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ADEMÁS, CUESTIONAN LA MALA DISTRIBUCIÓN DEL FONDO SOJERO

Siguen las quejas en la Región por el mal estado de los caminos

Los chacareros ven que no sólo la Provincia incumple con las obras y el mantenimiento de las rutas, sino que los municipios desvían el dinero a “rentas generales”.

Productores rurales de la región volvieron a poner el grito en el cielo por el mal estado de los caminos y afirmaron que los recursos del fondo sojero se destinan a rentas generales y no al arreglo y mantenimiento de los senderos.
Si bien la cosecha de trigo, que acaba de finalizar, dejó rindes superiores al año pasado (la Bolsa de Cereales de Buenos Aires habla de un total de 1.200.000 toneladas, un 10,9% más que la campaña pasada), el mal estado de los caminos genera malestar en el sector.
Es que los chacareros ven que no sólo la provincia de Buenos Aires incumple con sus obligaciones –las rutas provinciales presentan un elevado índice de abandono, como la 46, 50, 51, 64, 65, 68, 86…, sino también los gobiernos locales, que tienen partidas disponibles para aplicar a sus caminos rurales, como las del Fondo Sojero (oficialmente Fondo Federal Solidario) por el que recibieron casi mil millones de pesos en 2014.
Es cierto que por estos impuestos a la producción agraria reciben dinero fresco todos los municipios bonaerense, aún aquellos en donde no hay una sola hectárea de tierra cultivada con la oleaginosa.
De ese fondo – cuyos datos mensuales y totales pueden verse detallados en la información oficial del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires– las rendiciones de cuentas anuales indican que las municipalidades las gastan en cualquier cosa menos en su aplicación a los caminos rurales.
Pero por el origen del tributo los únicos beneficiados en obras de conservación y mantenimiento deberían ser los caminos y, por ende, los hombres de campo y las pequeñas localidades del interior.

Fondo sojero
Sólo por ver algunos números: La Matanza recibió 75 millones en 2014, sólo por su superpoblación, y Pergamino, en la llamada zona núcleo, con una importantísima producción e igual cantidad de hectáreas de soja sólo 4 millones, lo que da cuenta de que el parámetro de coparticipación debe ser repensado.
Bragado recibió el año pasado 5 millones; Chivilcoy, 7 millones, Pehuajó, 6 millones; Junín, Lincoln, Mar Chiquita, Mercedes, Puán, Saavedra, San Andrés de Giles, Tornquist y 25 de Mayo, entre 3 y 5 millones, todos esos recursos –aseguran los productores- deben ser aplicados con exclusividad a donde provienen, a la producción del campo, en la que los caminos rurales cumplen un rol fundamental.

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