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ENFOQUE

Panamá Papers marca el offside

La lista incluye a Jerome Valcke, el secretario general de Joseph Blatter que debía limpiar la FIFA. Y a Michel Platini, el francés que nos prometía limpiar la FIFA. Y también está Gianni Infantino, el italosuizo que llegó para limpiar la FIFA. Ya debió renunciar el uruguayo Juan Pedro Damiani, miembro del Comité Etico de la FIFA, presidente del club Peñarol. Damiani aparece citado en la creación de Cross Trading, la sociedad que ya sirvió a otros dirigentes y que ahora implica, aunque de modo leve, al nuevo presidente FIFA Infantino. El propio Damiani debió declarar ante un tribunal de Montevideo que abrió sociedades a su compatriota Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol, exvice de la FIFA, bajo arresto, después de que el FBI lo acusó de cobrar coimas, igual que la mayoría de los cargos más altos del fútbol sudamericano. Era inevitable. Los Papeles de Panamá, de eso se trata, tenían que salpicar al fútbol.
Legales algunos, oscuros todos. Unos abren cuentas y sociedades ocultas para pagar menos impuestos. Y otros para ocultar dinero mal habido. Trampas legales en algún caso. Delitos de ricos en otros. Es la corrupción de cuello blanco que sólo suele saltar cuando los poderosos se pelean. ¿Quién habrá sido el Edward Snowden, la fuente anónima que sopló todo? Hay unos 16.000 millones de dólares en esas guaridas. Panamá es apenas una parte. Y no es la peor. Hay casi medio centenar de puertos piratas.
La Nación, el diario argentino que forma parte de la investigación que sacude al mundo, ofreció en los últimos días detalles del modo en que el exCEO de Torneos, Alejandro Burzaco, asociado con la cadena Fox de Rupert Murdoch, compraba derechos de TV de Copa Libertadores con dineros que iban a paraísos fiscales y que luego se repartían en sociedades y cuentas offshore, a través de un seguimiento casi imposible, útil para esconder al beneficiario final. Así funciona el sistema. La poderosa cadena Globo aparece en el escándalo, tema tabú para la prensa de Brasil. Si hasta una jueza de Río de Janeiro bloqueó información del caso a Estados Unidos. Los otros dos ejecutivos de la TV argentina que, igual que Burzaco, ya habían sido acusados en 2015 en el FIFAgate (Hugo y Mariano Jinkis) reaparecieron la última semana en la prensa mundial. Cross Trading, filial de su empresa Full Play (que pagó al menos 110 millones de dólares en sobornos del FIFAgate) compró derechos de copas de la UEFA en un contrato de 2006 que llevó la firma de Infantino, que era entonces director de Asuntos Legales de esa entidad y hoy es el presidente de la nueva FIFA.
El hombre que llegó para limpiar la era de Joseph Blatter se declaró indignado. Su mención en los Papeles de Panamá, hay que decirlo, es potente, pero parece tener poco sustento. Un dinero mínimo, con licitación de por medio y una TV de Ecuador. Negocio pequeño como para ensuciarse. Más complicada, y por eso debió renunciar, es la situación de Damiani. Las investigaciones lo acusan de haberle abierto sociedades a los Jinkis. Y de haber omitido a la justicia uruguaya la mención de cuatro sociedades offshore que, supuestamente, le abrió a su compatriota Figueredo. Infantino ya sabía algo de todo esto. No obstante, mantuvo a Damiani como miembro de la Comisión Etica de su nueva FIFA. Y lo tuvo también como anfitrión en su visita de la semana pasada a Montevideo. Damiani lo recibió en el aeropuerto de Carrasco y se lo llevó de allí mismo al nuevo estadio que Peñarol contruyó ahí cerca, con dinero de Paco Casal, el verdadero y eterno hombre fuerte del fútbol uruguayo, que también supo trasferir jugadores vía Panamá, según reiteró en las últimas horas el periodista Ricardo Gabito. Damiani ya no integra más la Comisión Etica de la FIFA.
