EN EL CHOQUE URUGUAY-FRANCIA

La huella de Diego "Cholo" Simeone

Cuatro jugadores del equipo que dirige, Atlético Madrid, se enfrentarán mañana en el partido por cuartos de final de Rusia 2018.

El choque de cuartos de final de mañana entre Francia y Uruguay tendrá en la cancha a cuatro jugadores del Atlético de Madrid que son parte importante de los éxitos del club "colchonero" en las últimas temporadas bajo la dirección del argentino Diego Pablo Simeone. Es la huella en este Mundial del "Cholo", uno de los posibles candidatos a dirigir en el futuro a la Selección Argentina.
Por los "Celestes" jugarán la pareja de centrales formada por Diego Godín y José María Giménez y por los "Bleus" actuarán el lateral Lucas Hernández y la gran estrella de Francia, Antoine Griezmann.
En mayor o menor medida, los cuatro jugadores son un producto made in Simeone, sobre todo en el caso de Giménez y Hernández, descubiertos ambos por el Cholo. Godín y Griezmann ya tenían un bagaje antes de ser dirigidos por el argentino, pero de lo que no hay duda es de que Simeone les ha convertido en dos de los mejores jugadores del mundo en sus puestos.
Godín, capitán de la Celeste, había jugado ya tres temporadas en el Villarreal antes de llegar al Atlético e incluso su andadura en el club colchonero comenzó sin el Cholo, que llegaría al Manzanares año y medio después que el defensa charrúa.

Un símbolo del Atlético y el próximo líder de la "celeste"
Godín llegó al Atlético con 24 años y en su primera temporada y media, primero con Quique Sánchez Flores y después con Gregorio Manzano, no ganó títulos.
Fue a partir de diciembre de 2011, cuando Simeone entró en la vida deportiva de Godín y la carrera de este despegó definitivamente. En las seis temporadas y media que ha dirigido al charrúa, el técnico le ha convertido en uno de los mejores centrales del momento y en un símbolo del Atlético por la fuerza y la garra que transmite en la cancha, la misma que definía al Cholo como jugador.
Uno de esos futbolistas que habría que "clonar", según dijo el técnico hace poco más de un año, "porque le están dado vida al club" y títulos, como la Liga de 2014 (con un gol de Godín contra el Barça en el partido decisivo), la Copa del Rey de 2013, dos Europa League (2012 y 2018) o las dos finales de Champions perdidas contra le Real Madrid (2014 y 2016).
Godín forma con José María Giménez una de las parejas de centrales más solidas del momento, tanto en la selección uruguaya como en el Atlético, al que este último llegó en 2013, con apenas 18 años, después de haber jugado sólo un puñado de partidos con Danubio.
Simeone le fue moldeando poco a poco y con la marcha del brasileño Joao Miranda (2015) le dio la titularidad. Pese a su juventud, con solo 23 años, Giménez está considerado como uno de los líderes de la Celeste cuando se retire la generación de los Luis Suárez, Edinson Cavani o el propio Godín.
Parecido caso es el de Lucas Hernandez, aunque el francés se formó en la cantera rojiblanca. Sin embargo, Simeone le dio la alternativa sin haber cumplido 18 años y en la última temporada se ha convertido en pieza básica, tanto de central como sobre todo de lateral izquierdo, dejando en el banquillo a Filipe Luis, todo un internacional brasileño, haciéndose además con un puesto de titular en una selección francesa plagada de estrellas y con la vitola de favorito al triunfo.

De buen delantero a estrella del fútbol.
Un papel asignado a Francia por contar en su plantel con Griezmann, un delantero rápido y con gol en la Real Sociedad al que el Cholo le ha convertido en tres temporadas en un jugador muy completo ("Gracias a él, ahora amo defender", llegó a decir el galo).
Con posibilidades de ir a un club con más aspiraciones, como Mánchester United o Barcelona, el mismo jugador ha admitido que si continúa en el Atlético es por Simeone... y un poco también por Godín, padrino de su hija.
Pero esos vínculos afectivos quedarán al margen mañana, en cuanto empiece a rodar el balón en el Nizhni Nóvgorod Stadium, desde la hora 11 de la Argentina.

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