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UNA TENDENCIA DE LA NOCHE

Fiestas privadas: en Junín hay cada vez más denuncias por ruidos molestos

Graciela Barco, directora de Inspección General, afirmó que "ha crecido mucho" el número de quejas de vecinos por el alto volumen de la música en estos eventos. El alquiler de quintas, venta de alcohol y entradas de forma irregular, en la mira de las autoridades.

La organización de fiestas privadas en casas o quintas de Junín parece ser una tendencia creciente, según se desprende de la oferta de estos eventos, las quejas de vecinos en las redes sociales y la propia palabra de las autoridades.
En la zona de quintas, las quejas por las fiestas son recurrentes. Allí, los vecinos apuntan directamente a los dueños de las propiedades, por "no mirar a quien le alquilan" el lugar.
"Es la segunda vez que alquilás la quinta irresponsablemente a descontrolados y maleducados que no dejan dormir a los vecinos. No te importa nada", fue el mensaje que envió una lectora a través del Facebook de este diario, a la propietaria de una casa lindera.
Graciela Barco, directora de Inspección General de Junín destacó la cantidad de trabajo que tienen los fines de semana a la noche. "Este año se hicieron muchos procedimientos, la semana pasada se realizó uno muy resonante con personal de la Comisaría Primera y demás efectivos en una fiesta donde no logramos constatar la venta de alcohol, aunque de antemano ya estábamos informados de que lo iban a hacer", dijo.
"Estamos trabajando muchísimo. Hemos ido mejorando en las inspecciones, en lo que es la tarea de inteligencia para detectar este tipo de fiestas y llegar a tiempo. A veces uno no puede hablar de una mejora respecto a las doscientas que logramos suspender al cabo de un año y medio", agregó.
Pero sí confirmó que "lo que ha crecido mucho es la denuncia de vecinos por ruidos molestos, que es la única infracción que podemos hacer en el caso de las fiestas privadas". Y agregó: "Hay varios aspectos en los que podemos intervenir con policía, como por ejemplo cuando se comprueba que se venden entradas o alcohol o ambas cosas en esos encuentros. No he podido constatar presencia de menores, no me compete a mí porque nosotros no pedimos documentación, lo hace la Policía", afirmó.
Barco relató que en ocasiones, hasta los organizadores simulan eventos sociales como cumpleaños de quince para poder llevar adelante el festejo. "Hoy por hoy los chicos ya están muy alertados y hemos llegado a lugares que habían sido denunciados por vecinos, además los que estaban adentro tenían pulseras en mano y nos encontrábamos con cumpleañeras de quince que hasta tenían el vestido blanco puesto", contó.
En cuanto a la venta de alcohol de forma clandestina, sin habilitación, la titular de Inspección General dijo que "pese a que en algunos casos se publicitan las fiestas con venta de alcohol a través de las redes sociales, es muy complicado descubrirlo cuando nos establecemos en el lugar porque son domicilios privados", detalló.

"Lugares emblemáticos"
Las zonas de quintas son uno de los lugares típicos en donde hace tiempo se realizan fiestas de todo tipo. No solamente las protagonizan jóvenes. Allí, el trabajo es arduo y a pesar de las reiteradas visitas de las ciudades, la problemática persiste.
"Hay muchas en lugares emblemáticos de la Ciudad, por ejemplo una en inmediaciones de La Pequeña Familia, que se viene haciendo con asiduidad, pero no pudimos constatar nada", señaló.
"Hablamos con los dueños del lugar y logramos que se abortara la fiesta, pero en otros casos, en quintas muy emblemáticas se siguen haciendo", dijo.
En cuanto a la forma de proceder, Barco explicó las acciones que están a su alcance. "He tenido reuniones con chicos, he ido a sus casas, porque uno ya sabe quiénes son los que organizan. Se les advierte el riesgo que implica hacer una fiesta en una quinta, donde puede haber un cable suelto, se puede cortar la luz, está el riesgo de la ruta y un montón de cosas más.", dijo.
En cuanto a los personajes que se dediquen a la organización sistemática e irregular de estos eventos, Barco dijo: "No me consta que haya una o más figuras que acaparen la organización de este tipo de reuniones para sacar un rédito económico propio".
Muchos de estos festejos privados, en boga entre los jóvenes juninenses, cuentan con todo tipo de servicios y divertimentos, desde un dee jay (disc jockey) y luces hasta seguridad privada en la puerta, baños químicos y la venta de entradas para tener acceso a la “canilla libre” de bebidas alcóholicas, lo que está prohibido por la ley provincial 14.050 (ver recuadro).
El año pasado fueron más de doscientas las clausuras. En los primeros quince días de enero, llegaron a 60 los procedimientos. Así y todo, la problemática vuelve cada fin de semana.

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