Leo Messi fue el nombre del fútbol que ocupó los titulares más importantes. En Argentina, el nombre de Messi, quien negó cargos y anunció querellas, fue mencionado inclusive en algún medio antes que el del propio presidente de la nación. Es cierto, Messi es el mejor futbolista del mundo. Es un nombre de mayor peso que los de William (volante de Brasil y del Chelsea), Andy Cole (ex selección inglesa), Leonardo Ulloa (el argentino del Leicester) o Gabriel Heinze, todos ellos mencionados también en los Papeles de Panamá. Y será más importante que los nombres del fútbol que irán apareciendo, porque buena parte de las trasferencias de jugadores, sabemos, se pagan a través del sistema offshore. Por eso aparecen también los nombres de Gustavo Arribas y Fernando Hidalgo, que fueron los agentes favoritos en la compra y venta de jugadores cuando Mauricio Macri era presidente de Boca. Messi es mayor de edad y deberá responder ante la justicia. Pero, eventualmente, el suyo es dinero propio. Se ve a la luz del día de qué modo lo gana. Por suerte. Distinto respecto de alguna dirigencia que tiene otro nivel de responsabilidad y que, además, maneja dinero que no siempre es propio.
La lista incluye, por ahora, los nombres de millonarios como Silvio Berlusconi, expremier de Italia y patrón del Milan, Robert Louis Dreyfuss, patrón del Olympique de Marsella que dirigió Marcelo Bielsa, y Joe Lewis, accionista del Tottenham que dirige Mauricio Pochettino, el magnate inglés que tiene tierras polémicas en la Patagonia. El exsecretario general FIFA Valcke abrió en Islas Vírgenes Británicas, a través del estudio panameño Mossack Fonseca, la SA Umbelina, rebautizada Ornella (el nombre de su esposa), pero no para depositar dineros de supuesta reventa de boletos mundialistas, como sugirieron algunos medios, sino, según afirmó a la prensa, para registrar un bote usado. Platini abrió en 2007 Balney Enterprises Corp, una offshore personal que, según su abogado, está declarada en Suiza, cuyos bancos han servido también para alimentar los dineros de muchas de estas empresas fantasmas. No deja de ser paradójico que hoy también esté implicado, y de modo acaso más comprometido, el hombre que juzgó a Platini y a Valcke dentro de la FIFA, el uruguayo Damiani, cuyo estudio en Montevideo, según informes, sirvió a numerosos clientes argentinos. Se estima que casi 400.00 millones de dólares de argentinos están depositados afuera del país, legal o ilegalmente.
Los periodistas que están más cerca del tema avisan que irán apareciendo muchos dirigentes locales en los Papeles de Panamá. Ya apareció Daniel Angelici, el presidente de Boca, nuevo hombre fuerte de un fútbol argentino cada vez más agitado por el contrato de TV y por el proyecto de clubes SA que impulsa Macri. Boca, igual que muchos otros clubes, realizó trasferencias de peso a través de cuentas en bancos extranjeros, como se descubrió, por ejemplo, cuando vendió a Carlos Tévez al Corinthians de Brasil con operaciones de cuentas no declaradas en bancos extranjeros. ¿Y no vendió Boca ahora a Jonathan Calleri también a través de la habitual y polémica triangulación con un club uruguayo? Los Papeles de Panamá incluyen a otros deportistas. Allí está, por ejemplo, posmorten, el excampeón mundial de ajedrez Bobby Fischer. Igual que el golfista Nick Faldo, que tiene el título de Sir que le otorgó la corona británica. Políticos como David Cameron o Vladimir Putin. Y famosos como Mario Vargas Llosa, Pedro Almodóvar y Daddy Yankee. Y Roberto Carlos, el que cantaba que quería tener “un millón de amigos”.

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