Antoni Vicens Morey: "Venir a jugar a Argentina es una promesa que hice"
BÁSQUET

Antoni Vicens Morey: "Venir a jugar a Argentina es una promesa que hice"

El español, tercer goleador de La Liga Nacional, habló de Argentino y contó parte de su vida.

Antoni Vicens Morey nació en España, más precisamente en Palma de Mallorca. Llegó al país para sumarse a las filas de Argentino de Junín y ahora disfruta de un gran momento: es el segundo goleador del equipo, detrás de Jonatan Slider, con 17 puntos de promedio por partido, el máximo rebotero del plantel (7,5) y el segundo en valoración con 19,0. Además se destaca dentro de La Liga Nacional como el tercer goleador de la competencia y está dentro del Top 10 de eficiencia.

“No ir a Argentina era como volver hacia atrás deportivamente. Era una promesa que tenía con mi abuelo, que era mi mayor fan. Era el primero en ver todos los partidos de mi carrera, preguntaba todo, seguía las estadísticas. Antes que partiera tuvimos una conversación y me dijo que lo que más le dolía era que sabía que iba a estar en un nivel más alto, pero que no lo iba a poder ver. Tenía 83 años.

Me vine para acá. Fue un proceso muy largo. Hubo un trabajo, ir a demostrar a otros países. Tuve la gran suerte que este año me dieran esta gran oportunidad.

Este fin de semana que tuvimos libre me invitó Valentín Burgos a Mar del Plata. Para mí es como estar de vacaciones. Estoy haciendo lo que me gusta, disfrutando, aprovechando que no tengo la barrera del idioma como en otros países. El tiempo es bárbaro, allá en Mallorca es invierno. No es común ver gente tomando mate. A mí me pegó acá, pero allá los argentinos que residen sí lo toman asiduamente.

Me gusta el asado. Allá le llaman torrada, que no es lo mismo porque los cortes son distintos. Acá se come todos los días y me invitan a todos lados en la ciudad.

Me encantó Mar del Plata. Encontré muchas similitudes con Palma de Mallorca. Valentín me enseñó la ciudad lo más que pudo. La pasamos genial. Estuve con su familia todo el tiempo y me atendieron bárbaro. También le dimos al asado todos los días, así que esta semanita retomé la dieta para estar diez puntos en la reanudación del campeonato.

El equipo va ganando, estamos en una posición buena en la tabla. Quedan siete partidos. El objetivo inicial que es salvar la categoría está a un paso de cumplirse. Después vamos partido a partido, victoria a victoria y se verá hasta donde llegamos.

Al equipo lo veo muy bien, un grupo que mezcla gente de experiencia con gente joven. Juntos hacemos un bloque muy sólido. Si bien los veteranos tenemos más minutos, sentimos la tranquilidad que en el reemplazo quien entre tiene mucha hambre, mucha energía, que quieren demostrar más. Para ellos también es un reto.

Somos tres o cuatro con cierta experiencia y el resto no, lo que hace que en algún partido se haya sentido. Pero en lo general le hemos ganado a Regatas, Instituto. Muchos partidos se consiguieron en base al esfuerzo, el sacrificio y el estar unidos.

La diferencia entre la vida en España y Argentina es básicamente en el aspecto socioeconómico. Allá se cobra diferente con el euro. Pero al cambio en la Argentina se nota la diferencia cuando vas a comprar. Acá no miras el precio. Allá un trozo de carne cuesta quince euros, unos tres mil pesos. Acá son seiscientos pesos. O sea que hay un abismo. Por eso digo que para mí son unas vacaciones.

Culturalmente me llamó mucho la atención en Junín. Los perros en las calles que ladran a los autos y los persiguen. En mi vida lo había visto. La gente sin casco que hay es impresionante. Allá no existe. Te ponen una multa que es la mitad del sueldo que ganas. Ni pensar en andar sin casco. Además tres en una moto es una locura. Me impactó en un principio, le tomaba fotos y mandaba a mi familia allá que no entendían nada. Luego me explicaron que es normal acá.

En Buenos Aires he visto mucha pobreza en la calle, muchos niños pidiendo. Es que si le das dinero al niño estás fomentando que haya más en la calle. Prefiero comprarle comida, que se que la necesita en ese momento. El tema de la pobreza me pegó mucho.

Basquetbolísticamente yo vengo de la segunda división que sería la LEB Oro. Hay mucho nivel y se paga bien. Hay muchos extranjeros jugando y hay gente joven que se quiere mostrar.

Acá me está quedando la espina de cómo sería preparar un partido toda la semana entrenando y jugar los fines solamente. Yo creo que aumentaría más el nivel. Nosotros, en una semana, jugamos cinco partidos que es una barbaridad. Eso hace también que el nivel de los juegos no sea el óptimo”.

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