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HOSPITAL INTERZONAL GENERAL DE AGUDOS

Todo lo que hay que saber sobre la fiebre amarilla

El doctor Fabián Rodríguez, médico infectólogo, al ser consultado por DEMOCRACIA, se refirió a las características de la enfermedad y la vacunación que existe para prevenirla.

La fiebre amarilla, no está erradicada ni mucho menos. Según lo expuesto por el médico, hubo casos de fiebre amarilla en el noreste argentino, precisamente en la zona fronteriza con Paraguay y Brasil, que es el área endémica.
Para el profesional, los casos aumentaron por una cuestión climática, y ahora se produjo un pico de la enfermedad.
Respecto a qué es la fiebre amarilla, el doctor Rodríguez manifestó: "Es una fiebre hemorrágica viral por definición, que tiene un ciclo selvático en el cual el virus habita en los monos y el vector transmisor desde el mono hasta el ser humano es un mosquito, el Aedes Aegypti, que es el que contagia la enfermedad al hombre".
"Ahora que se ha declarado el primer caso activo, después de años de que no lo hubiera, es importante vacunarse antes de viajar a la zona endémica", recomendó.

Las vacunas

"La fiebre amarilla es una enfermedad inmunopre-venible, con vacunas que hay que poner, por lo menos, 10 a 14 días antes de viajar a la zona de riesgo, que es la frontera noreste de nuestro país", dijo el doctor Rodríguez, para luego acotar: "es una vacuna que genera inmunidad y así es muy poco probable que el paciente se contagie la enfermedad".
Consultado si en el Hospital Interzonal de Junín se puede encontrar la vacuna, el médico dijo que no. Contra la fiebre amarilla se vacuna en el Hospital Posadas de Buenos Aires, en la frontera, y en otros centros ubicados en Capital Federal, en La Plata, en Rosario. "Son centros que tienen epide-miológicamente algún riesgo. Nosotros no tenemos ninguna posibilidad de este tipo", expresó.

Síntomas

De acuerdo a lo expuesto por el doctor Rodríguez, los síntomas son como cualquier fiebre hemorrágica viral, es decir, tienen un síntoma inicial gripal. "Parece una gripe por influenza, y después evoluciona a un grado más severo de fallas de órganos, entonces aparece la ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas), hay una falla hepática, falla de la coagulación sanguínea y finalmente una insuficiencia renal que puede o no llevar a la muerte", dijo.
"En nuestro país, hace más de 100 años hubo una epidemia de fiebre amarilla que causó una mortandad altísima. Obviamente no existía la tecnología actual", manifestó.
El médico dijo que el único caso registrado hasta el momento está evolucionando bien, según los trascendidos periodísticos.
"Esto quiere decir que no todo enfermo que contraiga esta fiebre viral va a fallecer, puede darse una evolución leve o más grave, depende de varios factores", acotó.
Respecto a las secuelas de la enfermedad, mencionó que pueden darse a nivel renal, en el funcionamiento de los riñones.


Fiebre amarilla

Su nombre hace mención a un signo que la define: la ictericia. Es una enfermedad vírica aguda, de duración breve y gravedad variable.
Es una zoonosis que también afecta al hombre. Necesita de un vector que, según sea zona rural o urbana, son el mosquito Haemagogus spegazzinii o el Aedes Aegypti.
El reservorio selvático son los mosquitos, monos y tal vez algunos marsupiales.
En Sudamérica, Colombia, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela, son los países más afectados. De este grupo surgen anualmente un mínimo de 100 a 200 infectados. En 1995 fueron reportados 515 casos con 213 muertes (tasa de mortalidad, 41%).
Durante el año 2000, estos países más la Guayana Francesa, notificaron casi 3.000 casos y 1.800 muertes. Todos los casos reportados desde hace cuarenta años, correspondieron a la forma selvática transmitida por mosquitos del género Haemagogus pero el crecimiento del Aedes Aegyptii, hace muy factible que comience a transmitirse a través de este vector.
Muchos de los afectados lo han sido al ingresar a zonas boscosas por motivos de trabajo, por lo tanto, puede ser considerada como una enfermedad laboral.
Algunos países de Suda-mérica han incorporado la vacuna contra la fiebre amarilla en sus calendarios habituales de vacunación

