar la batalla entre Racing y Celtic de Escocia en 1967, en Montevideo.
El contexto del país tampoco colaboraba. Las movilizaciones populares que habían continuado al “Cordobazo” de fines de mayo, habían acrecentado la tensión social en medio de la inestabilidad política y económica.
En el orden deportivo, el gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía había sancionado desde hacía un año y medio un Edicto para Reuniones Deportivas que penaba con prisión a los futbolistas expulsados “por acciones recias o agresiones”.


Sin embargo, veinte minutos antes del inicio de la final contra el Milan ingresó al vestuario de la Bombonera el capellán del ejército argentino, monseñor Victorio Bonamín, para transmitirle a los jugadores un mensaje en las antípodas de la norma: “Tienen que ganar o morir”.
“Con un triunfo, tapábamos el desorden que tenía el gobierno. Por eso vinieron al vestuario a hablarnos así”, recuerda el arquero Alberto Poletti, uno de los que terminaría aquella noche detenido en la cárcel de Villa Devoto.
Como se esperaba, el partido fue una guerra. El Milan se puso en ventaja con un tanto de Gianni Rivera, empató para el "Pincha" Marcos Conigliaro y un minuto después Ramón Aguirre Suárez marcó el 2-1 sobre el final del primer tiempo para el equipo que dirigía Osvaldo Zubeldía.
Pero en el arranque de la segunda etapa, Aguirre Suárez fue expulsado, y enseguida lo siguió Eduardo Manera. El “Pincha” no pudo achicar la diferencia, Milan fue campeón y el caos se desató cuando los italianos empezaron a festejar. “Perdimos la cabeza, nos equivocamos”, admite Poletti.
Rivera terminó el partido con la cabeza abierta; Néstor Combín (argentino, nacionalizado italiano) sufrió la fractura de la nariz por un codazo y otros cuatros jugadores italianos fueron lesionados. Los expulsados, Manera y Aguirre Suárez, fueron detenidos. Y Poletti, por agredir a sus rivales luego del encuentro, también.
“Nos alojaron en un pabellón en el entrepiso de la cárcel de Devoto. Estábamos aislados, no podíamos hablar con ningún otro detenido. Habían dos celdas y un baño. Éramos presos políticos, estuvimos un mes ahí por una orden presidencial”, precisa Poletti, quien fue campeón con Estudiantes en el Metropolitano de 1967, Copa Libertadores 1968 y 1969, Interamericana e Intercontinental 1968.
Paradójicamente, el propio Onganía había agasajado a esos mismos jugadores en la Casa Rosada un año antes, cuando Estudiantes de La Plata venció al Manchester United en la final de la Copa Intercontinental de 1968.
“Nos usaron para distraer al pueblo, tanto en el triunfo como en la derrota. Estuvieron dos meses hablando de nosotros, que estábamos presos. Era un gobierno militar y como las cosas se le complicaban, inventaron algo para distraer”, agrega Poletti, quien se retiró joven, a los 27 años, en el Olympiakos de Grecia, debido a diversas lesiones.
En consonancia con el gobierno de facto, la AFA aplicó sanciones “ejemplares”: Aguirre Suárez fue suspendido por 30 partidos, Manera por 20 y Poletti recibió una sanción de por vida. Cuando cayó el dictador Onganía, a mediados de 1970, el arquero fue indultado, tras haber pasado siete meses afuera de las canchas. Pero la frase de Bilardo, "La gloria o Devoto", se instaló para siempre en el fútbol argentino.

La síntesis 
El partido revancha por la final de la Copa Intercontinental de 1969 entre Estudiantes de La Plata y el Milan de Italia se disputó el 22 de octubre en el estadio de Boca Juniors, la “Bombonera”, con la siguientes formaciones titulares:
Estudiantes de La Plata (2): Alberto Poletti; Néstor Togneri, Eduardo Manera, Oscar Malbernat, Ramón Aguirre Suárez; Raúl Madero, Carlos Bilardo, Juan Taverna, Juan Ramón Verón; Daniel Romeo y Marcos Conigliaro. DT: Osvaldo Zubeldía.
Milan (1): Fabio Cudicini; Karl-Heinz Schnellinger, Roberto Rosato, Angelo Anquilleti, Gianni Rivera; Saul Malatrasi, Romano Fogli, Angelo Sormani; Pierino Prati, Giovanni Lodetti y Néstor Combin. DT: Nereo Rocco.
Goles en el primer tiempo: 30m. Rivera (M), 43m. Conigliaro (ELP) y 45m. Verón (ELP). Cambios en el primer tiempo: 38m. Giorgio Rognoni por Prati (M). Cambios en el segundo tiempo: 8m. Luigi Maldera por Malatrasi (M) y Juan Echecopar por Bilardo (ELP). Incidencias en el segundo tiempo: expulsados, a los 22m. Aguirre Suárez (ELP) y 37m. Manera (ELP). Árbitro: Domingo Conley (Chile). Cancha: Bombonera.

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