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POR LA DESORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL

Ambigüedad en el futuro del seleccionado nacional

Todo se inicia en la falta de una conducción fuerte y ordenada desde la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

El futuro del seleccionado argentino está en serio riesgo a partir de ahora, pero esto no está relacionado con el destino que vaya a correr el equipo dirigido por Gerardo Martino en la Copa América Centenario de los Estados Unidos, sino con algo mucho más complejo que es la falta de recambio a partir de la desorganización institucional.
La historia, contada paso por paso, amerita un orden cronológico inmediato que se inicia en la falta de una conducción fuerte y ordenada en la AFA, con el suficiente peso hacia adentro pero, sobre todo cuando se trata de selecciones nacionales, también hacia fuera, aun reconociendo que los lazos internacionales que había tejido Julio Grondona durante su ejercicio como vicepresidente primero de la FIFA son casi imposibles de restaurar.
Pero de allí a desarrollar absolutamente todo lo contrario hay un largo trecho, porque Argentina (Grondona) pasó de ser la gran impulsora de las decisiones de la FIFA (Joseph Blatter) a tener que recurrir ahora a ella y a la Conmebol para que le arreglen los problemas domésticos porque en casa no se ponen de acuerdo. Y eso conlleva una pérdida de respeto en el orden internacional que ya se empezó a pagar muy caro.
El primer coletazo lo recibió el equipo olímpico que pergeñó Martino para ir a Río de Janeiro y que tanta ilusión le generaba (empieza a tomar fuerza la utilización del verbo en pasado) al técnico, ya que no solamente la Juventus le negó la cesión de Paulo Dybala, sino que al club italiano se van sumando otros del exterior día a día, al punto que el único confirmado hoy “de los de afuera” es el arquero de la Real Sociedad española, Gerónimo Rulli.
Y volviendo justamente al tema Dybala, una de las grandes preocupaciones del cuerpo técnico argentino pasa hoy por la falta de “nueves” para esa competencia que tendrá lugar en agosto ya que, además del cordobés, es muy difícil que esté Jonathan Calleri, que no podrá participar de la gira previa por México y Estados Unidos que hará el grupo final de convocados (18 más cuatro reservas que se moverán como si fueran 22 los componentes totales del plantel) porque estará jugando semifinales de Copa Libertadores.
Si no está entonces el actual delantero de San Pablo, de Brasil, y tampoco Dybala, las otras opciones son Mauro Icardi, Luciano Vietto y Giovanni Simeone.
De estos tres, Icardi no estará en la lista definitiva bajo ningún concepto y si integra la lista inicial de 35 es solo pour la galerié. Vietto puede ser transferido por el Atlético Madrid y no puede llegar a otra institución con el condicionamiento de tener que ir a los Juegos Olímpicos, por lo que solamente el hijo del “Cholo” está en condiciones de volar a Brasil.
Pero como esto genera un efecto cascada, está sucediendo algo muy preocupante en los últimos días en la AFA (al margen del escándalo conocido, obviamente) y es que los clubes que habían dado su aprobación para la cesión de determinados jugadores, como por ejemplo el volante de la Sampdoria, ex Estudiantes de La Plata, Joaquín Correa, hoy están arrepentidos de haberlo hecho y consultaron quiénes eran los otros citados y si sus respectivas instituciones también los habían autorizado.
Es que al enterarse los italianos, por ejemplo, de que Juventus no cedía a Dybala, no quieren pasar como “los tontos de la película” y ser ellos de los pocos que se desprendan de sus futbolistas, mientras los demás los niegan.
Por eso Martino, que sospechaba que algo así podía ocurrir, citó dentro de esa lista de 35 jugadores a muchos que actúan en el plano local, como para tener “al menos en cada puesto”, un jugador que pueda reemplazar a alguno de los que ahora le empiezan a negar.

“Efecto catarata”

Pero ese efecto cascada ahora se está volviendo un “efecto catarata” ya que también en el plano local se está encontrando el “Tata” con dificultades puesto que, por ejemplo, en el caso de Boca Juniors ya hay reticencias para entregar a Cristian Pavón, que tampoco podrá ser parte en julio de la gira del equipo porque el “xeneize”, como anteriormente se dijo lo de Calleri con San Pablo, también estará jugando semifinales de la Copa Libertadores de América.
El comienzo del trabajo del grupo definitivo (que se conocerá el 29 de junio) está previsto para el 4 de julio, pero quizás ese día el técnico no tenga el material humano que pretenda para entrenar. Esto es algo que lo preocupa y lo lleva a sentir nuevamente que hay esfuerzos que terminan no valiendo la pena porque se dilapida una buena oportunidad de hacer historia ya que el plantel originalmente ideado por él es muy interesante y podría llegar a Río con grandes chances de alcanzar la tercera medalla olímpica.
Pero, por si esto fuera poco, hay otra situación tanto o más grave aún, y es que si esta “capa intermedia” en lo generacional no tiene posibilidades de trabajar para ir conformando el nuevo seleccionado después del Mundial de Rusia 2018 que el “Tata” considera como el punto final de este grupo que se encuentra hoy en Santa Clara, tampoco por detrás se está formando una camada de chicos Sub-20 como para ir trabajando con miras a las eliminatorias para Qatar 2022.
Y esto último se debe pura y exclusivamente a que no existe, así de sencillo, un seleccionado Sub-20 porque de hecho no hay un entrenador designado para conducirlo, como tampoco intenciones de elegirlo. El aquelarre en que se convirtió la AFA no encuentra en ningún grupo de dirigentes la grandeza necesaria como para llegar a un punto de acuerdo que permita colocar a alguien en el cargo pensando solamente en el porvenir del fútbol argentino.
Por todo ello es que, hoy por hoy, la selección argentina está más sola que nunca, como un auténtico oasis en medio de un desierto de vanidades, egoísmos y descontrol que hacen del futuro del fútbol nacional en lo inmediato y de su máximo representativo en lo mediato, dos barcos que están a punto de hundirse por imperio de la sinrazón.

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