¿Un mal eterno?
OPINIÓN

¿Un mal eterno?

El debate central, mientras el gobierno busca impulsar una nueva ley antibarra, se centra en saber si todo seguirá basándose en la represión.

Guillermo Madero, Director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, a cargo del programa Tribuna Segura, no teme que le suceda lo que sí le pasó a dos de sus predecesores. Al primero de ellos dos capos barras de clubes grandes llegaron a usarlo como intermediario para intercambiar mensajes. El funcionario tenía la misión de la seguridad, fútbol incluido, pero los capos barras lo usaron de nexo para coordinar una cita a pelearse entre ellos mano a mano. Al segundo lo tenemos ahora en la gran escena pública. Y por eso escuchamos otra vez estos días su nombre en un viejo documental de la TV española. El que se jacta al mencionarlo es Rafa Di Zeo. El capo de La 12 boquense ostenta ante las cámaras porque el hombre de la seguridad lo está llamando en plena entrevista. Dice entonces el narrador del documental, el periodista español Jon Sistiaga: “A él, que tiene prohibido entrar al campo, lo llama el jefe de seguridad del campo”. El jefe de seguridad de Boca era Carlos Stornelli.
El exjuez Carlos Bergés, que investigó como pocos los vínculos de Boca con La 12, cuando Boca era comandado por el hoy presidente de la nación, Mauricio Macri, no tiene dudas de que Stornelli, aquel jefe de seguridad de Boca (hoy fiscal de la nación), “desempeñó ese cargo cometiendo por lo menos el delito de encubrimiento” de los delitos que a su vez cometía La 12. Entrevistado por el portal El cohete a la luna, Bergés dice también que en su vieja investigación judicial quedó plenamente “acreditado” el vínculo de la Comisión Directiva de Boca con La 12. Madero, politólogo, no teme ahora que le sucedan cosas así porque una de las primeras decisiones que tomó cuando fue designado Director de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, fue no atender a los barras. “No atenderlos, no darles entidad como personajes dentro del ámbito del fútbol”. Sonaba su celular, claro, pero él no lo atendía. Los barras llegaron a llamarlo al teléfono de amigos que iban con él en el auto. O inclusive al teléfono de otros amigos en plena reunión particular.
“Es que con la mafia no se puede negociar. No darles nunca lugar fue de las mejores decisiones que tomé”, me contó Madero el viernes pasado, en el programa radial Era por abajo (AM 1110). Recuerda que a mediados de 2017, ya en vigor la normativa para el derecho de admisión, los primeros que cayeron fueron “las quince cabezas de La 12”, entre ellos Di Zeo y Mauro Martín. “No me importó nada”. Fácil imaginarse los llamados (Boca es el club de Macri y de Daniel Angelici) “Sí -concede Madero- mi teléfono sonaba mucho, pero uno lo apagaba y listo”. A la semana siguiente sucedió con River. Hoy, la lista de los hinchas con derecho de admisión que no pueden entrar a la cancha sube a cinco mil. Muchos de ellos no son barras. Están prófugos por otros delitos. Quedan delatados cuando van a la cancha y tienen que entregar el DNI. Tribuna Segura, así se llama el sistema implantado por Madero, acaba de ser utilizado por un juez cordobés para impedirle que vaya a la cancha a un hincha de Talleres que no pagaba la cuota alimentaria de sus hijos.
Entregar el DNI para ir a la cancha es centro de debate porque supone darle mayor control social a un poder que muchas veces abusa de su condición. Madero lo acepta y confía en que, con el tiempo, ciertos controles serán aflojados. Pero cree que la violencia del fútbol ha llegado a límites intolerables y que “el primer paso básico es identificar. Lo primero que vi al iniciar la gestión fue que había mucha arbitrariedad. Busqué un sistema con reglas claras. Los clubes decían que no podían ejercer ellos el derecho de admisión, ok, lo hacemos nosotros pero con criterio objetivo. Vi de qué modo hinchas argentinos daban su DNI en canchas chilenas, porque allí tienen el sistema Estadio Seguro. ¿Por qué no en Argentina? Un policía veterano me dijo una vez que cuando al barra le pedís el DNI lo desnudás”. El plan antiviolencia en el fútbol colapsó con el bochorno del ataque al micro de Boca que terminó llevando la final de Libertadores a Madrid. “Aquel 24 de noviembre se retrocedió sobre todo en la concepción general. Pero dos personas que participaron del ataque fueron identificados por el sistema. Hay que mantener lo que se hace bien y cambiar lo que se hace mal”.
El debate central, mientras el gobierno busca impulsar una nueva ley antibarra, se centra en saber si todo seguirá basándose en la represión. ¿Cómo mantener ambiente de fiesta y aliento en la cancha? Madero rechaza que el más violento pueda ser el que más alienta. Habla de las gradas de animación en España, las peñas en Chile y sugiere un sistema de premios, de hinchas que se puedan ganar su boleto, pero siempre bajo un control de la autoridad, para que esa fiesta “nunca más sea llevada por los violentos”. ¿Cómo organizar en la tribuna cuando allí la organización es patrimonio de la barra? Hinchadas alemanas organizadas obligaron a la autoridad a cambiar fixtures que imponen partidos los lunes a la noche. Lo mismo está sucediendo en España. Ojalá crezcan entre nosotros modelos ya vigentes como el de la Coordinadora de Hinchas. Que defienden derechos de hinchas. Y no como las barras, que solo coordinan entre ellas (y extorsionan) cuando quieren viajar a un Mundial.

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