La juninense Macarena Rosset tiene otra gran chance de mostrarse en la Selección.
La juninense Macarena Rosset tiene otra gran chance de mostrarse en la Selección.
COMBINADO MAYOR DE BÁSQUETBOL FEMENINO

La juninense Macarena Rosset y la selección argentina jugarán la Americup en Puerto Rico

Los proyectos apuntan a que en 2024, el combinado albiceleste dispute por primera vez en los Juegos Olímpicos, en París.

En Argentina se está llevando a cabo una revolución que, a partir de este viernes, se embarcará en un nuevo sueño cuando la Selección Mayor femenina haga su debut en la Americup frente a República Dominicana. 
El combinado nacional, que integrará la juninense Macarena Rosset (una de las doce elegidas) compartirá el grupo "B" junto al local Puerto Rico, Estados Unidos y Venezuela, con el objetivo de hacer historia en un certamen en el que registra tres subcampeonatos. 
Pero, más allá del desenlace de su aventura boricua, el básquet femenino atraviesa una transformación. “Avanzaremos hacia un crecimiento real y sostenido del básquet femenino”, delineó Fabián Borro, presidente de la Confederación Argentina, entre sus principales mandamientos desde que asumió.
El proceso, que comenzó con la decisión de destinar todas las Escuelas Deportivas Argentinas al Femenino, evolucionó a partir de la contratación de Gregorio Martínez como head coach. 
El técnico multicampeón con Unión Florida, quien dirigirá a la Selección en esta Americup, no es solo un DT sino también uno de los cerebros detrás de la reestructuración de todos los estamentos de una disciplina en franco ascenso que describiremos a continuación.

Macarena entre las doce elegidas
Las doce convocadas para disputar la Americup son consecuencia de un ciclo de entrenamientos que comenzó el 26 de abril. Después de 40 días de intenso trabajo, con concentraciones en el Cenard y Sunchales, Martínez anunció la nómina definitiva. 
La juninense Macarena Rosset está entre las elegidas, junto a Melisa Gretter, Camila Suárez, Agustina García, Julieta Alé, Andrea Boquete, Julieta Mungo, Victoria Llorente, Sol Castro, Agostina Burani, Diana Cabrera y Victoria Gauna, seleccionadas para viajar a Puerto Rico y buscar un nuevo muy buen resultado en el Femenino, como aquel subcampeonato en la Americup 2017 disputada en Buenos Aires, el oro en el Sudamericano 2018 –tras 70 años- o el bronce en el FIBA Américas de Edmonton 2015. 
Y, sobre todo, buscar avanzar hacia el gran sueño, París 2024, y así lograr que la Selección Mayor llegue a un Juego Olímpico por primera vez.
Las representantes nacionales están acompañadas por un cuerpo técnico y un staff de elite mundial. Uno de los mayores avances es justamente el considerable aumento de especialistas que acompañan a cada una de las Selecciones en entrenamientos y torneos. Si bien a Puerto Rico viajarán 11 representantes, la rama cuenta hoy con un grupo de 26 expert@s entre equipo técnico, personal médico y administrativos que acompañan el día a día de las jugadoras y resultan fundamentales para su evolución. 
El equipo de trabajo está conformado por Martínez como entrenador en jefe, nueve asistentes, tres preparadores físicos, dos médicos, seis kinesiólogos, un nutricionista, tres utileros y Karina Rodríguez, tal vez la mejor jugadora de la historia, como Directora del Femenino.
Gretter, como nueva capitana de la Mayor, habló sobre la importancia de la estructura. “Tenemos la chance de contar con más gente que nos ayuda a seguir progresando como jugadoras. Si queremos mejorar la parte del dribbling, tenemos a una persona específica que no puede ayudar en ese aspecto. También está bueno que agreguen la parte femenina dentro del cuerpo técnico, en este caso Sandra Pavón y Rocío Pérez, nos están ayudando muchísimo, nos sentimos acompañadas y podemos hablar de otras cosas con alguien de nuestro mismo sexo que nos pueden llegar a entender desde otra parte. Está bueno que se haya dado un paso tan grande en el femenino”, analizó la base que juega en Estudiantes de Madrid.
Pavón, asistente técnica de Martínez y ex jugadora de la Selección, profundizó en el impacto positivo del actual cuerpo técnico. “Desde mi experiencia como jugadora al presente es el cambio más significativo. Tener una estructura mayor y contar con un staff más amplio en todas las áreas nos beneficia mucho. Se le da mayor especificidad al entrenamiento y ayuda a las jugadoras, ya que se encuentran controladas y asistidas en todas las áreas”, explicó quien también –como todo el cuerpo técnico- ha sido parte del extenso período de entrenamiento de la U-19, que fue la primera Selección de la CAB en volver a entrenar durante la pandemia y estuvo 90 días practicando en el Cenard pese a la suspensión de torneos.