Clínica

Tiene una incubación de 3 a 6 días y los casos leves son muy indefinidos y hasta puede confundirse con el dengue. Los casos típicos inician con cefaleas, dolores musculares, fiebre y escalofríos intensos, postración, inyección conjun-tival, náuseas y vómitos. En la enfermedad florida, es el momento de la llamada "etapa roja": la cara y el cuello toman un acentuado tono rojizo y aparece el signo de Faget (fiebre alta con bradicardia).
Luego sobreviene la "etapa de calma", con una mejoría que puede durar horas o días. El avance de la enfermedad se caracteriza por un debilitamiento del pulso, lesiones hepáticas severas con ictericia que definen la "etapa amarilla" y lesiones renales de distintos grados hasta la insuficiencia. Hay síntomas hemorrágicos del sistema digestivo, que provocan el llamado vulgarmente "vómito negro".

Posadas e Iguazú

Más de 6 mil dosis anti-amarílicas por día se vienen aplicando en los distintos puntos de vacunación, mientras desde Salud Pública insisten en el alerta ante casos febriles y en la necesidad de mejorar la sanidad urbana para evitar la urbanización de la enfermedad.
"Hasta ahora hay un caso humano de fiebre amarilla selvática y el riesgo más preocupante es que ocurra la urbanización", advirtió el director de Epidemiología, Julio Estévez.
Explicó que para que eso ocurra es necesario que un enfermo que haya contraído la enfermedad en un ámbito selvático, se traslade a un centro urbano donde hay Aedes aegyptis (el vector urbano) y empiece una cadena de transmisión urbana de la fiebre amarilla. "Hay que disminuir el riesgo controlando los mosquitos a nivel urbano", precisó Estévez. Y mencionó entre las medidas, a ser aplicadas en todas las localidades de Misiones, el control del posible criaderos de larvas (cualquier recipiente que pueda acumular agua limpia) y la eliminación de micro-basurales.

Epidemia ¿lejana?

Por su parte, la ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, aseguró en Buenos Aires que la posibilidad de una epidemia de fiebre amarilla en el país es "muy lejana" y afirmó que hay vacunas suficientes contra la enfermedad.
"A partir de la aparición de monos muertos a mediados de enero, hemos tomado una serie de medidas para controlar la enfermedad", manifestó la funcionaria.
Sin embargo, en Iguazú, para vacunarse hay que anotarse.
Ante el alerta del primer caso positivo humano en la provincia y el país, la gente se acerca al hospital Marta T Schwarz de Iguazú solicitando la vacuna. Pero ya no realizan el servicio en el centro de vacunación vecino al nosocomio. La vacuna se aplica exclusivamente casa por casa, según advierte un cartel en la puerta del centro de atención. Ahora hay que inscribirse en el hospital dejando el domicilio particular y esperar que un promotor pase por la casa.
Una veintena de personas se acercan por día a registrarse. Anotan su nombre y dirección, luego deben esperar, aunque no se les confirma el día de la visita. "Los promotores van pasando por los barrios pero siempre hay alguien que no está y no se completa la zona", explicó una enfermera.
Con alrededor de 50 mil habitantes, la turística localidad aún no bloqueó en gran parte a la población contra la enfermedad. Las 20 mil dosis ya aplicadas fueron divididas entre turistas, pobladores y principalmente paraguayos que se acercan a la zona de frontera debido al puesto instalado en el puente Tancredo Neves.
Los puestos ubicados en aeropuerto, puerto, Parque Nacional Iguazú e ingreso a la ciudad fueron suspendidos para dar prioridad a los pobladores. De forma efectiva se continúa la inmunización en el ingreso al país y en algunos centros de atención primaria en turnos rotativos.

Otro muerto en Paraguay

Si bien el viceministro de Salud Pública del Paraguay, Antonio Barrios, confirmó el martes último cinco casos de muerte por fiebre amarilla, en San Estanislao, Departamento de San Pedro, la aparición de nuevos casos y la muerte de un hombre de 72 años volvieron a conmover a la población.

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