B NACIONAL

Punto de partida

Sarmiento empató sin goles frente a Quilmes en el partido inicial del certamen. El equipo de "Teté" Quiroz no jugó un gran partido pero tuvo las opciones más claras como para ganarlo. Emanuel Trípodi le sacó un cabezazo a Garnier que tenía destino de gol y le atajó un penal a Cuevas.

Sarmiento arrancó el Torneo de la Primera B Nacional sumando un punto de local frente a Quilmes. El equipo de Fernando "Teté" Quiroz no jugó un gran partido pero tuvo las opciones más claras como para ganarlo. El aquero de la visita, Emanuel Trípodi, un ex Verde, le sacó un cabezazo a Yamil Garnier que tenía destino de gol y en el complemento le atajó un penal a Héctor Cuevas.
Cuando no se puede ganar lo mejor es empatar, dice un viejo refrán futbolero. Lo cierto es que el equipo de nuestra ciudad no tuvo un debut brillante pero con lo poco que generó le podría haber alcanzado para quedarse con los tres puntos.
Para el choque contra el Cervecero, el DT Fernando "Teté" Quiroz no pudo contar con el arquero titular Fernando Pellegrino (desgarro) ni con el delantero uruguayo Joaquín Boghossian, quien a último momento el cuerpo técnico decidió no arriesgarlo ya que el atacante venía padeciendo una sobrecarga muscular.
Más allá de las variantes obligadas, en el trámite de las acciones el Verde de nuestra ciudad tuvo un partido aceptable, con momentos de buen juego y con otros en donde el equipo abusó del pelotazo y sufrió la falta de precisión.
Para recibir a Quilmes, Quiroz intentó desarrollar su estrategia preferida. Con el 4-4-1-1, el DT apostó a la presión de los volantes y a la salida rápida para intentar lastimar a su rival. En el doble cinco la distribución de las funciones fue clara: Guillermo Farré se metió entre los marcadores centrales y Garnier salió a presionar más arriba. Con ese movimiento el equipo tuvo mayor recuperación.
Sin embargo el que llegó primero fue Quilmes, cuando a los 7 minutos del primer tiempo Caneo metió un pase bárbaro para Matías Tissera. El "7" del Cervecero remató a la carrera y la pelota besó el palo izquierdo de Vicentini antes de irse por la línea final. Fue sólo un susto.
Sarmiento respondió con una proyección de Méndez, quien llegó hasta al fondo y metió un centro cruzado que Cuevas no pudo conectar. A los 14 de esa primera parte Patricio Vidal probó de media distancia y Trípodi retuvo bien.
El partido era entretenido. El equipo de Quiroz jugaba bien, Vicentini no sufría peligro y el Verde atacaba como podía. La mejor chance de esa primera parte la iba a tener Garnier, a los 26, cuando metió un gran cabezazo que Trípodi sacó con lo justo al córner.

La más clara, en los pies de Cuevas
En el complemento la historia no fue tan distinta. El equipo de Quiroz mantuvo el orden y la presión, aunque por momentos careció de ese juego colectivo que había desarrollado en algunos tramos del primer tiempo.
En los inicios del segundo tiempo la pelota viajó mas por el aire que por el suelo y por eso el partido se hizo chato. Para ponerle más picante al ataque y salir de la modorra, Quiroz metió a Cacheiro por Bazán.
La variante cayó bien en el equipo. El Verde siguió insistiendo. Lo buscó con más coraje que ideas pero siempre lo intentó. Y como producto de esa insistencia, a los 22 minutos, llegó la más clara del partido.
La presión alta de Garnier volvió a dar resultados. En una salida de Quilmes, el volante del Verde se tiró al piso, la pelota le rebotó, ingresó al área y en esa jugada rápida Cuevas cayó desplomado al piso tras el agarrón de un defensor. El árbitro vio penal y el propio Cuevas se encargó de la ejecución.
Desde los doce pasos, Trípodi le adivinó el disparo al "9" del Verde y el partido siguió empatado. A partir de esa acción, el desarrollo del partido fue otro.
La presión alta de Sarmiento dejó de existir por un cambio del DT, que sacó a Méndez por Rinaldi y mandó de cuatro a Garnier. Inexplicable. A partir de esa variante, Quilmes creció en el juego y arrinconó a Sarmiento durante varios minutos.
El partido se equilibró y el cero a cero final dejó un empate con sabor a poco para el conjunto de nuestra ciudad. No obstante, esta historia recién comienza, y arrancar sumando nunca está mal.

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