El juninense Nicolás Romano ante Eduardo Vasirani.
El juninense Nicolás Romano ante Eduardo Vasirani.
LIGA NACIONAL

Atenas de Córdoba hizo pesar su historia

El Griego superó a Quilmes 105-90 en Mar del Plata y cerró la serie por la permanencia 3-0 quedándose en la máxima categoría. Quilmes consuma así su cuarto descenso.

La historia final fue escrita con la tinta lógica de la realidad. Atenas fue superior en el enfrentamiento por serie regular que determinó que Quilmes quede último por primera vez en la temporada y también fue superior en los tres partidos que jugaron entre sí en el play offs por la permanencia.
Y no cambió mucho en el partido final que decretó el cuarto descenso de Quilmes (tercero en 10 años) que comenzó con un mejor primer cuarto del cervecero pero que al igual que en Córdoba, Atenas fue lentamente poniendo de su lado.
El juego estuvo marcado por el lógico estado de nervios que brinda la situación, pero dentro de esa guerra mental Quilmes pudo hacer pie inicial con un nuevo cambio táctico poniendo a Maxi Maciel de titular, pero llevando esta vez además el peso de la marca directa sobre el ala pivote goleador del rival sin usar a Frazier sobre Romano.
Quilmes salió mejor parado que Atenas (5-0) con una marca más agresiva y concentrada pero, al igual que ocurrió en Córdoba, el mejor juego del cervecero no se podía reflejar en el tanteador. Llegó a sacar 8 puntos dos veces (15-7 y 17-9) con Jackson jugando de manera muy inteligente para pasar o anotar, pero Atenas siempre tuvo un recurso a mano para poder anotar puntos cuando la estuvo pasando mal. Por lo general de la mano del dueto Romano-Williams.
La visita cambió su fisonomía del mismo modo que lo hizo en el juego dos: con el ingreso de Maxi Stanic al campo. El base de Atenas le cambió el ritmo al partido y desarmó la firme defensa del 5x5 que proponía Quilmes atacando en velocidad desde el rebote defensivo mismo. Corriendo con pases largos, sin perder tiempo, abrió caminos para Moore y Chiarini y logró llevar el cierre del primer cuarto a un mini parcial 4-12.
En el segundo cuarto, Quilmes volvió a tomar las riendas del juego, esta vez controlando mejor a Stanic y sobre todo obligando a Atenas a jugar estacionado, donde el conjunto cordobés no podía hacer pesar sus internos, bien tomados por el bloque defensivo del local.
La distancia llegó a la máxima de 10 (34-24) pero otra vez Stanic apagó el incendio encontrando como socio a Barovero. De todos modos el aire del partido cambió cuando Jonathan Moore pudo jugar más suelto desde el perímetro. “A falta de juego, buenos son los tiros abiertos” habrá pensando Moore que bombardeó la defensa de Quilmes con dos triples y tres libres (falta al triple de Frazier).
El alero de Atenas sumó 14 de sus 16 puntos del primer tiempo en el segundo cuarto y fue factor clave de la mejoría de su equipo. Del otro lado Víctor Fernández se notó con el gol (7) pero Quilmes siguió extrañando el tiro abierto, como le ocurrió toda la serie, con apenas 3/10 en triples en la primera mitad.
La secuencia: triple de Moore, triple de Romano y doble del propio Nico Romano tras recupero dieron vuelta el tanteador (45-47) con parcial 11-23. Lo único que cambió de verdad fue que Atenas empezó a meter los tiros que erró en el primer cuarto (0/5 en triples). En el segundo segmento atacó con 4/5 desde el perímetro y todo le fue más fácil. Quilmes empezó a mostrar, una vez más su endeblez defensiva, la misma que lo llevó al descenso.
En el tercer cuarto Atenas termina por definir el humor del juego. Puso el partido definitivamente de su lado con el laburo inicial de Williams infalible para aplicar tres jugadas seguidas de foul y gol y una vez que se cargó de falta apareció Romano en tándem con Moore (57-66 a falta de 6 min) para sacar distancias ante una defensa que ya no pudo nunca más establecer superioridad como en el primer cuarto.
Winsome Frazier dejaba ver con claridad que estaba lejos de ser el jugador que pudiera solucionar algo. Endeble en defensa (cuando siempre se había mostrado proactivo) insistió con ir para adentro, o pasar el balón. Como dato curioso terminó una serie de tres partidos sin tirar siquiera un solo triple (traía 4.7 triples lanzados por juego). Sin embargo Bianchelli prefirió dejarlo en cancha esperando que Frazier se encontrara a sí mismo para dar algo de lo que alguna vez mostró.
En el apartado de la lucha Quilmes no dejó de anotarse y poner su cuota de esfuerzo pero desde que Atenas sacó 10 puntos el cervecero perdió por completo el foco defensivo y se dedicó a correr de atrás las intenciones del equipo rival. Cuando los cordobeses intuyeron, olieron, detectaron que el viento del partido había cambiado, se adueñaron de todo y bajaron su nivel de tensión.
Además Atenas salió muy bien parado de la situación preocupante de la doble técnica a Moore (por jugar un duelo particular con la gente) que derivó en su descalificación cuando su equipo ganaba 59-67 a falta de cinco minutos.
Otro triple de Romano estiró la máxima a 13 (63-76) distancia que empezó a oscilar entre los 9 y los 14. Cuando Martina cometió su quinta falta Osvaldo Arduh decidió el ingreso de Lema por el pivote y de tal modo dejó armando un quinteto con Romano de pivote y cuatro perimetrales (dos bases) para poder tener la pelota y circular el balón ante la desesperación del rival
En el cuarto final Atenas terminó de resolver la faena ante un Quilmes completamente ido de la cabeza. Los jugadores del equipo marplatense frenaron torpemente y con falta casi todas las intenciones ofensivas del rival. Corrieron desesperados el campo, dieron su cuota de sacrificio, energía y corazón pero el básquet lo ponía Atenas, que además lució infalible desde la línea de libres (33/39, 84% en simples).
Por el contrario, Quilmes dejó 15 puntos desde la línea de libres (14/29, 48%) aunque está claro que el problema no fue lo que erró (8/23 en triples) sino lo que no pudo defender. Esta vez fueron 105 puntos lo que recibió pero venía de recibir 93 y 99 puntos respectivamente en Córdoba y siempre en tiempo regular, sin suplementario.
Es imposible que se le pueda adjudicar un problema de resultados a Quilmes por situaciones ofensivas cuando no defendió bien en todo el año (fue el más goleado de la rueda regular) siendo un flan defensivo en el play offs por la permanencia y lo terminó pagando caro con la pérdida de la categoría.
Atenas en este play offs hizo casi todo bien, incluso cerrar el juego con dignidad (después del episodio de Moore) y los pibes Chiarini-Baralle-Lema acompañados por los estandartes Stanic-Romano le dieron sustento a la ventaja conseguida. Quilmes no pudo nunca acercarse para discutir el resultado final.
A Atenas le quedará grabada esta temporada como la peor de su rica historia, pero con conciencia de que trabajó bien para salir de la pesadilla y darle una mano a la lógica. Fue un equipo armado con otras ambiciones que terminó penando. Pero cuando peor estaba mejor reaccionó.
Quilmes tuvo un año de reacomodamiento dirigencial, flojo rendimiento de los jugadores y cuerpo técnico y aunque trabajó para cambiar la gestión no logró evitar el descenso. Si algo le queda a Quilmes para siempre es sin dudas su gente. Cuarto descenso de local y siguen estando. Y lo seguirán haciendo. Desde allí construir un mejor futuro depende de sí mismo.

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