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EL SUPERCLASICO TERMINO 1 A 1

Arañazo

River tenía un panorama oscuro, pero apareció Gallardo y de tiro libre empató el súper para ganar un punto que le da vida. “El gol fue un desahogo”, dijo el Muñeco.

Pese a no pararse como enganche clásico, Marcelo Gallardo debía ser la manija de River. Pero transitaba el segundo tiempo y el Muñeco estaba más preocupado por cubrir los espacios por la banda izquierda que por tomar la pelota. Cuando le llegaba la pelota trataba de tocar rápido con un compañero y moverse. Battaglia lo había raspado un poco y su participación en el clásico iba a pasar al olvido. Pero en un tiro libre, su inmaculada categoría para ejecutarlo hizo su gran aporte. La pelota voló por arriba de la barrera y se metió junto al palo derecho de Abbondanzieri, que pese al estirón no pudo evitar el arañazo.
Nada que ver con aquel altercado que tuvieron en la Bombonera en la Libertadores '04, cuando en el juego de manos, Gallardo le cortó el pómulo al arquero de Boca. Como había contado el sábado el Pato, existió una charla y quedaron en buenos términos. Esta vez el arañazo llegó en un tiro libre. Porque River caía en la Bombonera y la pasaba mal después del gol de Martín Palermo. Porque la paridad que tenía el partido se inclinaba para un domino boquense. Y después del atrevimiento de Diego Buonanotte, que desencadenó en una falta fuerte que pitó Gustavo Bassi. Sebastián Battaglia no tuvo otra alternativa que darle el tiro libre.
Y fue Gallardo el que tomó la pelota y fue por la primera situación clara. Con el pie derecho colocó la pelota bien lejos de Abbondanzieri. "Pensé en pegarle al palo del Pato, porque venían de hacerle un gol de tiro libre (NdeR: Gastón Fernández le marcó en Estudiantes-Boca) y pensé que se iba a jugar un poco más. Pero después cambié y entró linda", contó el Muñeco después del partido.
Con el empate, River tomó identidad y dominó el partido. "Nos vamos conformes porque nos vamos con los últimos minutos que dejamos una buena imagen. Además nos vamos contentos por la actitud del equipo, un espíritu enorme", analizó el 10 de River, que esta vez jugó como volante izquierdo. "Pensamos qué Ibarra no subiera, más que yo marcara a Ibarra. Había hecho esa función cuando jugué en Mónaco y si hubiera tenido mejor estado físico, podría haberme destacado más", aceptó Gallardo.
De todas formas, el Muñeco sabe de la importancia que tuvo su gol, que puede marcar un punto de inflexión para este River en la temporada. "Después del gol fue un desahogo, porque fue un clásico y estos goles quedan en la historia. Esto nos viene muy bien", cerró.

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