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ELIMINATORIAS

Milagro de Dios

¿De Maradona? No, ayuda divina para que la Argentina llegue a Sudáfrica 2010. Ahora es tiempo de usar la receta de México '86.

Cuando Humbertito y Julito Grondona convocaron a Diego Maradona para que conduzca la Selección, lo convencieron con la idea de revivir la mística del ?86, el equipo que lideró al título Mundial. Recién asumido, el Diez abrumaba a sus dirigidos con el respeto que había que tenerle a la camiseta. Así empezó con el pie derecho su camino como entrenador. Pero perdió el control del equipo y tuvo que aparecer el espíritu del '86 para llegar a Sudáfrica. Se logró el objetivo con mucha angustia y sabiendo que habrá que cambiar el camino para logar algo importante.
La clasificación tiene una explicación divina. Porque más allá del desahogo final de Maradona y compañía, que describen la explosión de un equipo, el boleto a Sudáfrica se consiguió sólo con sacrificio. Lejano a lo que cualquiera podía imaginar, a priori, de una Selección que tiene al mejor jugador del planeta en la cancha, el cupo al Mundial llegó por la ventana, algo que no había pasado desde que se juega con este formato.
Llegó el milagro de Dios, rociando el Centenario. Tal vez con los espíritus de la generación del ?86 dando vueltas. De ese sentimiento que quiso revivir Maradona desde la asunción, en octubre del año pasado. Porque el pasaje mundialista se ganó con garra, ante la incapacidad de armar un equipo que genere algo de fútbol.
Desde la humillante goleada recibida ante Bolivia -golpe durísimo de asimilar- el seleccionado se olvidó de crear juego. Así llegaron el pobre triunfo sobre Colombia y las derrotas consecutivas contra Ecuador, Brasil y Paraguay que hicieron temblar a todos. Porque la posibilidad de quedar afuera de la Copa del Mundo por primera vez desde México ?70.
Pero con dramatismo se escribió un párrafo más en la película de Martín Palermo y la Argentina consiguió el afónico triunfo sobre Perú, en una remake del gol que hizo Ricardo Gareca en 1985. Efectivamente los fantasmas del ?86 volaron por Montevideo. Porque otra vez, con mucha más garra que juego, orientado en los cambios defensivos por Carlos Bilardo, supo sacar el triunfo en el clásico ante Uruguay con gol de otro rubio, alto y flaco. Apareció Mario Bolatti para el gol que selló el pasaje a Sudáfrica.
Por milagro de Dios y mérito de los jugadores se llegó a la meta buscada. La Argentina estará en Sudáfrica 2010. Ahora será tiempo de  revertir la historia y que este sufrimiento sirva de aprendizaje, construyendo una idea de juego que tenga a Lionel Messi como valor agregado. Como Maradona en el 86.

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