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BOXEO

Pugilista en coma luego de ser noqueado por su rival

Debió ser internado de urgencia y ahora los médicos buscan evitar complicaciones por un coágulo de sangre en el cerebro.

Muchas veces se ha criticado el poco sentido de la oportunidad de algunos boxeadores, pero no cabe duda de que Mike Pérez aprovechó al máximo la que le brindó HBO el sábado en la noche, cuando venció de manera convincente al gigante ruso Magomed Abdusalamov, quien hoy se encuentra en un estado estable, pero de mucho cuidado debido a un coma inducido para evitar complicaciones de un coágulo de sangre en el cerebro.
El público del Madison Square Garden no tenía una idea de qué esperar de este combate de dos púgiles con sólidos pasados amateurs, pero sin la exposición necesaria en las lides profesionales, especialmente del antillano, quien ha forjado su nueva vida en Irlanda desde diciembre del 2007. Pérez (20-0, 12 KO) y Abdusalamov les regalaron a los fanáticos algo que se venía echando de menos en algunos años: una pelea entretenida en la división máxima.
El cubano supo capear el temporal del eslavo y a partir de la segunda mitad de la pelea martilló de manera constante el rostro de su rival con un jab incesante y oportunas combinaciones que estuvieron a punto de provocar una tragedia.
Abdusalamov (18-1, 18 KO) se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital St. Luke’s-Roosevelt, en Nueva York, en un estado de coma inducida, luego de sufrir de un pequeño coágulo de sangre en el cerebro producto de su riña con Pérez, en la cual también se fracturó una mano y la nariz.
Ambos, sin duda, estarán de nuevo pronto en veladas de la televisora, que anda sedienta de talento nuevo en su difícil batalla contra Showtime, porque mostraron ese espíritu guerrero tan apreciado hoy en día por los aficionados.
Abdusalamov mostró un corazón enorme y Pérez que puede asimilar golpes y ejecutar un buen plan de pelea.
Para Pérez, de 28 años, se trata de un gran premio, pues todavía recuerda los días iniciales en Cork, cuando no sabía una palabra de inglés –y menos con ese acento puntuado de irlandés-, en un frío brutal que nunca conoció en su natal Santi Spíritus, caminando hacia el gimnasio porque no tenía medios para comprarse un auto. Este triunfo por decisión unánime en Nueva York habrá de franquearle algunas puertas.
Este chico no salió de la nada. Cuando decidió escapar ya tenía un palmarés, por decirlo de alguna manera, interesante: campeón mundial juvenil en Corea del Sur 2004 en la división ligero mediana, medalla de plata en la Copa del Mundo de Moscú 2005. Entre sus victorias en la isla destaca un triunfo sobre otro pesado ranqueado, Luis Ortiz.
La pregunta sería: ¿tendrá Pérez lo suficiente para imponerse en ese paisaje lunar que es la categoría máxima? Con apenas seis pies de estatura, muchos alegan que el cubano tendría más posibilidades como crucero, aunque su físico compacto –unas 235 libras- indique que un descenso de peso pronunciado tal vez no le convenga.
Ciertamente, le queda mucho por demostrar, pero no cabe duda de que su presentación en el Garden puede catalogarse de exitosa ante un fajador callejero y rústico como Abdusalamov. Ismaikel Pérez Pérez, más conocido como “El Rebelde’’ supo aprovechar el momento.

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