Claudio
Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA.
TEMAS DEL AÑO

AFA y Superliga, separadas pero juntas

La entidad madre del fútbol argentino vivió un tiempo de modificaciones profundas durante todo este año, empezando por la concreción de un cambio de presidente después de 35 años de mandato de Julio Humberto Grondona con la asunción de Claudio Tapia.

El fútbol argentino comenzó a vivir en este 2017 una etapa organizativa inédita, copiada de matrices europeas que resultaron exitosas del otro lado del Atlántico y de este atraviesan una etapa experimental que transita entre los antiguos vicios de la AFA y la vertiginosidad desestructurada de lo nuevo.
La AFA vivió un tiempo de modificaciones profundas durante todo este año, empezando por la concreción de un cambio de presidente después de 35 años de mandato de Julio Humberto Grondona con la asunción de Claudio Tapia, legitimado durante el acto electoral del 29 de marzo por 40 votos a favor contra solamente tres en blanco y ningún oponente que le disputara el cargo.
A partir de entonces los hechos y sus circunstancias se precipitaron, la Superliga tomó forma más en lo mediático que en lo deportivo, ya que la televisión paga irrumpió con toda la energía de dos potencias estadounidenses como lo son las empresas Turner y Fox, y desde las oficinas de la calle Viamonte se le otorgó pleno respaldo a la gestión del flamante entrenador del seleccionado argentino, Jorge Sampaoli.
La Superliga pasó de esta manera a aglutinar los derechos de la televisión y, a diferencia de los modelos europeos, que incluyen en ella a los clubes de primera y segunda división, en Argentina se resolvió excluir a los del ascenso.
Y para seguir intentando parecerse a la Premier League inglesa, la Bundesliga alemana, el calcio italiano o la Liga de las Estrellas española, se estableció un calendario "inamovible" que apuntó especialmente al respeto al televidente y al hincha de tribuna.
Lo que no cambió en ese rubro fue la prohibición de concurrencia del público visitante a las canchas, algo que tampoco figura en la agenda afista para el corto plazo. Lo mismo acontece con la modernización de los estadios, otro elemento de imperiosa necesidad para mejorar las comodidades para el aficionado y la estética para la televisión.
La aplicación del libre deuda para los morosos obligó a los clubes a ponerse al día con sus planteles a paso vivo y con el campeonato encima, recibiendo una "moratoria" solamente Newell's Old Boys, que al no acogerse a la misma se transformó en la primera institución en la historia del fútbol argentino a la que le descontarán puntos (3) por esa razón.
Pero en el camino, esta AFA integrada prácticamente por los mismos dirigentes que habían transitado por la que presidía Grondona y posteriormente por el inconsistente Comité de Regularización que conducía Armando Pérez, ex titular de Belgrano de Córdoba, se encontró con un obstáculo que la puso seriamente a prueba: la dificultosa carrera del seleccionado argentino hacia el Mundial de Rusia 2018.
La incertidumbre que eso generaba, provocó que el propio Tapia asumiera la toma de decisiones que sonaron a "manotazo de ahogado", como por ejemplo cambiar el escenario del partido ante Perú, cuya sede original iba a ser el estadio Monumental riverplatense y terminó mudándose a la Bombonera boquense.
Sin embargo ni eso terminó resultando beneficioso para el representativo nacional, que venía de empatar en cancha de River con Venezuela y repitió frente a los peruanos en la de Boca, por lo que todas las cartas debió jugarlas en la altura de Quito, donde el capitán Lionel Messi voló más alto que nadie y le sacó el pasaporte a Rusia al seleccionado argentino con el último suspiro.
Mientras tanto, los tiempos de gratuidad de la televisión se terminaban a fines de octubre, anticipándose a algunas versiones que los daban como extinguidos recién a fin de año.
Por eso, a partir del fin de semana en que Diego Maradona cumplía 57 años, para ver el campeonato de primera división los aficionados debieron pagar inexorablemente un monto adicional al cable tradicional.
Y en lo institucional, la Superliga consiguió recién entonces un lugar donde fijar su sede en Puerto Madero, pero su dependencia de la AFA en lo operativo, también como sucede en Europa, siguió siendo absoluta.
Es que el organismo de Viamonte 1366 le "presta" a la Superliga el Tribunal de Disciplina, el Colegio de Árbitros y el Tribunal de Ética, por lo que si bien ésta es independiente en lo económico, es dependiente en lo administrativo.
O sea que la nueva AFA se parece casi en todo a la anterior, en el presente y en el pasado inmediato, pero proyecta cambios a futuro con el establecimiento de las "licencias" que cada club deberá tener para que lo "admitan" en la Superliga,
Esto consistirá para los clubes en el cumplimiento de ciertos requisitos "ineludibles" entre los que se destacan el aspecto deportivo, la infraestructura, la faz jurídica, la administrativa y la financiera.
Dentro de ellas, se subrayan cosas como la promulgación y el avance en el fútbol juvenil y el femenino. Además, será de suma importancia el orden administrativo establecido en distintos departamentos como marketing y prensa, dónde cada uno deberá tener un responsable.
Y en el orden económico será fundamental que las deudas no estén vencidas y que los contratos estén al día, además de que los clubes deberán tener las instalaciones necesarias para competir con su correspondiente mantenimiento.
Este es el futuro inmediato del fútbol argentino, y el que no cumpla hasta podría perder la categoría y abandonar la Superliga sin jugar. La televisión exige y para 2020 se proyecta contar con no más de 22 equipos en primera división. Mientras tanto, la AFA seguirá siendo siempre la misma.

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