Todo pasa por un problema económico
OPINIÓN

Todo pasa por un problema económico

A propósito de la situación contractual de Argentino en La Liga Nacional de Básquetbol.
Las cosas se pueden hacer con 100 pesos y con 10 pesos, todo pasa por la disponibilidad de dinero con que uno cuente.
Allá por el 2005 las cosas se hicieron con 100 pesos y todo fue una catástrofe porque, en la trama secreta, Argentino acababa de regalarle “el modelo” a Ciclista Juninense que derivó en su primer ascenso a la Liga Nacional y que el Turco lo pagó con creces cuando el mismo quinteto Verdirrojo lo mandara al descenso como bala de cañón.
Pero eso fue, lisa y llanamente, un grosero error de los dirigentes de turno que -obnubilados por el exceso de dinero y con una cuota de ignorancia mediante- se dejaron vender un buzón por los “fondos buitres” de turno.
Todos hicieron un pingüe negociado, menos Argentino, que tuvo que se reflotado poco más que de las cenizas.
Ahora la situación es parecida, pero distinta. Argentino exportó el modelo por necesidad. Acá no hay un mango, ni tampoco aparecen dadivosos que lo aporten. La situación económica del país tampoco ayuda demasiado, sino más bien termina de pisotear a los clubes empobrecidos por el arrastre de su mismo modelo económico de tres años a esta parte. La alegría popular parece no estar en sus planes.
Ni lerdo ni perezoso, acuciado por la situación que Argentino vendía la plaza (porque si no se quedaba) Marcos Saglietti se llevó el modelito a Sunchales y, parece, le va bárbaro. Al menos no pinta para descenso.
Y también lo copió Estudiantes de Concordia, que dejó de gastar fortunas e hizo un equipo más modesto. Al parecer, no le va tan mal.
Ahora el problema quedó en Las Morochas y, por más que lo den vuelta como una media, no hay plata.
Encima se perdieron los partidos ganables y, después de las fiestas, en enero, llegan los no ganables –al menos en los papeles previos-. Equipos que se armaron hasta los dientes y que te ganan de local, empate y visitante: La Unión de Formosa, Obras Sanitarias de la Nación, San Lorenzo de Almagro, Instituto Central Córdoba y, en menor escala, el glorioso Atenas de Córdoba.
El haber salido demasiado tarde al mercado –se dieron muchas vueltas por la venta de la plaza que nunca existió- hizo tal vez que jugadores potables que habrían estado acá, no lo fueron.
Parece un tobogán sin salida. Y, entonces, la cosa se puede espesar más todavía.
¿Aparecerá algún iluminado con una solución mágica?. Seguramente algo tiene que pasar… y va a pasar.

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