Lucas Matthysse.
Lucas Matthysse.
BOXEO

Pero aún están los dinosaurios

Tres de los mejores exponentes que alumbró el siglo XXI irán por sendos títulos del mundo en el primer semestre de 2018. Se trata de Lucas Matthysse, Omar Narváez y Juan Carlos Reveco. De esta manera, se viene un gran inicio de año a puro box.

En el contexto de un boxeo argentino en franca decadencia, herido en el ala por exceso de cantidad y escasa calidad, tres de los mejores exponentes que alumbró el siglo XXI irán por sendos títulos del mundo en el primer semestre de 2018: Lucas Matthysse, Omar Narváez y Juan Carlos Reveco.
Serán acaso, ojalá, bocanadas de aire fresco en un escenario de declinación imposible de disimular con eufemismos o arrebatos de encendido optimismo.
Faltan rigor organizativo, maestros y boxeadores de jerarquía, tan sencillo y contundente como eso.
Recambio complejo, arduo y traumático el de un boxeo argentino de pasado glorioso y presente brumoso, que esta misma semana sufrió un implacable baño de realidad cuando el welter Diego Chaves, “La Joya” que le dicen, fue noqueado en tres rounds en Lancaster por Jamal James.
Pugilista sobrevalorado si los hay, con una sola presentación de mérito en el alto nivel (en diciembre de 2014 cuando empató con Timothy Bradley), Chaves se corresponde con un nutrido grupo de ganadores en el tercer nivel y en el segundo, pero con muy buena prensa, eso sí.
Con sus picos y sus toboganes, con sus puntos en común y sus matices, no podrá decirse lo mismo de Reveco, Matthysse, y Narváez, con 34, 35 y 42 años, en ese orden, que han pisado fuerte con adversarios de valía y que cuando se los suponía retirados, o al borde del retiro, volvieron al gimnasio, a los rings, y todavía aspiran a consumar páginas doradas.
Por orden de aparición “La Máquina” Matthysse, que el 6 de mayo último aplastó a Emmanuel Taylor en Las Vegas y ahora prevé ir por el campeonato del mundo de peso welter versión AMB ante el tailandés Tewa Kiram en el Forum de Inglewood.
¿Cuántas chances tiene Matthysse?: de alguien que boxea bien y pega fuerte siempre se puede esperar una gran noche, del mismo modo que esa gran noche puede esfumarse de un plumazo cada vez que fallan el plan de pelea y/o la fortaleza mental.
El que no duda es Oscar de la Hoya, insigne mentor de Matthysse: “el 27 de enero la Argentina tendrá un nuevo campeón mundial”.
En febrero, el sábado 10 en el Parque Olímpico Queen Elizabeth, de Londres, otro chubutense, Omar Narváez, irá por la proeza de convertirse en el primer argentino en ganar tres títulos mundiales en sendas categorías, por cuanto así como antes lo fue en mosca y supermosca ahora irá por la corona gallo.
La quimera de Narváez, rival del sudafricano Solani Tete, el mismo que viene de obtener la victoria más rápida en la historia de los combates titulares (¡a los 18 segundos!), tiene el notable valor agregado que subirá al cuadrilátero a ocho meses de cumplir 43 años.
Será muy difícil lo de Narváez, difícil al extremo, pero ha vivido y vive como un deportista, se entrena a conciencia, tiene talento y corazón amateur y la noche de la paliza al ruso Nicolai Potavov se lo notó más joven y deseoso que nunca.
Juan Carlos Reveco, “Cotón” Reveco, es un ilustre veterano que el 18 de enero, en Venecia (Italia), intentará ganar el cuarto campeonato del mundo de su brillante carrera (dos veces reinó entre los minimoscas y una entre los moscas), en este caso ante Donnie Nietes, un rocoso peleador que cultiva excentricidades tales como posar para una fotografía con una víbora de gran tamaño enroscada en el cuello.
En realidad, Reveco dio toda la sensación de ser un boxeador terminado cuando en el último día de 2015 fue noqueado por Kazuto Ioka y sin embargo un buen día descubrió o redescubrió el motor de la motivación, se propuso volver, dar todo en ese intento, y haber salido airoso de la tremenda batalla con Komgrich Nantapech renovó su prestigio y su crédito.
“Soy un peleadorcito”, se define Reveco en el colmo de la humildad.
En todo caso Reveco es un gran boxeador que sin disponer de todos los ingredientes del sabroso plato de la escuela mendocina ha sabido nutrirse de ellos para componer la versión de un experto en el siempre exigente escenario de la media distancia.

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