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A UN AÑO DEL CRIMEN DE PAOLA

Caso Tomé: "Se hace muy difícil vivir con esta carga"

Olga y Néstor, padres de la mujer de 38 años asesinada en su local de ropa en el centro, expresaron su dolor e impotencia por la pérdida de su hija. "No tendría ni que haber pasado ni con Sandra Colo", manifestaron.

Olga y Néstor creen que lo que les pasó no es real. Que es una película. Y así es como parece al escucharlos. Es jueves a la tarde y nos reciben en su casa con motivo de una entrevista, cumplido un año del crimen de su hija, Paola Tomé, de 38 años.
Habían venido a Junín en el 2008. "Buscando tranquilidad", afirma Néstor Tomé, su padre. El matrimonio es de Junín, pero por cuestiones laborales se encontraba en Buenos Aires –entre otras localidades– desde hacía varios años. "Después se vino Paola. Había puesto un negocio. Estaba andando bien y pasa esto. Entonces es bastante difícil. Somos muy poquitos en la familia. Tengo una hija y un nieto y se terminó la familia", dice el hombre. "Tenemos un hijo en Tandil con otro nietito", agrega Olga Rocchetti, esposa de Néstor y madre de Paola.
Paola atendía su negocio de ropa infantil "Rowena", situado en General Paz 45. Allí fue encontrada sin vida por su hermana, el 17 de enero del año pasado. La investigación determinó que había sido asesinada un día antes. También concluyó que el autor fue Rubén Rodolfo Recalde, un chapista de 54 años, quien luego sería señalado por la muerte de Sandra Colo, otro conmocionante episodio de características similares ocurrido un año atrás en el pelotero "Abracadabra", de Alem 388, donde trabajaba la víctima, de 43 años.
"Nuestra idea es terminar cuanto antes con esto porque nos queremos ir los poquitos que estamos acá a Tandil y estar toda la familia junta", dice Olga. "Nunca se va a poder dejar atrás. Es una cosa que uno la va a llevar siempre, pero por lo menos un cambio de lugar y de ambiente. Ver crecer a nuestro nieto. Eso va a ser una cosa interesante y buena para nosotros", expresa.
Los Tomé conversan sentados en un sillón en el living de su casa, en el barrio 9 de Julio. Detrás de ellos hay un mueble repleto de libros y retratos. La foto más grande es una de Paola el día de su casamiento –luego se separó.
"Pensamos que acá –en Junín– íbamos a lograr tranquilidad", dice Olga.
Paola era analista de sistemas, con una exitosa carrera en importantes empresas. Pero luego de quedar sola en Buenos Aires, luego de la mudanza de su hermano a Tandil, decidió sumarse al grupo que eligió como destino Junín.
"Estoy cansada de Buenos Aires, del subte, del amontonamiento. Me voy, me voy. Veré, cómo me arreglo, pondré un negocio", decía, tal como recuerda su madre.
"Estuvo haciendo un estudio de mercado con otra persona para ver qué tipo de negocio ponía. Pasó un tiempo y eligió lo que a ella le gustaba: ropa de chicos de buena calidad. Estuvo un año trabajando online para la misma empresa", cuenta Olga y se lamenta: "nunca nos imaginamos una cosa así".
Madre e hija estaban preparadas, a lo sumo para afrontar un asalto. "Yo la acompañaba mucho en el negocio y siempre hablamos que podría entrar una persona a robar, entonces quedamos que le damos esto o aquello. Esa alternativa estaba. Pero nunca una cosa así", insistió Olga.

Recalde
El acusado de haber asesinado a Paola Tomé por "asfixia mecánica por estrangulación a lazo", espera en la cárcel el proceso en su contra, en el que también será juzgado por el crimen de Sandra Colo. En ambos casos, los peritos encontraron su ADN en el cuerpo de las víctimas.
"Nunca lo vi a ese hombre", sostiene Olga: "(el local) tenía una vidriera amplia. Jamás vi pasar esa persona por la vereda", agrega.
"Hubo una amiga de ella que dice que sí, que una vez entró estando la amiga ahí. Lo reconoció", contó la madre. También se supo luego que Recalde frecuentaba la casa de lotería de Brasil y Villegas. Arriba de ese local vivía alquilaba Paola.
"Tampoco sabemos porque él tampoco va a declarar si la tenía vista de ahí, o si dio la casualidad que la vio en el local", dice Olga.
Pero Néstor está convencido: "(Recalde) hacía inteligencia antes de actuar".
Paola y Olga solían conversar de lo que le había pasado a Sandra Colo. "Pensar que con Paola hablábamos tanto del tema. Nos dio tanta pena", recuerda su madre. Ambas familias mantienen ahora contacto.
La mujer está convencida que no sólo se pudo haber evitado la muerte de su hija, sino también la de Sandra.

Frondoso prontuario
Lejos de creer que se trató de un hecho irracional, la bronca de los Tomé es más grande aún conociendo la sucesión de hechos que terminaron con la muerte de su hija. "La explicación la encontramos en las dieciséis causas previas que este hombre tiene. Esa es la impotencia e indignación que tengo tan grande y tenemos todos", manifiesta Olga. "Es como funciona la Justicia en este país", acota Néstor.
"¿Cómo puede ser que una persona con dieciséis causas previas, años preso en Mendoza por intentos de violaciones, violaciones, robos, acá un monton de causas, y el caso este se terminó de dilucidar cuando se presentó una chica que lo reconoció en una foto en el diario por un caso en el 2009?", se pregunta Olga. Esa testigo clave, había sufrido un intento de abuso por parte del chapista y terminó de complicarlo en el caso Tomé.
"Lo habían puesto preso y le habían dado ocho años por ese hecho. Después le hicieron un juicio abreviado. El juez tiene que tener un poco de sentido común. ¿Ven los antecedentes de esta persona? ¿Ven todo lo que hizo previamente para llegar a eso y lo ponen en la calle para que siga haciendo lo mismo? No tendría ni que haber pasado ni con Sandra Colo", exclamó la mujer.
"¿El Patronato de Liberados hace un seguimiento de estas personas?", cuestiona.
"Cuando mató a la chica de Colo, ¡vivía enfrente! En la vereda de enfrente y lo estuvieron buscando un año y pico. ¿A nadie se le ocurrió del Patronato decir: 'esta persona fue liberada, tiene estos antecedentes, vive en calle Alem justo enfrente del pelotero?", dice.
Ahora la familia aguarda el juicio oral (ver recuadro). Pero para ellos sólo será un aliciente. "Yo la duda (de su culpabilidad) no la tuve más cuando se negó a declarar. Y ahora no quiere estar presente", dice Olga. Para Néstor ya es tarde: "Hacía rato que tendría que estar preso".

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