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“B” METROPOLITANA

Sarmiento tuvo una labor decepcionante ante Armenio y sólo valió el rescate del punto

Fue cero a cero en el estadio “Eva Perón” y el equipo juninense se mostró desordenado en varios pasajes del encuentro, con escasa profundidad. En cambio, el elenco visitante fue prolijo y hasta contó con más oportunidades claras para ganar.

Sarmiento quedó en deuda después de no afirmar ayer lo realizado el pasado sábado, donde había vuelto al triunfo ante San Telmo. Porque más allá de presentar bajas importantes en su estructura, como los suspendidos Mauro Navone y Juan Carlos Zuleta, el equipo dejó una pobre imagen. Casi nunca encontró una línea de juego y hasta, en un balance de llegadas de uno y otro equipo, Deportivo Armenio estuvo más cerca de la victoria. Por eso lo único rescatable para el equipo juninense en esta actuación como local pasó porque al menos pudo sumar un punto y conservó la distancia ante este rival de turno que lucha por ingresar al reducido. Por cierto, el punto vale también si nos remitimos a lo sucedido diez días atrás donde en un encuentro similar, al jugado contra Armenio, se quedó sin nada ante Brown de Adrogué en el propio estadio “Eva Perón”.
Con las ausencias señaladas en Sarmiento, el técnico Ginarte rearmó el mediocampo y Jonhy Aquino apareció en una posición de enganche, mientras que como volantes centrales se pararon Pablo Ayala y Gastón Díaz. Un medio-campo que no funcionó en casi ningún momento. Se presentaron tanto problemas para defender y como para atacar. Tampoco el equipo halló soluciones, principalmente ofensivas, con los volantes por afuera, Carlos Llamos y Cristian Saboredo. De esta manera, la pelota escasamente les llegó limpia a los delanteros Alexis Martínez y Luciano Lo Bianco.
En la primera etapa, el local arrimó cierto peligro con un par de cabezazos (primero de Lo Bianco y luego de Bustos, que terminaron en las manos del golero Luca) y recién cuando expiraba el período consiguió hilvanar dos jugadas asociadas para generar riesgo. Saboredo y Lo Bianco, respectivamente, patearon apenas desviado desde una buena posición.
Defensivamente, Sarmiento retrocedía mal y dejaba espacios a Deportivo Arme-nio. Así la visita estuvo a punto de convertir por intermedio de Matos luego de un corner a favor del dueño de casa.
Un Armenio que jugaba con tres en el fondo (Sosa, Perassi y Néstor Fernán-dez), pero con dos volantes de contención, De la Vega y Brutto, que colaboraban. Entonces, el conjunto de la colectividad logró mantener solidez defensiva.
En tanto, en ataque, con Cisterna y Orsi, en la función de doble enganche, generaron inconvenientes a la marca adversaria. Pero como estos dos jugadores pocas veces quedaban cerca del único delantero definido, Matos, y tampoco llegaba un volante por afuera (ya sea Flores por derecha, porque Faría sólo jugó diez minutos, o Silva por izquierda), el equipo carecía de profundidad. Preocupó únicamente con remates de media distancia como los ensayados por Matos u otro de Cisterna que desvió el arquero Burela.

Sin una reacción

La esperanza estaba en que hubiera un cambio en Sarmiento para la segunda parte según lo observado en los primeros cuarenta y cinco minutos. Sin embargo, el equipo siguió sin reacción y cometió más errores, sobre todo en la entrega y en el retroceso cuando perdió la pelota, para exponerse a los contraataques de Deportivo Armenio, que puso en tres ocasiones a un jugador mano a mano con el guardavalla Rodrigo Burela. El “1” local tapó dos de ellos a Matos y Cisterna tiró afuera en un restante.
Primero el técnico de Sarmiento, Jorge Ginarte, intentó darle más potencia en ofensiva con el cambio de delantero por delantero, Gardú por Alexis Martínez. Luego buscó otra variante con la salida de Llamos, el paso de Díaz por la derecha, el retroceso de Aquino para jugar junto Ayala por el medio y Lo Bianco en la posición de enganche. Sin embargo, la mejoría esperada no llegó y lo más saliente realizado por el “verde” en el complemento fue una acción colectiva, con la participación de Gardú y Chiorazzo, que derivó en Lo Bianco y su disparo que se estrelló en la parte alta del travesaño en el minuto cuarenta y uno. Poco. Muy po-co.
Se salvó un punto y vale. Porque fue otra actuación donde si se hubiera quedado con las manos vacías, no hubiese sorprendido a nadie.

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