El tren que llevó a los hinchas de Sarmiento al estadio de Banfield, hace casi 40 años. Ojalá la historia vuelva a repetirse este domingo.
El tren que llevó a los hinchas de Sarmiento al estadio de Banfield, hace casi 40 años. Ojalá la historia vuelva a repetirse este domingo.
AQUEL PRIMER ASCENSO A LA “A” DEL “VERDE”

Hace ya casi cuatro décadas, Sarmiento de Junín saboreaba su hora más gloriosa

El sueño de muchos está a punto de cumplirse después de 68 años de profesionalismo: La entidad verde acaricia de nuevo el fútbol grande de la A.F.A., la tercera ocasión en su historia. Una verdadera multitud acompañó los últimos partidos, jugados en el estadio “Eva Perón”.

El 30 de noviembre de 2014, tras 32 años de ostracismo en la máxima categoría (curiosamente descendió ante Unión de Santa Fe), en la misma cancha que ese día coronó otra hazaña, una nefasta noche del 5 de febrero de 1982, la entidad de los Behety volvió a encender por segunda vez la hermosa llama de la esperanza y la pasión, ambos síntomas consustanciados por el amor a una divisa, la verde y blanca.
El próximo domingo, en la misma cancha de Banfield que en aquel inolvidable encuentro de 1980 contra el dueño de casa, intentará por tercera ocasión retornar al llamado “círculo privilegiado”.

Repasemos aquel primer quijotismo
En la temporada 1980 de PrimeraB” se registró una lucha muy reñida durante casi todo el certamen. Solo al restar cuatro fechas para concluir el torneo, Sarmiento se consolidó como líder y fue campeón tras memorables encuentros decisivos ante Estudiantes, El Porvenir, Banfield y Chacarita Juniors. Si bien el conjunto verde marcó menos goles que los cuatro equipos que le sucedieron en la tabla, consagró a José Raúl Iglesias como el jugador más efectivo del campeonato, con 25 conquistas.

Figuras relevantes
En 1980 se incrementó el número de participantes en el torneo, al descender de Primera tres equipos: Gimnasia y Esgrima La Plata, Atlanta y Chacarita Juniors, y ascender Deportivo Español, ganador del certamen de Primera “C”. Varios clubes contrataron a relevantes figuras. Sarmiento incorporó a Fischer, Espósito, Glaría, Peracca, Peremateu, Hernandorena, Romero, Iglesias y Ortega, entre otros; Defensores de Belgrano a Vidal, ex Ferro, y Oscar Mas; Gimnasia y Esgrima a Curioni y Chacarita a José A. Pérez, arquero que se destacó en River Plate.

Altas y bajas
La entidad verde confió en las siguientes incorporaciones: Marcelino Britapaja, Daniel Conti, Roberto Salomone, José Iglesias, Rubén Glaría, Rubén Peracca, José Romero, Luciano Peremateu, Roberto Espósito, Carlos López, Néstor Hernandorena, Héctor Ortega, Hilario Bravi, Rodolfo Fischer, José Monserrat y Aldo González. En cambio, se alejaron del club: Enrique D´Alegre, José Del Bono, Enrique Coria, Juan D. Fierro, Rodolfo Solahegui, Rubén Sáa, Segundo Moya, Horacio Crosta, Héctor Dos Santos, Ricardo Pondal, Franco Simoncini, Eduardo Toro, Daniel Salvatierra y Osvaldo Gutiérrez. La dirección técnica quedó en manos de Oscar Cadars, quien desde la 13ª fecha dejó su puesto al rosarino Juan Carlos Montes.

El desarrollo
En las primeras fechas no hubo un puntero definido. En la séptima jornada, Gimnasia tenía 10 puntos, pero lo escoltaban seis equipos con una unidad menos. En la 13ª fecha los líderes eran Estudiantes, Nueva Chicago y Almagro. Para que se tenga una idea de lo parejo de las posibilidades, hay que puntualizar que en los primeros 13 puestos había una diferencia de tres puntos entre el primero y el decimotercero.
Cuando terminó la primera rueda, Sarmiento y Nueva Chicago lideraban las posiciones, con 25 puntos, seguidos por Gimnasia, Almagro y Almirante Brown con 23 y Atlanta, Villa Dálmine y Estudiantes con 22.
En la 24a fecha, Atlanta logró en su cancha un buen triunfo ante Nueva Chicago cuando ambos estaban segundos y alcanzó a Sarmiento en la punta. Durante varias jornadas Sarmiento y Atlanta, dirigido por Luis Artime, lucharon tenazmente por el título. Eso fue hasta que se enfrentaron en Junín por la 31ª fecha. Sarmiento ganó por 2 a 0 y se afianzó en el primer puesto.
Una nueva derrota de Atlanta frente a Arsenal en la 35ª fecha permitió a Sarmiento sacar tres puntos de ventaja y asegurarse el título en la penúltima fecha, al derrotar a Chacarita Juniors por 2 a 1, equipo que descendió por segundo año consecutivo.
Fue el de 1980 un campeonato con muchas alternativas, lo que le dio un interés que no tuvo el de 1979. Ello se reflejó en la venta de entradas, que produjo un aumento de 317.399 boletos más que el año anterior, si bien con 74 partidos más.