Un récord de embajadoras
El 15 de abril una noticia conmocionó al país: Florencia Chagas fue escogida por Indiana Fever con el séptimo pick de la tercera ronda del Draft de la WNBA y se convirtió en la primera jugadora argentina en ser seleccionada para participar de la liga más importante del mundo. 
Aunque la joven de 19 años posteriormente anunció que no participará de la campaña 2021 ni disputará la Americup como consecuencia de una lesión, su elección sintetiza la consideración del básquet argentino a nivel internacional.
“El mundo está reconociendo el talento argentino. Tenemos cada vez más jugadoras en el exterior, en las primeras ligas. Y es un gran salto tener varias en las universidades de USA. Pero a lo que apuntamos es a la masificación del deporte. No tengo dudas del salto de calidad que podemos dar y así crecer en el ránking mundial de FIBA. Debemos intentar estar entre las 15 mejores selecciones”, analizó Karina Rodríguez.
Chagas es apenas uno de los ejemplos, el más resonante por su aterrizaje norteamericano, de una legión argentina que avanza tras las fronteras nacionales: 60 compatriotas estaban diseminadas alrededor del mundo en enero de 2021, una cifra resonante que representó la segunda campaña con más jugadoras en competiciones fuera de la Argentina. Italia, España, Uruguay, Canadá, Gales, Colombia, Suecia, Brasil e incluso la NCAA, el campeonato universitario de Estados Unidos que alimenta a la WNBA, tuvieron protagonistas argentinas.
El éxodo, fundamental también para el crecimiento personal de los prospectos, se complementa con una estructura interna cada vez más fuerte. En medio de la pandemia que estropeó planes alrededor del mundo, el básquet vernáculo fue capaz de celebrar con éxito una atractiva Liga Nacional con 12 equipos que consagró a Berazategui como campeón y ya programa su nueva edición para agosto, con más instituciones. 
Además, puso en marcha el Torneo Federal con 25 clubes participantes. La consolidación de ambos certámenes y la ebullición constante en los y las hinchas es fundamental para afianzar una competición que permita formar, forjar y pulir a las jóvenes captadas por los procesos de detección de talento que se extienden en el territorio nacional.

Cambio realizado desde las bases
Amén de los nombres propios, la creación de las Escuelas Deportivas, con el apoyo de la Secretaría de la Nación y bajo la dirección de Carlos Gómez, es el primer eslabón del proyecto de despegue del básquet argentino para masificar la actividad en niñas entre 11 y 13 años. 
Las EDA, distribuidas en 19 provincias y con más de 50 personas empleadas, tiene como plan una captación inicial de talentos jóvenes. No sorprendió, claro, que la dirigencia haya destinado todas a la rama femenina.
Pero la gema del proyecto de la estrategia global para el despegue del básquet argentino es el Proyecto Nacional Formativo (PNF), una iniciativa que apunta a detectar, reclutar y desarrollar a las jóvenes con mayor proyección del país. 
El Proyecto Nacional Formativo 2028 comenzó en enero de 2021 con 102 jugadoras seleccionadas bajo dos criterios bien definidos: el 70% es escogido por su estatura -deben medir 1.80 o más, buscan levantar el promedio de las selecciones nacionales, siempre por debajo de los principales países- y todas deben tener entre 13 y 17 años, con un cupo garantizado para cada franja etaria independiente de su talla. 
Mientras la Selección protagonizará el certamen continental en Puerto Rico, las próximas generaciones se forjan en un trabajo invisible que, inevitablemente, dará sus frutos con la mujer en el centro de la escena.

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