GUILLERMO BARROS SCHELOTTO Y MARCELO GALLARDO

Directores técnicos que rompen el molde

Marcelo Gallardo tiene 221 partidos en River y Guillermo Barros Schelotto 113 en Boca. Están entre los dos técnicos con más tiempo en sus equipos de nuestro fútbol. No es casual que sean ellos los que definan el sábado próximo la Libertadores después de haber doblegado en semifinales a los dos equipos más poderosos del fútbol brasileño actual. En Brasil, me cuenta un colega desde San Pablo, cambiaron a 27 técnicos en las últimas 33 fechas. Gallardo se hizo más fuerte en River con títulos internacionales y Guillermo en Boca con títulos nacionales.
Pero aún en sus peores momentos respectivos ambos recibieron pleno respaldo de sus clubes. Boca y River mostraron, al menos en ese sentido, una maduración mucho mayor que los clubes brasileños y también que la AFA con la selección. La falta de títulos desgastó procesos y allí está, todavía interino, el DT Lionel Scaloni. “Estamos como en aquellos años ’70 en los que la selección, más que dar prestigio, podía convertirse en un problema”, dicen analistas. Fue César Menotti el que en su momento inició el cambio.
Su Mundial 1978, igual que el de Carlos Bilardo en México 86, ayudó a dar continuidad. Pero los proyectos fueron resistiendo luego cada vez menos. La selección, claro, no gana títulos de peso desde la Copa América de Ecuador 93. Todo, entonces, se fue haciendo más difícil.
También interino es México, rival de Argentina en el doble duelo de estos días (hacía mucho que la selección no jugaba en medio de tanta indiferencia, con los organizadores casi regalando las entradas). México tiene DT interino y el titular, de no mediar sorpresas, será Gerardo Martino, justamente uno de los nombres que más codiciaba Claudio “Chiqui” Tapia para la selección. El Tata, flamante mejor DT de la Liga de Estados Unidos (MLS), merecía por lejos otra oportunidad en la selección. Pero la AFA ya lo maltrató una vez.
Otro candidato de Tapia, Jorge Almirón, agarró San Lorenzo. La selección, según vemos, cotiza bajo. El momento, paradójicamente, sucede cuando técnicos argentinos siguen en alza por el mundo. Atlético de Madrid busca en estas horas cómo prolongar el contrato que ya tiene con Diego Simeone hasta 2020. Ofrece pagarle más de lo que gana la figura del equipo, Antoine Griezmann. Y el vecino Real Madrid, tricampeón de la Champions, buscó primero a Mauricio Pochettino, que eligió seguir en Tottenham.
Los reglamentos de la Federación española establecen que los interinatos, a diferencia de lo que sucede con Scaloni en la AFA, no pueden eternizarse. Por eso Real Madrid confirmó en estos días a Santiago Solari. Es una designación inesperada porque Solari ni siquiera había dirigido en Primera. Pero Solari tiene fútbol e inteligencia de sobra. Los colegas en España avisan que puede tratarse del inicio de un DT formidable. Otro más.
El Muñeco y el Mellizo vencieron en semifinales a dos de los DT más zorros y cotizados. Pero Felipao Scolari lleva en Palmeiras apenas el diez por ciento de los partidos de Gallardo en River. Renato, a su vez, mostró con Gremio de qué modo se le puede ganar a Gallardo. Lo anuló por completo en la semifinal de ida en el Monumental (un partido que Guilermo acaso estará mirando mucho en estas horas).
En la vuelta, si bien mucho más avaro, Renato estuvo apenas a quince minutos, VAR mediante, de ganarle otra vez. No hubiese sido justo. El Muñeco y el Mellizo están bien arriba, pero también lejos ambos de la selección. Barros Schelotto parece para 2019 con destino Made in USA (al Atlanta de Martino) sea cual fuere el resultado de la Libertadores. Gallardo sería más candidato que nadie. Tiene un título cada 28 partidos con River. En un sentido (por la forma con que sorprende y arriesga antes de cada partido importante) se parece a Guardiola.
Pep es algo así como el sueño imposible. ¿Vieron la nueva lección de fútbol que le dio con Manchester City al Manchester United de José Mourinho el domingo pasado en la Premier? Pocas veces he visto un DT como Guardiola. Tan influyente. De estilo tan decisivo. De esos que, como dijo una vez Menotti, “apenas él entra al vestuario, los jugadores ya saben de qué modo tendrán que jugar”.
El fútbol argentino está mostrando nuevos técnicos de sello. Allí están Gabriel Heinze en Vélez, Ariel Holan en Independiente o Sebastián Beccacece con Defensa y Justicia. Distintos entre sí, pero que, jugando bien o mal, imponen su marca, como también lo hizo Almirón, que sin embargo dio un retroceso en su paso opaco por Colombia. Lo hacen, además, sin la posibilidad de chequera que tienen el Muñeco y el Mellizo en River y Boca. Pero también estos jovenes lobos parecen lejos de la selección. Por eso, mientras sigue sumando triunfos, hay quienes creen que Scaloni debería seguir hasta la próxima Copa América y quién sabe si más. El fútbol argentino sufrirá en 2019 las consecuencias de la última gran devaluación. El Pity Martínez se sumará al éxodo. Y se irán también algunos de los mejores extranjeros. Consecuencias de un fútbol en retroceso y de un país en crisis. Donde, más allá de Boca-River, por momentos todo parece interino. No solo la selección.

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