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DATOS OFICIALES DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Más del 70% de las rutas son de tierra

Son casi 26 mil kilómetros. Los caminos asfaltados, en tanto, llegan a cubrir un poco más de 10.600.

La red vial de la provincia de Buenos Aires tiene una extensión de 36.632 kilómetros, de los cuales sólo 10.657 kilómetros están asfaltados. Esto significa que unos 25.975 kilómetros, poco más del 70% de la red de jurisdicción provincial, están compuestos por rutas de tierra.
El dato explica, en parte, por qué para los vecinos y productores rurales del interior se vuelve un calvario el traslado entre pueblitos y campos cada vez que la Provincia es azotada por un temporal intenso, como sucedió hace pocos días y que dejó varias zonas aisladas.
Las cifras sobre caminos asfaltados y de tierra son oficiales y pertenecen a la Dirección de Vialidad provincial, que funciona bajo la órbita del ministerio de Infraestructura de la Provincia.
También pueden confirmarse, con un nivel menor de actualización, en el Consejo Vial Federal, un organismo que depende de la Nación y que está constituido por la dirección de Vialidad nacional y los organismos similares de todas las provincias argentinas.
De hecho, la red vial del país está administrada en forma conjunta por el Estado Nacional, los estados provinciales y los municipios, con diferentes grados de responsabilidad.
La red vial de jurisdicción nacional, que une a las principales ciudades del país e incluye los accesos a la Capital Federal, tiene en la provincia de Buenos Aires unos 4.700 kilómetros de rutas, íntegramente pavimentados.
Con el fin de mejorar la red provincial, se creó el Fondo Compensador de Mantenimiento y Obras Viales –ley 13.010- a través del cual los municipios reciben recursos financieros en proporción a la longitud de kilómetros de la red vial provincial de tierra que atraviesa su distrito. Estos fondos deben destinarse al mantenimiento y conservación de los caminos, que son imprescindibles para la producción rural.
La red vial que está bajo jurisdicción municipal está integrada por caminos no pavimentados. Son algo más del 75% de la traza de estas características. Es decir que la mayoría de las rutas de tierra están bajo tutela directa de municipios, que son los responsables de su conservación. Según la mencionada ley 13.010, si las comunas adhieren a ella entran en el circuito coparticipable de los fondos para caminos rurales.
En muchos casos, el problema no es sólo la comunicación en las zonas rurales por los caminos de tierra sino el mal estado de las rutas asfaltadas. Recientemente, fuerzas vivas de la zona norte de la Provincia realizaron asambleas para reclamar mejoras en la célebre Ruta provincial 51. El disparador fue un accidente a la altura del paraje La Violeta, cerca de Ramallo, cuando un auto debió cruzar de carril porque no podía transitar por el suyo debido a las roturas del asfalto y terminó embistiendo a otro vehículo que venía en sentido contrario.
Fruto de esa reunión auto convocada, las autoridades provinciales debieron recibir a los intendentes de Ramallo, Ariel Santalla; de Arrecifes, Daniel Bolinaga; y de Pergamino, Omar Pacini. Los alcaldes se reunieron con la administradora de Vialidad provincial, Patricia Tombesi. Por supuesto que se habló de la Ruta 51 y de obras que supuestamente se llevarán a cabo para mejorarla y medidas paliativas para el “mientras tanto”, como la presencia de móviles de la Agencia de Seguridad Vial de la Provincia.
El caso antes mencionado, hay que decirlo, es sólo un botón de muestra de una situación que se repite a lo largo de los 307.571 kilómetros cuadrados de superficie de la Provincia.

