Marcelo Raúl Lucero: Baluarte de Sarmiento en los ´50 y ´60
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Marcelo Raúl Lucero: Baluarte de Sarmiento en los ´50 y ´60

Defendió cuatro temporadas la casaca Verdolaga, proveniendo de Villa Belgrano de Junín.

Nací en Mendoza pero a los ocho meses mis viejos se vinieron a radicar a Junín. Estudié en la escuela Industrial y al recibirme como Técnico Mecánico ingresé a trabajar al Ferrocarril General San Martín.

Hice toda una vida ferroviaria donde con el tiempo pasé a desempeñarme en las oficinas técnicas y me llamaron de Buenos Aires. Resultó que el organismo central necesitaba hacer unas planificaciones de todo el ramal. Fui por dos meses y me quede 23 años en Buenos Aires lo que me llevó a un enorme progreso.

Comencé a jugar al fútbol en Villa Belgrano. Jugué en casi  todas las divisiones que para ese entonces existían. Había cuarta especial, cuarta “B”, tercera. Intermedia, siempre dependiente de la Liga Deportiva del Oeste.

Había llegado a la primera de Villa Belgrano y a fines de 1957 Sarmiento mostró interés por mi juego y le compró directamente el pase a la entidad del barrio Belgrano. A todo esto había integrado muchas selecciones de la Liga en esos torneos provinciales, etc.

En enero de 1958 me sumé a Sarmiento, hice la pretemporada y en marzo arrancó el campeonato.  En ese entonces estaba la primera “A” y la “B”. No era como hoy que está el Nacional “B”, etc.

Sarmiento debutó con Platense en Buenos Aires. En este partido yo estuve en el banco. El plantel contaba con un marcador de punta que había venido de San Lorenzo de Almagro, de apellido Glini, un poco venido a menos pero todavía para la categoría andaba por la experiencia que tenía. Era muy temperamental y lo expulsaron en el partido con Platense. Le dieron tres fechas de suspensión.

El reemplazo era yo, pero de diciembre a marzo saltar del amateurismo al profesionalismo era bravo. Yo practiqué toda la semana con el equipo titular, pero no me confirmaron nunca que iba a jugar.
El segundo partido de la fecha fue con Unión de Santa Fe, otra vez como visitante.  Antes se jugaba los domingos acá y los sábados en Capital Federal. En Santa Fe, los domingos.
El sábado al mediodía nos fuimos a Santa Fe. El domingo amanece lloviendo. En la puerta del hotel el técnico José García –ex defensor de Racing de Avellaneda de mucha experiencia- me llama aparte. Me abraza y me dice “hoy sos titular, tenés que salir vos”. Con apenas 20 años cumplidos debuté en la primera de Sarmiento. Le ganamos a Unión 3 a 1. Hicimos un partidazo. Los muchachos me dedicaron el triunfo. Un muy grato recuerdo. Se le cumplió la pena a Glini, pero a mí no me sacaron más del equipo titular. Una sola vez no pude jugar porque me tumbó la gripe y estuve en cama.

Ese año fuimos subcampeones. Para aquellos tiempos Sarmiento nunca bajaba del tercer o cuarto puesto. Siempre era protagonista. Ahí estuvimos, subcampeones, terceros o cuartos.

Otra de las cosas que tenía Sarmiento que acá en Junín era casi imbatible. Venía el equipo más pintado de la época y no perdía. A lo sumo empataba. Y hablo de Chacarita, Gimnasia, Ferro Carril Oeste.

Jugué con Hebert Pérez, que a mí me ayudó muchísimo. El arquero era Serratani, que había venido de Vélez Sarsfield. Martín Domínguez, Espósito, Zorzenón que había venido de Independiente de Avellaneda, Madama, Quaglia, Bruzzo, Taqueta Barrionuevo, el Coco Pelli.

Estuve cuatro años en Sarmiento. No pude salir campeón.

Justo cuando me voy de Sarmiento me llamaron de Buenos Aires para ir a trabajar y no jugué más.

Hoy no salen jugadores porque la cuestión es simple.  No existen más los potreros  o los campitos, donde cuando salíamos de la escuela era religión ir a jugar a la pelota. Era el fútbol. Hay que admitir que los tiempos cambiaron. La tecnología, la computadora, los jueguitos y el avance urbanístico. Donde había una esquina descampada hoy hay un edificio imponente, o una casa  o un barrio en una manzana libre. Antes te chocabas los campitos. Eso favorecía  que aparecieran valores, algunos destacados o con posibilidades de llegar, inlcusive en clubes de Buenos Aires.

¿Maradona o Messi?
A Maradona lo veo como más líder de un grupo. Messi es una persona muy hábil, maravilloso, pero no lo veo  como conductor de un grupo. Él depende de que jueguen alrededor suyo. Me quedo con Maradona. 

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