Juan María Traverso en su museo de Villa Ramallo.
Juan María Traverso en su museo de Villa Ramallo.
AUTOMOVILISMO

Traverso: “El piloto que más se me parece es Agustín Canapino”

El ex piloto habló de la actualidad, las rivalidades, la familia y sus autos preferidos.

Es casi como una paradoja que en medio de la tranquilidad de Villa Ramallo, muy cerca de la estación de tren, en la paz que conjuga la unión de la llanura pampeana con el río, este espacio encierre tanta historia tan ruidosa por la actividad, el automovilismo más rugiente, como por la trascendencia de su gran protagonista. Allí deambula Juan María Traverso, orgulloso de mostrar el Galpón, como lo llama, el museo que creó para recibir a amigos y todo aquel que quiera visitar buena parte de la historia del deporte nacional.
En una nota de Carburando para Sportia, el noticiero de TyC Sports, Traverso hizo un repaso por su trayectoria a través de trofeos, fotos, recortes periodísticos y, obviamente, los autos con los que alcanzó la gloria. “No conozco a un corredor que haya guardado todo. En mi caso, mi viejo, cuando ya no le quedó otra que aceptar que iba a correr en autos, me pidió que guardara todo lo que obtuviera. Y eso hice. Y cuando murió mi papá, seguí con la costumbre. Y acá está todo”, comentó el Flaco.
La visita se organizó a través de Total Argentina, que aprovechó el almuerzo para un grupo muy reducido de invitados, para realizar anuncios en el país. “Hay unas cuantas copas. No tengo idea cuántas son. Y en realidad faltan algunas rotas y las están reparando”, advierte en medio de un muy rico asado. “Está bueno, tierno. Pero nada que ver a como yo lo hago”, bromea.
Los dos Torino están juntos en el espacio Traverso. El que le permitió comenzar en el Turismo Carretera, hace 47 años, y con el que se despidió del automovilismo. El naranja y el violeta: “Si bien están a la vista las diferencias entre ambos, en realidad pasaron 35 años entre uno y otro. Y la verdad pienso: ‘Estoy loco’. Tal vez corrí más de la cuenta. Porque me metí en una generación que no es la mía. Las maniobras que hacía con los de mi época no las podía hacer con los chicos, con lo cual perdés. Y se completó la etapa”, indicó Traverso.
El Flaco reafirma que jamás se le cruzó por la cabeza regresar al automovilismo tras aquel 8 de agosto de 2005: “Cuando escuchó a alguien decir que a fin de año se retira, pienso que hasta fin de año va a sufrir. Cuando quise dejar, dejé y no sufrí. La mayoría que volvió, fracasó y tiró todo lo que hizo. Yo corrí más de la cuenta para no volver. Es cierto que pensé ‘¿Cómo sigo?’ Comencé una vida nueva. Pero disfruto de todo, de mi nuevo mundo, pero no me subo más”.
Claro que Traverso diferencia sus actitudes en las pistas y en la vida privada: “Con la familia soy un tipo normal. Cuando corría, el martes me juntaba con mis amigos como un tipo normal. Los problemas de la pista se quedaban en la pista. Puteaba, pateaba las puertas… No lo trasladaba a mi vida personal. Y viceversa. Con el viejo Di Palma éramos íntimos amigos, pero en la pista éramos rivales”.
¿Quién es el Traverso de la actualidad? “Es muy difícil comparar pilotos de distintas épocas. Pero no por manejo. Seguro debe haber pilotos que manejan mejor que yo. ¿Cómo puedo saber si era mejor Schumacher, Senna o Fangio? Soy enemigo de comparar. Hoy en día creo que (Agustín) Canapino se parece. Porque lo veo que disfruta cuando está arriba del auto. Más allá de que maneje bien. Y lo respeto por eso, más que por que maneja bien”.
En el repaso por el Galpón del Flaco, Traverso hizo referencia a los autos más importantes de su museo. Por ejemplo, el recordado Peugeot 405 con el que salió campeón de TC2000: “Este auto es muy importante en mi vida por que fue la primera vez que me dieron la responsabilidad de armar íntegramente un equipo. Y armamos un gran team. El primer año fue de desarrollo y el segundo fue el campeonato impresionante que ganamos”.
¿Cuáles son los autos más emblemáticos, los que todos los días pasás y los mirás de manera especial? “El Torino naranja es uno. Por ser el primero. Y el otro es el Chevrolet violeta, porque marcó un antes y un después en el Turismo Carretera.”
Pero para el gran público, también está la Renault Fuego blanca que quedó en la memoria colectiva de los fierreros. La de las grandes hazañas: “Esta Fuego es la que se prendió fuego. También perdí la rueda en Pigüé. El lubricante estaba ubicado en la parte derecha debajo del capot y el motor en la parte izquierda. Por eso yo mantenía la mirada en que se mantuviera en ese costado. Si pasaba para el otro lado se complicaba porque estaba toda la nafta y me bajaba. Los pilotos de antes sabíamos de temas técnicos. Desde afuera esa carrera fue emocionante. Desde adentro yo la quería prender fuego…”.
Pero no sólo los autos deportivos llaman la atención. Por allí está el Jaguar, modelo que Traverso utilizó para su vida personal. Y otros muy curiosos: “Un día me llaman y me dicen que tienen un auto mío. Un Rambler. Estaba a nombre de Juan Cruz Traverso, mi viejo. Lo fuimos a buscar. Es un auto que tiene una linda historia, porque el día que mi papá lo compró, se lo trajeron, se lo pedí para manejarlo. Tenía 16 o 17 años. Y en unos caminos de por acá, se lo volqué. Casi me fusila”.
Para quienes quieran visitar el museo de Traverso, se habilitará una vez por semana y con reserva previa en la fan page de Facebook de “El Galpón del Flaco”.

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