Dos regiones

Territorialmente, la red vial de jurisdicción provincial puede dividirse en dos grandes regiones:
-El área metropolitana, que incluye todo el tendido de rutas que cruza a los municipios del Gran Buenos Aires y que constituyen los accesos a la Capital Federal y también la interconexión entre las localidades que conforman en llamado conurbano bonaerense.
-El trazado del interior de la Provincia, constituido por la red interurbana provincial que se integra a la red vial nacional y que conecta a las distintas localidades bonaerenses entre sí, con otras provincias linderas y con los puertos.
Según datos del Consejo Vial Federal, la longitud de toda la red vial provincial del país (esto es, sumando las rutas de todas las provincias que están bajo la jurisdicción de las gobernaciones) se extiende a 197.984 kilómetros de los cuales un 57,5% son rutas de tierra, un 22,5 % tienen pavimento y un 20 % son caminos “mejorados”, básicamente de ripio.
Obviamente por su extensión territorial, Buenos Aires ostenta el doble récord de tener dentro de sus límites la mayor cantidad de rutas asfaltadas pero también el mayor número de kilómetros de tierra.
La red vial que depende de Nación, en tanto, tiene un panorama opuesto a la provincial: el 90,5% de sus rutas son pavimentadas (algunas en buen estado, otras en pésimo), el 2,6 % de tierra y el 6,9% de ripio.

Peligrosidad

Según un informe de este año del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) las rutas nacionales que atraviesan la Provincia de Buenos Aires son las de “mayor índice de peligrosidad”. La ruta 9, tal vez la más complicada de todo el país a pesar de tener largos tramos de autopista, encabeza el podio con un 6,9% de los accidentes ocurridos. Lo completan la ruta 3 (6,2% de accidentes en sus 944 kilómetros de traza por la Provincia), la ruta 7 (5,4%), la ruta 8 (5,1%) y la ruta 5 (4,1%).
El continuo incremento del parque automotor y de los volúmenes de carga que se transportan se han incrementado en los últimos años, síntoma de la mejora económica de la primera etapa del kirchnerismo, hacen que las rutas se deterioren más, explican los especialistas.
En el Ministerio de Infraestructura provincial detallaron que este año, con las últimas licitaciones de obras viales, se invirtieron casi 750 millones de pesos en caminos provinciales que atraviesan 70 municipios de la geografía bonaerense. “Estas obras de rehabilitación, conservación y mantenimiento se realizarán en más de 3500 kilómetros de rutas provinciales, es decir un 30% de la red vial”, explicaron oficialmente las fuentes de la cartera conducida por Alejandro Arlía. Se aclara: de la parte asfaltada de la mencionada red.

En Junín y la Región

Al poco apego a las normas viales que caracteriza a los argentinos, en nuestra región se suma la falta de infraestructura en rutas y caminos, lo cual complica la producción y, mucho más grave aún, genera cada año decenas de víctimas fatales en accidentes de tránsito.
La ausencia de la autovía Junín-Luján es uno de los grandes escollos.
De hecho, es un problema histórico que, hasta el momento, más allá de las promesas de los gobernantes, no ha tenido solución.
Concretamente, en lo que refiere a la ruta 7, las empresas que participan de la licitación de la mega obra ya presentaron sus propuestas y el proceso está en etapa de impugnación, pero por el momento no hay novedades sobre los ganadores del concurso público.
Se trata, con todo, de la construcción de 80 kilómetros de autovía, en los tramos Luján-San Andrés de Giles, San Andrés de Giles-Carmen de Areco y Junín-Chacabuco. Es una obra clave para la seguridad vial de la región, máxime, teniendo en cuenta el alto índice de siniestralidad de esta “carretera de la muerte”, como se la conoce.
Pero a la ruta 7 y la ausencia de la autovía, también se suman, por ejemplo, el pésimo estado de la Ruta Provincial 50 y de varios tramos de la Ruta Provincial 65, además de accesos en pésimas condiciones, como el camino de ingreso a la localidad de O´Higgins (Chacabuco) o los caminos rurales, que en muchos lugares directamente están intransitables y a los productores se les dificulta poder sacar sus cosechas del campo. Ello, para no hablar del estado de la avenida de Circunvalación “Eva Perón”, en Junín, que pertenece a la órbita de la Provincia, y presenta un estado deplorable.

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