FÚTBOL

Américo Alberto Bracci: baluarte Verdolaga de los años ´70

Jugó en Sarmiento, en la época de Daniel Alberto Passarella. Fue campeón de un nocturno con Mariano Moreno y estuvo integrando equipos de la zona.

Nací en el barrio de Villa Talleres. De chiquito fue amor por la pelota y la pesca. Cirujeábamos en el Balastre, vendíamos el cobre y el bronce que juntábamos y comprábamos la camiseta porque todos los sábados era ritual jugar el barrio contra barrio. Pero era jugar contra chicos que vivían a una cuadra y media de distancia. Es que había tantos jugadores que se armaban equipos por todos lados. Era hermoso. Jugaban Walter Tudisco, el Negro Colmeña, Grillo Ahumada, Rubén Pacheco, Ricardo Bozzano.

Fui a la escuela 41 con la mayoría de estos chicos y después hice el secundario en la escuela Comercial. Con Grillo Ahumada hicimos el primario y secundario juntos.

Jugábamos todos los días en el campito. Entonces hicimos un equipo para participar de los campeonatos de Baby Fútbol, en la categoría infantiles, que se hacían en la sedes de los clubes Rivadavia y Ambos Mundos, y en el Alumni. Ahí nos conoció a varios Lucio Omar Moyano, que nos llevó a Sarmiento.

Tuvimos una séptima de oro cuando arrancamos. Salimos campeones invictos, con la valla menos vencida y la delantera más goleadora.

Un equipazo. La mayoría llegamos a primera. Atajaba Daniel Ghío. Estaban el Cabezón Tuso, Juan Spacapán, el Negro Calabró, Julio Scandolera, Guillermo Miñones, Juan Estévez, Tatín Bogey, el Pelado Solá, Néstor Mirambell, Barrientos.

En sexta y quinta no pudimos salir campeones. Pero ya cumpliendo los quince años, estando en la quinta, Marengo me dice que estaba citado al otro día para jugar en reserva.

Me fui a las 12.30 para jugar en reserva y cuando terminó el partido que ya me volvía a mi casa, llegó el Abuelo D´Anunzio que me vino a buscar para que me cambie que me tenía que quedar en el banco de primera. No me había terminado de bañar cuando entró el Gallo Célico corriendo que se había lesionado Lamas y tenía que ser titular en la primera.

Así debuté. De rompe y raje. Entré a los 7 minutos del partido. Jugué tres veces en 24 horas.

Era un partido contra Mariano Moreno donde jugaban el Ruso Caresani, Wally Iturbide, el Negro Martiarena, el Bocha Corro, Abel Pardini, Aranda y adelante tenían a Giacomino que lo habían traído de Buenos Aires, que era un fenómeno.

Fuimos ganando todo el partido uno a cero con gol del Beto Curotto y nos empató Wally Iturbide de tiro libre sobre la hora.

Todavía se llenaba la cancha. Moreno venía de salir como tres años campeón seguido y nosotros al sacarle un punto salió campeón Jorge Newbery. Ahí comenzó la epopeya de Newbery que comenzó a ganar todos los títulos seguidos.

Luego se hizo la tercera de Sarmiento que era la reserva. Ahí hicimos un campeonato buenísimo y nosotros jugamos cinco partidos menos. No perdimos nunca, pero le dieron el título a otro equipo porque los de Buenos Aires no venían todos acá. Nosotros hasta viajábamos en tren para jugar allá. Fue una época dorada.

Estuve en el equipo de la “C” donde estaba Daniel Alberto Passarella. Entrenaba con ellos y hasta me tocó jugar algunos minutos.

En un entrenamiento yo estaba sentado en el mástil y Passarella al lado mío. Faltando cinco minutos para terminar el picado, Chacho Villafañe le dice a Passarella que entre. La primera pelota que tocó Daniel, estaba detrás de la línea de la mitad de la cancha y le pegó de bolea. Se la clavó al ángulo a Durich. Lo estaban probando y con eso fue más que suficiente para que no se vuelva.

Estaba en el equipo uno de los más grandes jugadores que vi en mi vida, el Patón Atondo.

Igualmente ese año no nos fue bien futbolísticamente hablando.

Después por unos chicos conocidos me fui a jugar al Singlar de Ascensión. Estaba el Bocha Iturbide, un mago con la pelota. Ganaba los partidos él sólo. Fuimos tres años segundos y uno tercero.

Me fui a Arribeños. Hicieron un equipo que lo bancaba una cerealera importante del pueblo. Fuimos a jugar un cuadrangular a Venado Tuerto y lo ganamos de punta a punta. Pero a la hora de arreglar quedamos cuatro, con Omar Frías, Hugo López y el Quito Benítez. Jugábamos con los chicos de ahí y la campaña fue regular.

Me vine a Mariano Moreno para jugar un nocturno y salimos campeones. Se armó un equipazo con el Lechón Clara, Daniel Falabella, Carlos Ceratto, el Negro Martiarena, Ángel Kenan.

Luego se hizo un reducido donde me rompí la rodilla y ya no jugué más.

Hoy no salen tantos jugadores porque para mí los promueven muy chicos a primera. Esto asociado a la falta de potreros que era el ABC del fútbol hace un combo explosivo.

Nosotros antes jugábamos a cada rato. Los reducidos en Lincoln, Laplacette, Baigorrita, Morse, O´ Higgins, La Agraria, Ascensión, Tiburcio, Ferré.

A Ferré llevamos un equipazo. Jugaron el Negro de la Llera, Tito Buffalino, Miguel Álvarez, Cacho Vilaseca, Ángel Kenan, el Japonés Estropio, Tatín Bogey, Pinino Más, el Coco Benítez, el Negro Calabró. Perdimos la final contra un equipo de Colón que era toda la tercera de River Plate de Buenos Aires. Los había llevado Ungaretti, que era de Colón.

¿Maradona o Messi? Soy fanático de Maradona. Pero Messi es algo fuera de serie.

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