BOX

Norberto Mario “Canilla” García

Destacado boxeador juninense de los ´70, que ahora se dedica a entrenar a nuevos valores.

Nací en Junín y viví de pequeño en calle Narbondo 228. Ya era un barrio de avanzada para la ciudad. Teníamos asfalto y todos los servicios.

Fui vecino de Castor Conde, Oscar Sharry, Navarro, Tuso y otros que jugaban al fútbol en el barrio.

Don Tuso fue el que trajo la televisión a Junín, pero jugaba al fútbol con nosotros.

Fui a la Escuela Primaria Nº 24, que quedaba cerquita de casa. Iba con Luis Benítez, Mario Wizzi, entre otros. Me acuerdo siempre de mi maestra de primero inferior y superior, que se llamaba María Inés Peratta. Y tuve también como docente a la esposa de Eusebio Marcilla. Muy linda época.

Luego hice unos años en el Industrial, pero enseguida entré a trabajar en la farmacia Del Águila, y luego con Camerini y Silva. Era un pibe todavía. Ahí conocí a Walter García, quien me aconsejó muchísimo en el boxeo.

Siempre me hacía la pata para que me vaya un rato antes del laburo, a practicar. Inclusive, él integró varios años la Comisión Municipal de Box. Siempre propició que la Municipalidad debía tener una escuela de boxeo, que nuclee a todos los chicos y apoye al mejor para que salga adelante, para ver si podíamos sacar un campeón olímpico, como casi logra Mario Omar Guillotti.

Es que el boxeo acá es todo a pulmón, no hay un apoyo oficial ni por aproximación.

Donde está el Club 9 de Julio había una pista abierta y nosotros íbamos a jugar al básquet con los hermanos Pagella, Romero, hacíamos también fútbol, porque se hacía papy fútbol ahí.

Un día conocí al "Torito" Sardi. Él era amigo de mi papá, lo conocía de la confitería Maragán, la 9 de Julio, donde era mozo. Entonces, le dije a mi viejo que quería ir a practicar boxeo y me aceptaron.

Comencé a entrenar, no me pegaban, sería porque les daba lástima, y en 1978 debuté en un evento que se hizo en el Círculo Italiano, donde era antes Canal 2. Gané, seguí peleando y ganando, y me fui metiendo con todo en el boxeo. Hice 97 peleas como amateur, de las cuales perdí 5. Hice finales eliminatorios para Munich, México y un campeonato que se hizo para ir a representar al país a La Habana.

En realidad me robaron una pelea con Alfredo Cabral, para ir a México, después me ganó Walter Gómez, quien a la larga salió campeón sudamericano.

Nunca dejé el boxeo, a pesar de haberme retirado joven. Siempre trato de enseñarle a algún chico, porque en realidad, el que ha practicado boxeo lo sabe, que siempre se lleva adentro.

Entonces, con el tiempo empecé con una escuelita de boxeo, a hacer algún festival benéfico como lo hemos hecho para la Escuela 29, también con la 35, con el Jardín de Infantes de Saforcada, con el Hospital Interzonal. Es bueno para incentivar al chico a dejar la calle y también para que haga algo para la sociedad.

Igualmente, los pibes se encuentran con que tienen más información que antes, pero a la vuelta de la esquina se encuentran con uno que les vende droga de cuarta, la cerveza y la vagancia. Entonces, lo perjudica como deportista y para una vida sana en sociedad.

Más allá de esto, tengo un plantel interesante de chicos, hemos sacado boxeadores como Hugo Casanovas, quien fue a pelear a Canadá.

Pero lo más importante es que se tomen el entrenamiento como algo serio.

Ha cambiado el boxeo con el tiempo, ahora es más veloz, más comercial, porque tratan que el chico se rompa la cabeza, que haya sangre, porque es lo que vende para la televisión.

¿Monzón? Fue el que mejor hizo quedar a la Argentina a nivel mundial. Pero también Víctor Emilio Galíndez, Nicolino Locche, Horacio Accavallo, "Pascualito" Pérez. Y "Ringo" Bonavena no llegó a ser un campeón mundial, pero nos ha representado muy bien en los Estados Unidos y en una categoría difícil como los pesos pesados.

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