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FÚTBOL

Omar Giménez: “Velorio”

Un crack de antaño. Jugó en Platense, Tigre, Sarmiento, Jorge Newbery.

Nací en el Barrio Almafuerte, cerca del Club Defensa Argentina. Fui a la escuela número 7. Era todo campito. Donde está el barrio de los Militares era todo campito y ahí jugábamos al fútbol a cada rato.

Lo que pasó fue que de chiquito me metía a jugar al fútbol con los más grandes. Y no me dejaban jugar. Entonces me la pasaba llorando al costado de la cancha hasta que se apiadaban de mí y me dejaban entrar un rato. Por eso me pusieron Velorio, porque vivía llorando para que me dejaran jugar al fútbol en el campito.

Fiché en Defensa Argentina, hice todas las inferiores hasta la primera división, donde debuté a los 16 años.

Después vinieron de Platense a buscar jugadores. Yo ya estaba recomendado. Vino don Miguel Ubal-do Ignomiriello. Habré jugado 15 minutos y me separó enseguida. A las 2 semanas estaba en Buenos Aires. Estuve un año. Jugué tres partidos en tercera y el ayudante de campo que era Labruna me dijo que empezara a practicar con la primera. Hice varias prácticas, pero jugaba con la reserva.

Lo que pasaba era que ni bien terminaba la reserva, agarraba el tren y me venía a Junín, me tiraba mucho la familia. En vez de volver el martes, aparecía el jueves. Un día me pusieron los puntos y me tiró más Junín. Me vine.

Me fui a jugar a Palmira, Mendoza, con Traverso y Ayala. Me fue bien allá, pero extrañaba mucho y como el tren era barato, cuando podía me venía a Junín.

Luego jugué en Newbery a principios de los ´70 y más tarde Chacho Villafañe me llevó a Sarmiento Estaba Hugo Jorge, Bisón, Rocha. En 1973 vino Passarella. Le machacaron al Chacho que había dejado en el banco a Daniel y no fue así. Passarella cuando vino acá no era nadie. En Buenos Aires no quedaba y un tío lo trajo a Sarmiento. Quedó pero el Chacho lo tenía en el banco hasta que un día lo puso y no lo sacó nunca más. Jugó un año en Sarmiento. Ese año vino Boca, la Selección con el cabezón Sívori. Yo ese día la rompí, pero Passarella jugó muy bien y se lo llevaron. Ahí empezó la carrera de Passarella.

Lo que pasa que yo tenía mala conducta. El fútbol para mí era jugar porque siempre cobré para hacerlo. Me habían recomendado en River, me llamaron y no fui.

Ascendimos con Sarmiento en 1974, cuando atajaba Crosta. Estaba el Gallo Melillo, Fito Pezzatti el Bachi Américo. Pero Marcelo Jorge, que empezó de grande a jugar al fútbol, para mí fue un fenómeno, uno de los mejores 9 de Sarmiento en la historia.
Me fui a San Martín de Mendoza para jugar el Nacional. Faltaba un mes para empezar y me mandan a decir que mi tía estaba mal. Hice la valija y me vine.

Me llamaron de Tigre y en 1979 me fui a jugar.
Ascendimos. Tuve una pelea con el técnico Antonio Villamor y me vine, no jugué la A. Estaba Timoteo Griguol en las inferiores y me fogoneaba que yo no tenía que ser titular, que estaban todos locos. Y me vine.

Nos fuimos con un grupo de jugadores de Junín a Luján, que estaba Héctor Silva en la “C”.

Luego jugué en los dos clubes de Teodelina, me vine a Rivadavia de Junín, luego Defensa, a Deportivo Alberdi que fuimos campeones con Lippi como preparador físico y terminé mi carrera en Alsina de Viamonte.

Anduve con los veteranos del fútbol, los equipos de River y Boca, haciendo exhibiciones en todas partes del país. Llegamos hasta Zapala. Iban haciendo partidos. Acá estuvieron Rojita, el Mencho Balbuena, que se quedaban en mi casa.

Hoy no hay fútbol jugado porque los técnicos lo hicieron desaparecer. Quieren ser ellos la figura cuando en realidad las figuras son los jugadores. Llevaron el atletismo al fútbol, corren y corren atrás de la pelota. No se piensa con la pelota, no se juega al fútbol.

¿Maradona o Messi?. No se comparan los jugadores. Ellos solos no ganan un partido. A mí me gusta Messi. Ojo que cuando yo estaba en Tigre, Maradona era un pibito en Argentinos Juniors y lo enfrenté en un amistoso cuando tenía 17 años. La movía muy bien, era diferente.

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