FÚTBOL

Diego Roberto Fidemi: La vigencia de un arquero en dos décadas

Jugó el campeonato Argentino con Jorge Newbery y el Argentino “C” con Origone, entre otros clubes de Junín y la zona.

Nací en Junín, en el barrio El Picaflor justo en el límite con La Loba, Arias y Comandante Escribano. Lógicamente fui a la escuela 22. Ahí jugábamos  al fútbol y estaba Juan Carlos Pastorino, que era quien llevaba los chicos a River. Era el profe de la escuela y fichaba los que más o menos andaban y los fichaba en River.

Jugábamos los intercolegiales que eran muy fuertes. Teníamos el clásico con el Colegio Marianista. Había mucha pica entre los colegios porque la mayoría nos enfrentábamos también en las inferiores de los clubes. Hoy tanto no pasa eso.

Habíamos hecho una canchita en un lavadero de autos abandonado, en Posadas y Arias, donde jugábamos todos los días. Había otro potrero en calle Oviedo que hoy pasás y no hay nadie. Antes era de la mañana a la noche fútbol.

Fiché a los  12 años para River, donde estaba Carlos Maltisotto en las inferiores. Más arriba estaban Carlos Martínez y Germán Gaspar. Hice todas las inferiores y me llevó a practicar en primera el Morocho Bonópera, a los 15 años. En ese tiempo estaban de arqueros Daniel Pesaressi y el Tony Buontempo.

Pero debuté con Miguel Angel Morán como técnico. Estaban Abdala, los Carpanetto, Catamarca, Suseret, Pepe Sánchez, el Cholo Loza, los Pozo. Un equipazo, en 1990 donde la cancha se llenaba.

Después vino Nito Aiub, yo alternaba con la sexta y me subió definitivamente.
En el 2000 me fui a la Liga de Lincoln, jugué en Villa Francia de Granada. En el 2008 agarra Pipo Martino como técnico de River. El club estaba a punto de desaparecer, no tenía jugadores, no podía usar la cancha de local, no tenía pelotas. Nada.

Volví a River, hicimos una campaña bárbara donde terminamos terceros y ahí comenzó a resurgir el club tomando la presidencia Pipo.

Me llamó Jorge Newbery para el Argentino del 2009. Estábamos con Oscar Di Giulio.

Luego me llamó Horacio Falcón para ir a Mariano Moreno y a través de Rodrigo Burela que me hizo el contacto volví a Villa Francia.  Tuve la mala suerte que me lesioné. Me cortaron a la altura de la garganta y me tuvieron que dar ocho puntos.

En el 2010 me llevó Hugo López a Independiente. Luego Marcelo Forzano me contactó de Origone para jugar el Argentino C y además hice el nocturno de esa temporada.

Volví a Independiente en el 2011 con Darío Pérez como técnico. En el 2012 me llamó Rubén Rusiñol para jugar en la Loba y en el 2013 volví a Origone.
Ya en el 2014 me quedé en Junín con Independiente. En el 2015 me puse de ayudante de Pipo Martino para entrenar a los arqueros y a fines de año me llamaron de Belgrano de Morse donde juego actualmente.

Desde que veo futbol de chico, va en cada uno y en la sociedad como está hoy en día. Yo tengo un hijo de 19 años que jugó hasta hace poco. Pero no salen jugadores porque los chicos tienen otras cosas en la cabeza, otros pasatiempos. Más allá de la computadora y las salidas. Además no se ven campitos en las calles. Cuando era chico había una cancha en cada esquina y era barrio contra barrio donde se hacían unos partidos bárbaros, mejores que en la cancha de 11 contra 11.

Hoy hay clubes que no llegan a juntar los 16 y algunos hasta les cuesta llegar a los 11. Ahí es donde cuesta que el chico entrene, se tome las cosas en serio y pueda llegar a primera.

También pasa por lo que es Junín en primera división. Los clubes viven el día a día como llegan a fin de mes. No se le puede brindar casi nada al jugador. Por ahí Newbery o Villa están un poquito mejor.

Entonces el chico todo el año  se va a jugar a la zona, porque agarra un mango para salir el fin de semana. Los fines de año viene y juega el nocturno.

En las inferiores, se labura, pero falta el compromiso del chico y del padre que lo ayude, que vaya a entrenar. Es una cadena.

¿Maradona o Messi? Maradona. Por la sangre, el sacrificio, porque integró equipos sin grandes figuras y lo llevó adelante. Por el carácter y cómo sentía la camiseta Argentina. No digo que Messi no la sienta, pero es distinto.

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