CAMBIOS GENERACIONALES

Pubertad precoz: las chicas ahora se desarrollan entre los 11 y los 12

Es una escena reiterada en las unidades sanitarias. Una madre que llega hasta el consultorio de ginecología trayendo a su hija y una demanda concreta y urgente: “tuvo su primera menstruación  y quiero que le hables”. 

Marisa Mazzucchelli es ginecóloga y jefa del Centro de Salud Número 42 del barrio Islas Malvinas de La Plata y está acostumbrada a este tipo de situaciones. La particularidad es que se dan hoy a edades más tempranas: la primera menstruación, que hace alrededor de un siglo se registraba a los 17 años, hoy se produce a una edad promedio de 12,5 años en nuestro país. 

Es un fenómeno cuyas causas  no se conocen con certeza, pero en el que pesarían distintos factores, tales como el mejoramiento de las condiciones de vida y nutricionales de la población, el crecimiento de la obesidad infantil o hasta el estrés al que se ven sometidas las chicas en el vértigo de la vida moderna. Pero que preocupa en la medida en que se lo asocia a un inicio sexual más temprano y con él a un mayor riesgo de embarazo adolescente y de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

La llegada de la menstruación, cuyo margen de posibilidad se ubica actualmente en nuestro país entre los 9 y los 14 años, es considerada un evento de alto impacto en la vida de las niñas y adolescentes tanto como en la de sus familias. Cuando llega adelantada, pone a las niñas frente a situaciones que no siempre son capaces de afrontar.

“En esos casos sucede que una situación tan inesperada no les permite a las chicas prepararse para un nuevo momento de su vida y las coloca en un estado de indefensión, por el que reaccionan de una forma no adaptativa a las condiciones estresantes”, dice Blanca Campostrini, profesora titular de la cátedra de Ginecología “A” de la Facultad de Medicina de la UNLP y Presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de La Plata, quien agrega que “además de los cambios físicos, es frecuente que las niñas se sientan desorientadas. 

Deben aceptar su nueva imagen y todos los cambios que en ellas se están produciendo, pudiendo aparecer rechazo a su propia imagen, cambios emocionales y de carácter”. Por otra parte, aunque la llegada de la primera menstruación es considerada una oportunidad óptima para hablar de sexualidad con las chicas, lo cierto es que cuando se produce a edades precoces se generan incomodidades que muchas veces inhiben a los padres a hablar del tema, según destaca Marisa Mazzucchelli, que recomienda en esos casos recurrir a un ginecólogo.


De los 17 a los 12


Según destaca Blanca Campostrini “la primera menstruación (conocida bajo el nombre médico de menarca) se ha adelantado en las niñas progresivamente desde mediados del siglo XIX. Esto parece ser un fenómeno de tipo evolutivo del ser humano relacionado con el mejoramiento de las condiciones de vida. Hace un siglo y medio, la menarca ocurría a los 17 años. 

Hoy en nuestro país ocurre a los 12,5 años con un margen de posibilidad entre los 9 y los 14 aproximadamente. En la Argentina no hay estudios específicos destacables sobre este tema. En países de la región, las evidencias aportadas más importantes se dan en Chile, donde el  primer estudio sobre la edad de la menarca fue realizado a fines del siglo XIX. Allí se determinó que en las niñas la primera menstruación se producía a los 16 años. 

En 1970 otros estudios en ese país, describieron la menarca a los 12,6 años. Asimismo, en 1979 se evaluaron 2.046 mujeres de estratos sociales bajo y medio bajo, encontrando edad de menarca promedio de 12,9 años. Estos datos demuestran que desde fines del siglo XIX hasta la década de 1970 la edad en Chile presentó la misma tendencia que países como Estados Unidos. En nuestro país los estudios aislados que existen muestran resultados similares”.

Al referirse a las causas de esta tendencia, Campostrini destaca que “el único factor demostrado en el adelantamiento de la pubertad es la mejor nutrición. El aumento de peso es un factor determinante en el adelantamiento de la menarca en algunas niñas”.

De la mano de este dato, los especialistas relacionan el incremento de la obesidad infantil con el adelantamiento de la menstruación.

Los cambios en la calidad y condiciones de vida, la exposición a un ambiente más erotizado y la exposición a tóxicos ambientales (como los pesticidas organoclorados, compuestos estrogénicos en plástico o plomo ambiental), son otros factores que podrían incidir.

Campostrini agrega que los factores genéticos también son importantes y explicarían  entre el 50 y el 75% de las variaciones de la edad de la menarca. Y menciona al retardo en el crecimiento intrauterino como otro elemento que “podría de alguna forma ´programar´ los ejes hormonales para tener una vida reproductiva más temprana”.

Marisa Mazzucchelli, en tanto, menciona otro elemento que podría incidir: el estrés de las chicas sometidas a un estilo de vida muy vertiginoso, que algunos creen que actuaría activando el eje hipotálamo-hipofisiario-gonadal y motivando una menstruación más temprana.

En relación a los efectos de este adelantamiento, los especialistas coinciden en citar como a los más preocupantes el adelantamiento del inicio de la vida sexual, el mayor riesgo de embarazo adolescente y de contagio de enfermedades de transmisión sexual. 

Campostrini remite a autores que asocian al adelantamiento de la menarca con “un mayor período de sexualidad ´desprotegida´ de la pareja ´estable´”, ya que en estos casos aumentan la cantidad de años de riesgo de posibles embarazos fuera de una pareja estable”. 

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