"El Avión" Agustín Gauto.
BOXEO

¿La hora de Gauto?

Dentro de un escenario austero y lejano al de las vacas gordas, el mini mosca bonaerense Agustín Gauto se revela como la esperanza más firme e inmediata de conquistar el título mundial de uno de los cuatro organismos de mayor trascendencia.
Originario de Lanús, vistoso, explosivo y carismático en dosis llamativas, Gauto, apodado "El Avión", viene de un año de evolución sostenida.
En abril aplastó al mexicano Jesús Cervantes Villanueva en la Arena de Sonora; tres semanas después noqueó al salteño Mauro Liendro en Lanús; en septiembre obtuvo una clara decisión ante otro azteca, Jorge Luis Orozco, en Conordia; para cerrar la faena el 16 de noviembre en el estadio porteño de la FAB con una brillante y categórica definición a expensas del venezolano Kenny Cano.
Esa última victoria, consumada ante un oponente que se revelaba peligroso con una foja de 14-1 y 11 éxitos por la vía rápida, aceleró las pulsaciones de la concurrencia y alimentó las expectativas de quienes ven en Gauto a un crack hecho y derecho.
Admitido que tiene grandes condiciones (técnica, pegada, porte) y chispazos de excelencia, ¿está Gauto maduro para saltar al primer nivel de su categoría?
Al parecer se trata de un interrogante menos teórico que con respuesta práctica de pronto despacho: en su horizonte se perfila la chance titular cara a cara con el azteca Elwin Soto, "La Pulga", campeón desde que dio la sorpresa cuando vapuleó al boricua Tito Acosta, y defensor airoso con el filipino Edward Heno.
Soto es un peleador frontal, aguerrido, fuerte y dueño de una elogiable mecanización de los golpes curvos, pero da la sensación de quedar demasiado expuesto en la media distancia, su zona de confort y también la de un Gauto que se mueve con soltura y fiereza.
Otro destacado prospecto criollo es Jeremías Ponce, el muchacho de José Mármol y pupilo de Alberto Zacarías, que el 14 de septiembre se hizo de la faja superligero de la Organización Mundial de Boxeo (IBO) al derrotar en su casa y por puntos al alemán Rico Mueller, con lo cual elevó su récord a 25-0 y 16 KOs.
Ponce es un peleador de buena base técnica, veloz y de una pegada respetable, que sin embargo deberá sobrellevar la dificultad de militar en una franja, la de los 63 kilos y medio, que hoy por hoy reúne a varios exponentes calificados.
Por donde buscara y mirara, Ponce se las vería con campeones que hasta donde se sabe lo superan en antecedentes en las grandes ligas, acaso en menor medida el británico Josh Taylor (16-0) pero sin margen de duda el estadounidense José Carlos Ramírez, doble campeón CMB y OMB y un palmarés de 25-0.
No menos espinoso se presenta el escenario de la tercera gran promesa del pugilismo nacional, el liviano Gustavo Lemos, "El Eléctrico" de Tres Arroyos, que hilvanó cinco victorias concluyentes y estableció su inmaculada foja en 24-0 y 14 KOs.
Lemos es el titular juvenil de la FIB, donde reina un explosivo estadounidense de sangre hondureña, Teofimo López, en una categoría que asimismo reúne a valores de la talla de Devin Haney (24-0, oriundo de San Francisco) y del ucraniano Vasyl Lomachenko, cuyo escueto récord de 14-0 y la posesión del cetro de la AMB y del CMB son insuficientes para contener un abrumador despliegue de ciencia, maña y jerarquía.

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