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LA VIDA DIGITAL INCIDE EN EL MUNDO OFFLINE

El perfil online de las personas condiciona la búsqueda laboral

Las fotos, los comentarios y los amigos de Internet pueden funcionar como carta de presentación. Cada vez son más las empresas que googlean a los postulantes.

La palabra googlear no aparece registrada en la Real Academia Española. Sin embargo, cualquier persona que más o menos se defienda en Internet entiende de que se trata: buscar información de algo o alguien en un buscador online.
La idea es descubrir qué datos guarda la web sobre el objeto de interés. Y casi siempre aporta algo, tanto de las personas como de las cosas. Es más, para los que todavía no cumplieron 50 hasta puede resultar raro que alguien no figure de ningún modo en Internet.
El espacio digital se va convirtiendo en un mediador de la vida social. Ya no hace falta visitar a un amigo para mirar el álbum de fotos de su viaje, alcanza con abrir Facebook para ver las imágenes, incluso con comentarios de otros allegados. Tampoco es necesario hablar con alguien para saber qué piensa respecto a algún tema ni cómo se siente en ese momento, cada vez son más los que se adelantan a la pregunta y postean cuanta idea les cruce por la cabeza.
Para muchos la idea resulta encantadora: suben una foto o comentan algo y en cuestión de segundos reciben alguna respuesta de sus contactos.
Pero la web acumula, no borra ni olvida. Y basta un mínimo descuido para que los contenidos de las redes sociales sean accesibles a desconocidos.
Reuniendo el material que se encuentra en cada sitio es posible armar un perfil del usuario. Que incluirá las opiniones de años atrás sobre aquel tema, las fotos de la fiesta y las sensaciones de aquella etapa nostálgica, que pese al paso del tiempo permanecerán por siempre inalterables en la pantalla.
Dejando de lado la posibilidad de algún psicópata o delincuente hurgando entre los datos, cada vez se naturaliza más el “googlear” a alguien de interés. Los datos que lanza la pantalla van tomando cada vez más relevancia en el mundo offline. Y no todos los usuarios de la web son conscientes de que eso que suben un día quedará por siempre, y en más de una ocasión actuará como carta de presentación.
Ximena Díaz Alarcón, de la consultora de tendencias Trendsity, señala que los adolescentes y los jóvenes adultos -que son los que más información comparten en las redes sociales- no son conscientes de que esos datos pasarán a formar parte de un perfil online que se va engrosando permanentemente. Cada vez son más las empresas que googlean a quienes se postulan en sus búsquedas para determinar el perfil social de los candidatos. Buscan en la web esos datos que no figuran en el currículum y que aportan información sobre comportamientos o características de la personalidad.
Belckys Herrera se encarga de seleccionar personal en una empresa de recursos humanos, y confiesa que cuando se trata de puestos jerárquicos o que demanden cierta responsabilidad googlean a los postulantes. Dice que además de las fotos, de los comentarios, de prestar atención a los “me gusta”, y de leer el extracto que figura en sus redes sociales, miran la lista de contactos: “La red de relaciones de los candidatos puede influir en el proceso de selección. Aporta información sobre el momento en el que se encuentra la persona. Y también evaluamos cómo establecen las relaciones con los otros”.
En relación al comportamiento de los usuarios de las redes sociales, Díaz Alarcón sostiene que la mayoría no son conscientes de que un futuro posible empleador podría acceder a la información que publican, y no le otorgan la importancia que merece.
La especialista en tendencias explica que “muchos todavía piensan que existe una diferencia entre la vida real y lo virtual”, y esta supuesta separación entre ambos mundos permitiría un comportamiento “más despreocupado” en Internet que, según esa concepción, debería interpretarse como desligado de la “otra” vida.
“Es un error muy común hablar de la vida en Internet y de la vida real. Lo que pasa en ambos lugares es real”, coincide Sebastián Bortnik, especialista de seguridad informática de Eset Latinoamérica, y remarca la importancia de cuidar la información que se sube a la web, porque “una vez que comenzó a circular es muy difícil de sacar”.
“Estamos en la etapa mala: las cosas están empezando a pasar y todavía no terminamos de entender el impacto de Internet en nuestras vidas”, dice Bortnik, y señala que en la actualidad la población se divide en tres grupos: los nativos digitales, los inmigrantes digitales (comenzaron a utilizar Internet de grandes) y los que están fuera del mundo tecnológico, y sostiene: “Cuando los nativos digitales sean adultos y surjan otras nuevas generaciones se comprenderá mejor las consecuencias y nacerá una concepción más madura de la información que circula”.

Difamación online
Suele suceder que una persona difama a otra con comentarios ofensivos o con imágenes capaces de denigrar. También es frecuente el robo de identidad para publicar determinado tipo de material.
Estos casos no son fáciles de resolver, ni siquiera desde el punto de vista legal. En principio, entre lo que se considera agravio o libertad de expresión existen muchos puntos grises y los sitios generalmente se niegan a retirar el contenido publicado.
Raúl Martínez Fazzalari, abogado especialista en seguridad informática, explica que si la persona que subió la imagen o realizó el comentario ofensivo se niega a retirarlo, o si éste se difundió de forma anónima, la opción es pedir al buscador que no indexe la página que contiene el agravio a los resultados que arroja en una búsqueda.
“Lo que se pide es que el buscador no traiga como resultado ese link en una búsqueda vinculada a la víctima, pero el contenido seguirá en la web”, explica Fazzalari, y cuenta que aún así el proceso es complicado: “Generalmente el buscador no lo retira. Algunos casos tardaron años y llegaron hasta la Corte Suprema”.
Cualquier persona, usuaria o no de Internet, puede ser víctima de algún tipo de difamación, y en todos los casos resulta difícil de resolver. “Hay muchísimos casos de personas que no pudieron limpiar su perfil en Internet”, dice Bortnik, y plantea que además de ser cuidadoso con el material que se sube también es importante no creer ciegamente en todo lo que se lee. “Que los contenidos dejen de circular es imposible. Pero con el tiempo cambiará la concepción de Internet y se comprenderá mejor su funcionamiento hasta lograr un mejor manejo”, confía. “La red de relaciones de los candidatos puede influir en el proceso de selección. También evaluamos las relaciones con los otros”.

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