“Histórico, emocionante, inolvidable…”
Así tituló “El Gráfico” su comentario con motivo del partido ante Chacarita y la coronación de Sarmiento. A continuación, algunos párrafos que le dedicó, con profuso material gráfico, la legendaria revista deportiva:
“Cuentan que en Junín no durmieron esa noche. Dicen que mil duendes vestidos de verde recorrieron todo el cielo y se llevaron bien alto la sonrisa de su gente. Y los viejos y los chicos, las señoras de ruleros y las pibas del pueblo, los hombres disfrazados y los señores de saco y corbata, siguieron bailando hasta el amanecer. Abrazados al mismo grito. En el mismo delirio del hincha, del tipo de camiseta y vincha apretada que dirigió la sinfonía afónica de bombos y sirenas toda la tarde. Dicen que el sol los encontró saltando en la plaza principal. Y todavía lloraban de alegría. Locos de fútbol. Por su Sarmiento campeón”.

La fiesta previa
Con tanta fiesta previa. Con tanta gente dándose abrazos y sonrisas por la calle a más de dos días del encuentro frente a Chacarita, con el contagioso ritmo de las bque el viernes por la noche desfilaron por el centro de Junín, el partido no podía ser otra cosa que una anécdota.
Pero había que jugarlo. Había que conseguir un resultado sobre un equipo que también tenía que definir muchas cosas en la cancha. Tal vez por eso no alcanzó que Sarmiento saliera a morder en todos los sectores desde el primer momento. Ni siquiera sirvió que en los primeros cinco minutos Lavorato sacara sobre la línea un cabezazo de Fischer y Peracca estrellara un tiro libre en el travesaño. Chacarita también jugaba a no perder y el partido empezó a tornarse duro, complicado.

En las puertas del domingo
En esa lucha de pressing. Sarmiento llevó las de ganar. Espósito se plantó en el medio y no sólo comenzó a ganar en el choque sino que, además, distribuyó bien la pelota. También Peracca entró en el diálogo y Chacarita se vio obligado a retroceder. Pero el dominio no daba resultados concretos. Era evidente, entonces, que había que intentar por las puntas donde tanto Ortega como el Toti Iglesias habían evidenciado ganar en la individual sobre Héctor López y Lavorato. Y por ese camino se llegó al primer gol.
A los 31´, el “Toti” Iglesias se fue por la derecha, tiró el centro bajo, Peracca abrió las piernas, dejó pasar la pelota y Ortega, con disparo bajo, la puso a la derecha de Pelayes, para que las tribunas estallaran en el primer delirio. Uno a cero. De ahí en más Sarmiento tenía la obligación de serenarse.

Iglesias, como siempre
Pero no lo hizo. En el segundo tiempo Chacarita equilibró en el medio. Astudillo le robó el dominio de ese sector a Espósito, que junto a Peracca comenzó a denunciar cansancio y tanto Ugarte como Escudero se convirtieron en luces de alarma para Sarmiento.
Y llegó el gol Funebrero. Lavorato ejecutó un tiro libre desde la izquierda que cayó al medio del área. Salió mal Hernandorena con los puños. Ugarte ganó en el salto y de cabeza empató el partido.
Faltaban siete minutos y a Sarmiento se le empañaba la fiesta, peligrando incluso tener que postergarla o perderla definitivamente, porque nadie se olvidaba del encuentro que Atlanta estaba empatando con Talleres.
Entonces, los de Junín despertaron. El gol de Chacarita fue una inyección de efecto inmediato que hizo que al minuto Iglesias se perdiera el segundo en un mano a mano con Pelayes. La pelota se fue al corner y Sarmiento, con vergüenza, con todo el orgullo, se dispuso a arrinconar a su rival. Porque la fiesta debía ser completa y había que vivirla cuanto antes.
A los 42 minutos Espósito mandó un centro desde la izquierda, Fischer alcanzó a cabecear, la pelota quedó en la puerta del área chica, en medio de una jungla de piernas, y José Raúl Iglesias, fiel a su costumbre, le pegó una zapatazo que dio en las manos de Pelayes y se metió en el arco. El árbitro Demaro marcó el centro del campo y la fiesta fue desbordante. 2 a 1 y a otra cosa.

La fiesta inolvidable
Era lógico. Imaginable. Pero vivirla es otra cosa. El silbato final no se escuchó. Lo sepultó una ovación que invadió todos los sentidos. Britapaja se escapó del banco de suplentes y se unió en un abrazo interminable con Glaría. Peracca lloraba arrodillado. Fischer saltaba como un pibe que logra su primer campeonato frente a las plateas.
Todo Junín gritaba en las tribunas mientras estallaban bombas y sonaban sirenas. Después, hombres de todas las edades, mujeres y chicos ingresaron al campo de juego para iniciar la tradicional vuelta olímpica. La tan preciada vuelta olímpica que significaba el ascenso a Primera “A”.
Tal vez fue el Hueso Glaría quien mejor pudo definir todo aquello: “Esto no se puede comparar con nada de lo que me tocó vivir como jugador. Gané cinco títulos y estuve en muchos festejos, pero nunca vi a pibes de diez años abrazados llorando con gente de cincuenta o sesenta años. Y hoy los vi. Por eso me siento muy feliz, porque sé que toda una ciudad está de fiesta por algo que yo ayudé a conseguir…”

Ah, el sueño
Cuentan que en Junín no durmieron esa noche. Dicen que los jugadores también bailaron y cantaron hasta que amaneció en la ciudad. Cuentan que todavía lloraban de alegría. Locos de fútbol. Por su Sarmiento campeón…

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