Domingo Ángel “El Cola” Magallanes
FÚTBOL

Domingo Ángel “El Cola” Magallanes

Campeón con todas las inferiores de Independiente. Se fue a probar a Chacarita y al Rojo de Avellaneda y no le dieron el pase.

Nací en Junín en el barrio del Club Defensa Argentina, en Mayor López y Lartigau, aunque el predio futbolístico estaba en la zona donde está actualmente el club Social. Después la cambiaron, cuando vino el avance de la ciudad, se hizo la Avenida de Circunvalación –Julio Argentino Roca en ese momento, hoy Eva Perón- y le dieron el lugar donde está actualmente.

Luego mis viejos se mudaron al Barrio Obrero. Fui a la escuela número 30. Después, desde muy chico a laburar, de 8 o 9 años. En esa época era un lujo laburar, porque pasabas al frente. Te sentías otra cosa y la plata valía mucho. Mi viejo falleció cuando yo tenía 11 años. En el barrio no había nada, más que una pelota y varios campitos. Había 133 casas y si no había como mínimo 10 que jugaran bien al fútbol, no era barrio.

En esa época había gente que se dedicaba a "espiar" pibes. Lógicamente se llevaban chicos para Villa, Ambos Mundos, River, Independiente, BAP, a todos lados.

Pero el Negro Castro fue un precursor, un adelantado. Iba, te miraba y no te hablaba. Te mandaba a alguien después. Era un tipo muy tímido. Una vez que te conocía era bárbaro. De hecho yo y varios, hemos vivido un tiempo en su casa, porque nos daban de comer. Era una época difícil.

Fiché en Independiente, jugué un tiempo largo hasta los 22 que me retiré. Sufrí un golpe en la rodilla muy fuerte y ya después no jugué más.
Fui campeón en todas las divisiones de Independiente, menos en la primera. El fútbol de Junín era muy fuerte. Teníamos un equipo muy bueno. Jugaba el Negro Reyes Escobar, Sottile, Ainchil, Olmedo.

Algunos llegaron a jugar en Buenos Aires, como Frezzotti. Había conexiones con clubes de Buenos Aires y por ahí se daba que los que estaban andando bien los llevaban a probarse. Yo tuve la suerte de ir a Chacarita Juniors, estaba Ernesto Duchini que nos anotó a todos. Y como tenía catorce años y era el más chico, cuando volví no me dieron el pase.

En el otro viaje fuimos a jugar a Independiente de Avellaneda. Nos llamaron a Escobar y a mí, pero yo no tenía nada. Estaba Cerillo, que conocía a mi viejo que había jugado en Sarmiento y era tremendamente conocido (el Gato Magallanes), y me pedía por favor que me quedara. Pero yo tenía una mano atrás y otra adelante, y me tuve que volver.

Yo salté de sexta a primera, contra Rivadavia de Junín. Jugué en zapatillas. Hasta tuvieron que pedir un permiso especial a la Liga para que pudiera jugar. A los quince minutos me metieron una trompada que me rompieron la nariz. Me lavé y seguí jugando. Pero el primer par de botines que tuve tiene una anécdota especial. Iba a practicar con Ricardo Ulrich, cuando estaba en Sarmiento, y siempre que faltaba uno me ponían. En una oportunidad jugaba Suárez, un centro foward de primer nivel que era goleador. Al verme siempre de zapatillas, un día me dice que me ponga unos botines Fulbence que eran flamantes, de su propiedad, para que se los vaya domando. No tuve mejor ocurrencia que a la media hora le tiré un caño. A la vuelta me pegó un patadón tremendo. El técnico Elmo Bovio paró el partido y nos juntó en la mitad de la cancha. Le preguntó la edad a Suárez y a mí. Entonces vuelve la cabeza hacia Suárez y le dice “que le parece a usted”. Me terminó pidiendo mil disculpas. Es más, en el vestuario me terminó regalando los botines. Fue la única vez que tuve un par de botines míos, porque en Independiente no teníamos nada. Hasta nos juntábamos los jueves para practicar porque ni cancha teníamos.

Cambió muchísimo el fútbol ahora. Hoy son más ligeros pero tienen menos habilidad.
Se perdió la picardía. Hoy los técnicos normalmente buscan resultados y dejan de lado aquel que le puede gustar a la tribuna. Si le gusta a la tribuna porque tira dos o tres caños, gambetea, etc. Y no le rinde al equipo, se queda afuera. Porque cuando tiene que meter goles no lo hace y entonces los técnicos buscan el resultado por la conveniencia y la plata. Y pasa esto.

El campito era fundamental. El ABC del fútbol. El campito allá por los albores de los años ´70 tendía a desaparecer por el progreso de la ciudad.

Yo, por ejemplo, salía de trabajar a las 12 y cinco minutos después estaba en el campito hasta las 4 que íbamos de nuevo al laburo. Hacíamos jueguitos, jugábamos una cabeceada o directamente el picado. Por eso aún el que menos condiciones tenía, manejaba bien la pelota y se defendía. Hoy no encontrás un chico de esos, no hay.
Veo algunos partidos de inferiores, muchos chicos con entusiasmo. Ojalá salga alguno. Hay calidad porque corren con la pelota al pie con una velocidad increíble. Pero no tienen picardía para jugar al fútbol.

Antes te hacían un caño, te pasaban la pelota por arriba de la cabeza y te gastaban una semana seguida, ya sea en el laburo o la escuela. Hoy no existe más eso.

En nuestra familia somos todos sarmientistas, de hecho mi viejo fue un jugador muy reconocido del Verde. No soy de ir a la cancha, pero lo sigo por la radio o la tele. Le está faltando un poco de suerte para ascender.

¿Maradona o Messi?. Los dos. Me hubiese gustado verlos a los dos juntos en un equipo, y que se la arregle el que está enfrente.

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