ESTADÍSTICAS DEL INDEC

Desempleo juvenil: sólo una de cada cuatro mujeres trabaja en nuestro país

Así surge de la última encuesta permanente de hogares del Indec, donde se pone en evidencia que, dentro de la franja que va de los 18 a los 24 años, las diferencias de género a la hora de conseguir trabajo pesan todavía más.

Miles de chicas de entre 18 y 24 años llevan meses en la búsqueda de un empleo formal sin hallar ningún resultado, poniendo así en evidencia una tendencia que tiene cifras propias y que preocupa cada vez más: dentro del universo del desempleo joven, ellas siempre se llevan la peor parte.
El diagnóstico no es caprichoso. Según un informe dado a conocer en los últimos días por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) en base a la última Encuesta Permanente de Hogares del Indec, en nuestro país sólo 1 de cada 4 jóvenes mujeres menores de 24 años trabaja, una proporción es aun más reducida en los estratos socioeconómicos más bajos.
El estudio
Dentro de la multiplicidad de factores que explican este fenómeno, los analistas de Idesa señalan que “uno de particular importancia es que contratar un joven resulta, en la mayoría de los casos, una alternativa muy poco atractiva. La clave del problema es que las regulaciones laborales exigen aplicar a un joven prácticamente las mismas reglas de contratación que a un adulto.
Esto colisiona con la realidad, dado que la inexperiencia de los jóvenes hace que sean, por cierto tiempo, mucho menos productivos. Por eso, la legislación termina imponiendo una fuerte discriminación en contra de los más chicos”.
A la hora de precisar las diferencias notables que surgen por género, el estudio detalla que –tomando los datos del Indec del último trimestre de 2013- la tasa de empleo general en la población en edad de trabajar es de 63%, en tanto que los varones tienen una tasa de empleo de 75% y las mujeres de 51%.
Entre los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, destaca el informe presentado por Idesa, la tasa de empleo promedio es de 33%. Pero para los varones es de 41% y para las mujeres, de apenas 24%.
“Estos datos muestran que la tasa de empleo de la población argentina es baja en comparación con los países socialmente más avanzados -apuntan los productores del estudio- , y que esto se explica fundamentalmente por la amplia brecha entre varones y mujeres”.
Para graficar aún más esta situación, en el estudio se realiza una comparación con otros países donde la participación de la mujer en el mercado laboral es alta. “Tomando el segmento etario de entre 15 a 24 años -se precisa-, en los países nórdicos el 47% de los jóvenes varones y el 48% de las jóvenes mujeres tienen empleo. En Suiza y Holanda, por ejemplo, el 60% de los jóvenes, tanto varones como mujeres, trabaja”.
Para los responsables del trabajo, los datos a nivel local ponen de manifiesto que, si bien la discriminación laboral contra la mujer está presente a todas las edades, el problema del desempleo se vuelve mayor a edades tempranas. “La proporción de jóvenes mujeres que trabajan apenas supera la mitad de la proporción que se observa entre los jóvenes varones”, se apunta.
La escasez de oportunidades laborales para los jóvenes, señalan en Idesa, se origina en reglas laborales e impositivas onerosas, burocráticas y litigiosas. “Estas condiciones -dicen- desalientan la creación de nuevos puestos de trabajo para la población en general, pero tienen impactos particularmente negativos entre los jóvenes.
La exclusión de los jóvenes del empleo es el resultado previsible de aplicar similares regulaciones a un adulto con experiencia laboral y alta productividad que a un joven que recién empieza su vida laboral”, sin experiencia y muchas veces sin suficientes niveles de educación y formación para el trabajo.
“Factores culturales y sociales llevan a que la peor parte recaiga, además, sobre las mujeres jóvenes que integran los hogares más pobres -destaca el estudio-. Muchas desertan de la escuela secundaria debido a un embarazo temprano o a la imposición familiar de asumir tareas domésticas dentro del hogar. Sin niveles adecuados de educación y presionadas por las actividades domésticas la exclusión del mercado laboral se potencia. De aquí que sólo 1 de cada 4 jóvenes mujeres menores de 24 años trabaje. Esta proporción es aun más reducida en los estratos socioeconómicos más bajos”.
Enfoque
Si bien el informe de Idesa hace foco en la franja que va de los 18 a los 24 años, está claro que esta realidad la sufre un sector todavía más amplio de la juventud. Los datos revelados por este organismo a partir del relevamiento oficial se complementan con los que describen el difícil panorama para los jóvenes argentinos que buscan insertarse en el mercado laboral. Según las encuestas de hogares del Indec, de hecho, en nuestro país hay aproximadamente 4,5 millones de jóvenes urbanos que tienen entre 18 y 24 años de edad, de los cuales el 15% tiene empleo asalariado registrado con un salario bruto estimado en $6.200, el 30% tiene un trabajo precario (asalariado “en negro”, cuentapropista, servicio doméstico o familiar sin salario) con remuneraciones en el orden de los $1.850, y el 55% no trabaja, de los cuales más de un 20% tampoco estudia.
“Estos datos oficiales muestran que aproximadamente la mitad de los jóvenes se encuentra en situación de vulnerabilidad -plantean en Idesa-, ya sea porque tienen un empleo de baja calidad o porque declaran no trabajar ni estudiar. En contraposición, menos de 1 de cada 6 jóvenes tiene un empleo asalariado formal. Bajo estas condiciones, tan o más importante y urgente que inducir el retorno a los estudios es promover la generación de oportunidades de empleo de calidad para los jóvenes de entre 18 y 24 años”.

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