BÁSQUET

Ricardo Ángel Adrián "El Pájaro" Lorio

Nacido basquetbolísticamente en Los Indios, jugó en GELP, Olimpia de Venado Tuerto, San Andrés, Luz y Fuerza de Misiones, Belgrano de San Nicolás y Ciclista Juninense.

Nací en el barrio El Picaflor. Estábamos en una concentración de juveniles, con Chuny Merlo, en Bahía Blanca y El Loco Montenegro me dijo “que cara de pájaro tenés” y de ahí en más me quedó el apodo.

Viví toda la vida a la vuelta del club Los Indios, de hecho mi vieja está ahí actualmente y yo me quedé en el barrio porque vivo en Dorrego y Avenida San Martín.

En el barrio se jugaba al fútbol. En el colegio también era fútbol. Me acuerdo que en ese entonces me vio jugar Salvador Chiaravino y me invitó al club. Era derecho para el básquetbol y zurdo para el fútbol. De hecho cuando dejé el básquet con mis actuales amigos que son más grandes que yo, jugué como doce años al fútbol en la Peña El Molino. Un reducido de siete y uno, y la pasamos bárbaro.

Fui a la escuela primaria número dos, por cercanía de mi casa y el secundario lo hice en el Comercial. Me mandaron donde fueron mis hermanos. El primer año muchos de la camada del básquet se anotaron en el Comercial y después varios se fueron al Nacional. Relacionados con el bàsquet iban Alejandro Benedetti, el Colorado Van Keulen, Víctor Jackson.

Pero me gustaba más el básquet que el fútbol. Nosotros pasábamos mucho tiempo adentro del club. Encima enfrente de casa vivía Pirulo Di Cienzo.

Salíamos del colegio y pasábamos horas y horas en el club Los Indios. Desde chicos y de adolescentes más todavía. Lo que hoy sería infantiles, menores. Había menos cantidad de chicos, jugábamos hasta en tres divisiones y pasábamos el día entrenando. El que fue de la época y cada uno en su club, conoce cosas de la entidad que no todos saben en su historia.

Como entrenador tuvimos a Pirulo Di Cienzo y en las formativas a Darío Luján Racero. Raúl Scaglione colaboraba en la parte física. Jugaban el Quelo Benedetti, Marcelo Ghío, Chiche Jápez, Farol Sartor. Yo jugaba también con los chicos más grandes donde estaba Pablo Gianelli, Daniel Móbili, hasta llegué a jugar con Raúl Scaglione en la primera local.
Con las inferiores fuimos campeones en juveniles y cadetes. Hubo un torneo en Lincoln, el “Futura”, que lo ganamos un año nosotros y otro Ciclista. En esa camada repartíamos títulos con Ciclista, porque éramos muy parejos. Un torneo cada uno. Desde el minibásquet venía esa rivalidad, pero buena, sana. Fue una época dorada del básquet de Junín en los ´70. De hecho en primera eran unos clásicos de barrio extraordinarios, como seguramente lo fueron 9 de Julio y Argentino.

Llegué a la primera a los 17 años. Se hacían dos torneos locales de primera y estuve en ambos. Las dos veces perdimos la final. Una con Argentino y otra con Sarmiento. Eran torneos relativamente más largos.
Después me fui a La Plata. Me vinieron a hablar de Gimnasia y Esgrima. Un jugador muy conocido que inclusive estuvo en la Selección, Carlos González, vino a hablar a Los Indios y me dieron el pase enseguida.

Jugamos la “B” que vendría a ser La Liga Argentina de ahora, con 36 equipos. Y ascendimos junto con Peñarol y un equipo de Córdoba. Estaban Cerissola, Alegretti, Crivaro, Gastón Carra. Había dos cubanos: Héctor Rodríguez que nos rindió muchísimo y Alberto Cabrera que no jugaba nunca.

Volvimos a ascender y jugamos la “A”. Luego Gimnasia sacó el básquet profesional y nos dio la posibilidad de ir a jugar a equipos de TNA.
Entonces me fui a Olimpia de Venado Tuerto, Pocho Albala era el entrenador. Estaban Medina, un chico de Bahía Blanca que jugaba muy bien, Casermeiro, el americano que había estado en Argentino de Junín –Robert Guyton-. Luego de esa temporada Olimpia empezó a traer otros jugadores como Raca, Nocioni, ganó el TNA y posteriormente hizo grandes campañas en la “A”.

Pasé tres años a San Andrés que estaba Guillermo Vecchio como técnico. Después me fui a jugar dos años a Regatas de San Nicolás donde logramos el ascenso.

Me llamaron de Misiones y estuve un año en Luz y Fuerza. De ahí volví a San Nicolás pero para jugar con Belgrano. Estuvimos a punto de ascender en el TNA.

Ya después me vine a Junín, jugué un tiempo y dejé el básquetbol con 31 años pudiendo seguir tranquilamente.

La década del ´70 fue una cantera inagotable de jugadores. Hoy hay chicos que juegan bien. Cambió mucho la forma de entrenar y de jugar. Mucho se basa en la parte física.

Creo que el 80% de los jugadores actuales no entienden el juego. Más que nada juegan porque están bien físicamente, son buenos defensivamente o cumplen un rol determinado.

Falla también un poco la formación. Creo que no es todo culpa de los entrenadores, sino que los clubes no están trabajando de la mejor manera.

Pienso que los clubes de Liga tienen que estar obligados a tener formadores, que estén bien pagos, que se dediquen a formar y no estén dirigiendo las formativas con la idea que si sacan al entrenador de mayores pegan al salto y vayan a dirigir La Liga.

Es entendible la parte dirigencial. Está muy difícil la parte económica, pagarle bien a los técnicos, los equipos salen caros, no hay idea de un proyecto a largo plazo.

Cuando un técnico de Liga pierde una serie de partidos es el primero que vuela del plantel. Entonces ponen al que habían puesto en formativas para que dirija y se hace un desfasaje que es difícil de acomodar si no hay una idea o un plan a largo plazo sobre todo con gente que conozca de básquetbol. Muchas veces en los clubes hay gente valiosísima para trabajar, pero por ahí esa gente que hace tantas cosas bien para el club en el aspecto edilicio, dirigencial, le erra en las decisiones deportivas porque no conoce a fondo el tema.

¿Ginóbili? Describir a Ginóbili es difícil. Está en el mismo escalón deportivo de lo que hicieron Vilas, Maradona, Messi. Es uno de los deportistas más grandes a nivel Mundial. Lo que ha logrado es enorme, no va a haber nunca más uno igual. Un deportista netamente ganador. Ha ganado todos los títulos posibles, cinco anillos de NBA. Es como en el fútbol que no va a haber otro Maradona, Pelé, Messi. Ojalá algún día salga otro, pero va a ser muy difícil.

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